Ana sintió que la observó toda la noche, mientras bailaba, reía y cuando se iba le sonrió. Esa sonrisa llevó a otros sucesos que no conviene mencionarlos por respeto a nuestros lectores, pero Ana sintió desde la Luna nueva al nuevo amanecer. Ana despertó junto a ella, se vistió tranquila, guardó ese amanecer y se fue, sin dejar rastro alguno.
¡Ay Ana!
(conoce más a nuestra autora en www.twitter.com/bebaferreira y http://bebaferreira.blogspot.com )
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