sábado, 7 de febrero de 2026

Luz artificial, por @Ed_M_Undo

Abro mi correo.
Un mensaje sin título.

Abro y es mi dirección. Dónde me encuentro en ese momento. Es mi número de teléfono y mi código de votante activo.
Raro. ¿Será una falla de algún sistema estatal? Información confidencial, enviada desde un correo gratuito de Google.

Abro X. Tendencia mundial. 

A cada usuario que leo le ha llegado el mismo correo. Mi piel se eriza. No se erizaba hace años. Había olvidado la sensación de crepitar en mi piel.

Cada usuario dice que recibió el mensaje. Todos distintos. Patricia Balmoor de Irlanda dice que recibió el peso y longitud de su hjia. Han Ku Lu, de Costa de Marfil, con 78 años de edad, dice que recibió el teléfono que solía tener en su casa hace 50 años. Esos números no existen hace 30 años. No hay forma de que exista registro digital de esa información. Liliana Murillo de Perú dice que recibió el número de sus últimas 14 tarjetas de crédito. Jackelline O'Hara de Canadá recibió mensajes que fueron enviados a su beeper en 1996.

No sé cuanto tiempo he estado leyendo las historias. Pero empieza a atardecer. Ni un solo mensaje en todo el día. Se sigue sintiendo extraño. Cómo un sueño pero demasiado largo y común para ser un sueño. Demasiado convencional. Demasiada luz artificial. Demasiado sentido. Los sueños deben tener edición. A diferencia del despertar, el dormir sí tiene caducidad diaria.

Escribo a Jorge. Mi compañero. No se me vino a la mente ningún amigo. He dejado de salir de casa y de hablar, solo escribo. Mi departamento está lleno de espacios para sentarme a leer y redactar. Todo en silencio. Me he convertido en un vegetal con extremidades. No he visto a ningún ser humano en semanas. Cómo esa película japonesa de los tres directores. Creo que uno era Gondry.

Abro mi ventana. Parece de noche.
Abro la puerta. El pasillo en silencio.

Abro Youtube. Alguien debe estar hablando de lo mismo. Pero ningún video ha sido subido a Youtube en las últimas 11 horas. En ese momento entiendo que algo demasiado raro está sucediendo. 

Abro mi teléfono. Sin señal. Pero un mensaje SMS sin leer: Abre la puerta.

Golpes en la puerta. Se me sale el corazón. Con la luz apagada y el silencio nadie debería saber que estoy dentro. 

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