¿Recuerdas el tatuaje del prisionero judío en el campo de Austwich?
No es registro. Es algo llamado, algoritmo.
¿Recuerdas el tatuaje del prisionero judío en el campo de Austwich?
No es registro. Es algo llamado, algoritmo.
Cuando las pupilas dilatadas del shamán vieron por tercera vez el amanecer, vio la historia el universo pasar antes sus ojos. Al cerrarlo, la historia empezó de nuevo.
La ayahuasca en gravedad cero incrementa su potencial mil veces.
Los tenemos atrapados en un time loop de 20 años para que nadie recuerde lo que hicimos.
Se repite una y otra vez, ya no hay más humanos.
La serie de sucesos que han sido analizados y documentados por una eternidad siempre nos llevan a la misma configuración: somos los clones de alguien más.
Mimi es tan guapa que tiene un diente partido y nadie se da cuenta.
Mimi es tan guapa que en su primer día de trabajo ascendió. Una maestra en captar la atención para liberar su verdadero poder: el comentario con naturalidad.
Su naturalidad es sobrenatural.
Así es el mundo de los guapos. La mayoría se quedan en el tener una vida fácil, todos de aman, nadie te odia, todas las puertas se abren. Pero existe el otro tipo de guapos: los guapos que están despiertos. Son como cuando Neo puede ver el Matrix. Los guapos con cerebro. Causa indignación que una sola persona tenga los 2 factores de éxito en uno mismo: estética y mental.
Tienen ventajas sobre toda la humanidad.
Y en el caso de Mimi, bella e inteligente, el doble que toda la humanidad.
Abro mi correo.
Un mensaje sin título.
Abro y es mi dirección. Dónde me encuentro en ese momento. Es mi número de teléfono y mi código de votante activo.
Raro. ¿Será una falla de algún sistema estatal? Información confidencial, enviada desde un correo gratuito de Google.
Abro X. Tendencia mundial.
A cada usuario que leo le ha llegado el mismo correo. Mi piel se eriza. No se erizaba hace años. Había olvidado la sensación de crepitar en mi piel.
Cada usuario dice que recibió el mensaje. Todos distintos. Patricia Balmoor de Irlanda dice que recibió el peso y longitud de su hjia. Han Ku Lu, de Costa de Marfil, con 78 años de edad, dice que recibió el teléfono que solía tener en su casa hace 50 años. Esos números no existen hace 30 años. No hay forma de que exista registro digital de esa información. Liliana Murillo de Perú dice que recibió el número de sus últimas 14 tarjetas de crédito. Jackelline O'Hara de Canadá recibió mensajes que fueron enviados a su beeper en 1996.
No sé cuanto tiempo he estado leyendo las historias. Pero empieza a atardecer. Ni un solo mensaje en todo el día. Se sigue sintiendo extraño. Cómo un sueño pero demasiado largo y común para ser un sueño. Demasiado convencional. Demasiada luz artificial. Demasiado sentido. Los sueños deben tener edición. A diferencia del despertar, el dormir sí tiene caducidad diaria.
Escribo a Jorge. Mi compañero. No se me vino a la mente ningún amigo. He dejado de salir de casa y de hablar, solo escribo. Mi departamento está lleno de espacios para sentarme a leer y redactar. Todo en silencio. Me he convertido en un vegetal con extremidades. No he visto a ningún ser humano en semanas. Cómo esa película japonesa de los tres directores. Creo que uno era Gondry.
Abro mi ventana. Parece de noche.
Abro la puerta. El pasillo en silencio.
Abro Youtube. Alguien debe estar hablando de lo mismo. Pero ningún video ha sido subido a Youtube en las últimas 11 horas. En ese momento entiendo que algo demasiado raro está sucediendo.
Abro mi teléfono. Sin señal. Pero un mensaje SMS sin leer: Abre la puerta.
Golpes en la puerta. Se me sale el corazón. Con la luz apagada y el silencio nadie debería saber que estoy dentro.
Un coral.
En eso se fundamenta el tercer mundo.
Resulta que todo el coral que ha existido en la historia es un solo ser. Un solo individuo. Que no para de crecer ni expandirse. Si no lo depredáramos, rompiéramos, sería más grande que Godzila.
Inicio esta breve introducción con el coral para que hagan la imagen mental que debe predominar al hablar del tercer mundo. Un solo gran organismo tercermundista.
Me gustaría que me crean.
No es sencillo escribir acerca de "eso".
De cómo enterraron el más grande secreto de la humanidad en el único género de cine que no se había producido en la historia: ciencia ficción del tercermundo.
El film en cuestión fue decomisado por la dictadura que gobernó Ecuador en los setentas, en el boom petrolero. Hubo tanto dinero que se pudo hacer ciencia ficción en el tercer mundo.
La historia sorprendió a todos y se dice que se hizo un único breve pre-estreno en una villa en las afueras de Cannes.
Así empieza la historia. Un grupo de jóvenes cineastas son llevados en bus a las afueras de Cannes para ver un filme nunca visto. Algo que podría alterar el rumbo de la historia del tercer mundo.
Algo que nos esconden en sus suburbios, sus barrios de chavola, en sus fabelas. Algo que está escondido a plena vista.
El giro es inesperado. Eso que son ellos los que nos manejan a nosotros. Que la riqueza, el jet set, los bankers clubs solo son personajes que interpretamos en sus sueños lúcidos. Es una nueva droga, una nueva técnica, un placebo, un hobbie, algo como una adicción.
Filnic. Fue tecnología descubierta en Polonia. Delirios de posguerra. Mandaron a los científicos a investigar qué nos mantiene en pie en el tercermundo. Sin sistemas. Sin leyes. Sin calles. Vivimos.
Por eso crearon el mundo imaginario donde todo funciona. Y su primera idea fue nombrarlo First World. Primer mundo. En ese entonces no nos decíamos tercer mundo. Pero como todo en el tercer mundo solo funciona al inicio, al poco tiempo los servidores se sobrecargaron y se trató de dar alto al juego.
Aquí es donde empieza la historia que nos interesa. Ingresa Mario a la escena. Joven humilde de sonrisa fácil, vive en un sueño de que debe existir algo más que vender plátano en el mercado. Hasta que un día un turista que toma notas.
En resumen: le ofrecen que puede vender su sombra que se paga muy bien en el Primer mundo.
Vaya nombre.
Así fue como el tercer mundo se convirtió en la red más grande de vigilancia del planeta. Más de 6 billones de personas conectada, la verdadera red neurológica de silicona. Silycon Volley. Buen nombre para juego de Super Nintendo. Arquímides miente. Vaya nombre de banda de rock español post millenial, de esos que todos suenan a Coldplay. Ver sin ser visto. Una habilidad que desarrollamos los pobres. Nos volvimos paisaje. Menos relevante que el letrero de McDonalds de día. Ahí sin ser visto. Escondido a plena vista.
Imagina el accidente de los jugadores de rugby en los Andes. Ese en el que sobrevivieron comiendo la carne de los muertos. Después de todo tenía sentido: el hielo mantenía la proteína.
Pero hagámoslo aún peor.
Los muertos empiezan a revivir en el orden que fueron muriendo.
Zombies en los Andes.
Si fuese película se podría llamar ¿Viven?
La primera droga del metaverso fue Vietnam. No no es coincidencia, era una droga que te conectaba con un universo de guerra. Sí, la misma idea de los juegos masivos online. Pero a través de la química.
Traficantes de conciencia.
Fade to Pink, así se llamaba el canal del Deep Web que te permitía ingresar a canales en los que se comentaba en blogs de internet, unas personas habían descubierto un universo de guerra.
Vivía en mansiones. Mi papá era ingeniero civil en el tercermundo. Todo en vías de desarrollo. Construía casas muy grandes antes que se supiera que se puede hacer dinero con eso. Por eso no tuvimos dinero. Solo espacios. Durante hasta 2 años. teníamos el control de una obra en construcción. Hablo de casas gigantes, de dos mil, tres mil metros cuadrados de construcción. Terrenos de media hectárea.
Vivía en mansiones y no lo sabía. Eran espacios infinitos. Incluso cuando ya estaban habitables y tenían el aire acondicionado encendido al máximo todo el día, no los iban a visitar. Pasabsn hasta dos años más vacías, limpias, inhabitadas. Algunas tenían servidumbre. Pero nadie las habitaba. Un ejército de sirvientes para mantener en perfectas condiciones algo que nunca ha sido usado.
Amoblado. Recuerdo entras a una mansión, que había sido invadida por mis amigos Lene y Carlota. Cuando vives en un suburbio vives solo desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche. Medio día, Lagos de la Ría era habitado por niños, jóvenes, niñeras, mucamas y jardineros. Los papis y las mamis se iban a la ciudad a trabajar, a reunirse, a vivir. Verán, un suburbio en el tercer mundo es una pieza exótica de arquitectura inmobiliaria. Una proeza del capitalismo. Un retoño del liberalismo. Los rezagos del boom petrolero. Estragos de una democracia post-dictatura, con el bono de los gringos de consumos, consumidores y endeudamiento. La gran década de fiesta. El dinero que nunca se acababa. Nunca se acabaría. Al menos por algunos años.
Vivíamos en un suburbio al otro lado de Guayaquil, cruzando el nuevo puente sobre el viejo río. El nombre no es relevante hasta más adelante, así que solo nos referiremos como "la isla". Y los niños de la isla eran llamados los niños de la burbuja. Luego vendría la enfermedad de la muerte, el legado del olvido, el chiste que termina mal, la noche infinita, el tirabuzón del tiempo. Esos son nombres de capítulos, pero falta mucha historia hasta entrar en esos temas. Digamos que estamos en la introducción del primer libro de Dune, el que casi todo es introducción. Un verdadero manual de uso y abuso de esta historia, única, inagotable, incuantificable.
Lene era el hijo de un embajador. Una vez vivió 4 meses en su casa, con su chofer, sus mucamas, sus niñeras, sus jardineros. Sus padres encontraron rastros de droga en su baño el día que regresaron de sorpresa y al día siguiente desapareció. Nos dijeron que había sido llevado a una escuela en Estados Unidos cuando en verdad, lo llevaron al Internado de Huigra. El lugar más inhóspito de Ecuador, un páramo incompatible con el costeño. Nadie lograba escapar. Con una tasa de 4 visitantes de Guayaquil al año, 100% dedicados a la venta de suministros de limpieza. Ni siquiera miraban. Como nadie les compraba porque nadie de ese lugar confiaría en un costeño, ni se animaban a preguntar en qué lugar estaban.
Pero la historia aún no tiene un comienzo. Quizás no lo tenga. Pero empecemos dándole un inicio. Un punto de arranque. Eso será esa noche. No es el comienzo cronológico. Algo como un dramón de Almodobar. El comienzo no es el inicio sino un momento en la trama. Este será conocido como la noche infinita.
Y así empieza.
Literalmente, el propósito del juego era deprimirte. No lo pudieron banear de todo el planeta, con VPN podías deprimirte en otro lugar, como desdoblamiento, tu cuerpo deprimido en un universo artificial.
Bueno, lo que te voy a contar no es algo que puedes contar en una cena familiar. Definitivamente no lo puedes soltar en tu ambiente laboral. Es algo como para contar a las 4 de la mañana cuando estas con gente contando esas cosas que no puedes creer. Verás, me contrataron para encontrar un video en internet. Solo eso. Un video. Siete mil dólares. Ease peacee japanesee. Un fucking video que me arruinaría la vida. Cuando acepté el trabajo recibí la visita de un abogado. Personaje extraño. Salido de una de Lynch. No tenía proporciones normales, traje de tela estival. Maletín de un material que nunca había visto de cerca. Piel de lagarto. Una textura animal en mi sala. Algo que parece demasiado real, demasiado cercano. El animal amenaza incluso después de muerto. La piel de lagarto es simbiótica. Te vuelve amenazador. Sangre fría. En mi sala. Que los papeles que debo firmar me impiden de hablar nada de lo que ocurra en mi tarea. Misión. Esa palabra usa. Misión. El pago lo deja en efectivo. Por adelantado.
Llegó un momento de la historia en la que cada persona en edad razonable veía la Serie. Simplemente la Serie. La historia era tan larga, profunda e intrínsecamente compleja que al momento de empezar a verla que nadie había podido salirse, era una pirámide, en la que solo ingresaban cada vez más espectadores. Fanboydom a escala mundial. Lo único que se hablaba. Dicen que era inglesa, pero cuando la quisieron eliminar apareció al otro lado del mundo en otro idioma, así que todos tuvimos que aprender a entender hindú. La historia empezaba de lo más normal una serie dirigida al olvido. Mala como no se pueden imaginar. Incluso un capítulo se repetía. Suena a chiste, pero el capítulo 8 era exactamente al 7 excepto que ciertas escenas eran protagonizadas por otro de los actores. Un sin sentido. Pero el último capítulo de la primera temporada, hombre, era el momento en el que todos nos volvíamos locos. Solo les puedo decir algo: delete the blog. Cuando entiendan lo que dice se van a volver locos. Y así empezamos. Pero para que sigan haciendo la serie cada vez más rara.
Eramos una secta. Nos convertimos en población
Yo la vi correr y desaparecer.
Pasé 3 meses de investigaciones y nadie me creía. Ver y desaparecer son 2 verbos que solo un mago puede conjugar juntos. Ver y desaparecer. Observar e al momento no aparecer.
Es difícil porque luego tú empiezas a tratar de convencerte que eso nunca había aparecido.
La chica de otro mundo que vino a contarte cosas que pasarían y terminó con un pedido de un suicidio fugaz. Demasiado para digerir. Lo mejor será que empiece por lo más atrás que puedo relacionar esta historia a lo que pasó.
Mi infancia, adolescencia y adultez hasta los 30 años fue un largo lunes.
Aún recuerdo.
Primero fueron 3 horas.
Luego 6. Los cortes de luz duraban conforme nos acostumbrábamos. Cada semana, la semana anterior no parecía tan mala.
Nos iban preparando.
Luego fueron 9. Luego fueron 12.
La tecnología casi se desvanecía.
Las baterías empezaron a fallar. No estaban diseñadas para no recibir suficiente carga. Al mes de cargarse a medias empezaron a fallar.
Se acabó el combustible.
El ejército resguardaba las estaciones mientras solo los vehículos importantes, luego los oficiales, luego los de defensa y por último ninguno pudo seguir conduciendo. Se había acabado.
Luego fueron 15. Luego fueron 18.
Me refiero a horas. La electricidad primero solo en lugares importantes, luego en lugares oficiales, luego en lugares de defesa y por último nadie tuvo electricidad.
Aún recuerdo la última pantalla que vi. Mi mamá nos llamó y nos sentamos alrededor de ella en el piso. En esa época nos bañábamos cada 2 días. Nos bañábamos. Me gusta recordar que en esa época nos bañábamos. No recuerdo el color del agua potable.
Nos sentamos a contemplar el smartphone. Nunca había admirado su belleza arquitectónica. Nos lo pasábamos de mano en mano para sostenerlo. Recordar su peso, luego vimos todas las fotos, desde el día que lo compraron hasta el último selfie que nos tomamos en ese momento. El último selfie de nuestras vidas. Años más tarde la llamamos la guerra de los espejos. Personas empezaron a romper todos los espejos y los últimos hubo que resguardarlos con la policía. Recuerdo cuando existía policía. Al final ninguno quedó completo. Al final había atentados terroristas en museos, bancos, donde hubiesen puesto a buen recaudo cada espejo. Se volvió en un delirio. La mayor inquisición de la historia. Se decía que fue nuestra vanidad la que llevó al colapso de la sociedad como la conocíamos. Que fue nuestro desprecio a todo lo que atrajo ese apocalipsis. Aún recuerdo el apocalipsis. No era lo que esperábamos. En las películas toma unas horas, máximo 28 días. Pero acá ni siquiera se sintió. El apocalipsis en cámara lenta también fue más fácil de sobrellevar. Esperamos una castigo divino y simplemente nos fuimos calentando, como una olla al fuego más lento. Duraríamos veinte o treinta años en matarnos. Era demasiado lento. Luego vino la sequía seguida por inundaciones. Recuerdo cuando no vivíamos en extremos. Cuando estar seco era la norma. Recuerdo lo que era no estar mojado.
Liego fueron 21. Al final, 24 horas. Aún recuerdo el día.
El último día con algo de electricidad. Solo fue un foco. Lo vimos durante horas hasta que empezó a parpadear. Se apagó y descubrimos un silencio. Nos habíamos vuelto sordos del sonido de la electricidad burbujeando en los postes de luz, en los cables de alta tensión. Llevaban ahí decenas de años, nadie recordaba no tener electricidad. Y de pronto. Silencio. Desde entonces la gente empezó a hablar poco. No había que compartir. Sin electricidad no existen las trivialidades. Hablar consume energía. Hablábamos hasta los codos. Recuerdo haber hablado por hablar. Sin importar no ser escuchado. Hablaba en el carro mientras conducía solo.
De pronto todo se apagó. Para siempre. Nunca volvió a zumbar y las muertes por electrocutación se dispararon a cero. Ya nadie muere electrocutado. Esos eran lujos de un mundo más rico. Antes que se le acabara cada mineral y nutriente a la tierra. La secamos con nuestra voracidad. Con nuestra incontinencia de consumirlo todo, el tiempo, la comida, lo etéreo. Recuerdo cuando existía arte. Cuadros de cosas lindas que colgaban de todas partes. Lo que nos quitó la falta de electricidad.
Todos bajamos a la base de la pirámide de Maslow. Recuerdo el existencialismo. Solo sobrevivíamos. Se acabó el coaching, se acabó la innovación, Silicon Valley y las redes sociales.
Recuerdo recordar. Porque ahora no sé si lo que he dicho es cierto.
Es un Matrix medieval.
Como siempre, no hay ser más maravilloso que un elfo. Arcana belleza estival.
Una elfa. Visión de otro tiempo. Inmaculada.
Un tiempo de paz.
Por poco tiempo.
El héroe descubre que su mundo es manejado por los bardos. En serio.
Se necesitan 150 personas para sostener el espíritu humano. En Dubrovnik, Croacia, la profesora Van Gedde ha documentado a 211 personas que perdieron un ser querido muy cercano como un padre o una esposa, que luego de un año de su fallecimiento, vuelvan a reunirse las personas que lo acompañaron en el sepelio. En promedio 150 personas acuden al llamado de la pena de la pérdida, momento altamente vulnerable que demuestra que el ser humano puede regularse colectivamente. Igual que una pandemia nos puede sumir en una depresión masiva, el experimento que realizó la doctora Van Gedde con su colega Irina Isgadrivof de la faculta de ciencias del conocimiento y robótica introspectiva, conducen una maratón de comediantes trivializando todo suceso en el mundo. Buscan el lado divertido aunque a veces cruel declaran las profesoras, al medir las ondas cerebrales de las personas que en una audiencia que conjuntamente recibe y explora el significado de las palabras en la infraestructura de un chiste, logrando ver desde otro punto de vista todo lo que ocurre a nuestro alrededor, con propósito de entrenar a los habitantes de una pequeña comunidad comunista de las riveras del Duero en la meridional provincia de Cataluña. El instituto Godory Almunede Riocuritamarú
Explícame como esta persona puede estar al mismo tiempo en un submarino ruso en 1984 y en este mismo salón. Cómo puede ser una guerrera viquinga a punto de dar a luz en el campo de batalla y una chica más caminando de regreso de la peor fiesta de su vida a su casa?
Cada vez hay más niños pandilleros en Ecuador. Esta es la historia de uno de ellos.
Hay leyes en la selva de cemento. Aquí no se respeta ninguna.
Así un niño de 10 ó 12 años no quiera ser parte de una pandilla no hay escapatoria. Lo encuentran en la calle, mientras regresa de la escuela. Lleva su mochila en la espalda. No sabe que esta fue la última vez que pisará un aula, esas fueron la últimas clases que recibirá en su vida.
Se detiene una camioneta demasiado nueva para ser normal en ese sector tan bajo y sabe que algo malo va a pasar. Lo rodean. Él mira al suelo. Sabe que lo malo ha iniciado. Gritos. Armas. Insultos. Está en el piso. Siente un zapato en su cuello triturar su cara contra el cascajo del terreno.
Él les asegura que no los ha visto, que no tiene nada que ver con ellos. En eso se equivoca. La miseria y marginalidad son trepidantes y oscilatorias. Ellos le dicen que a partir de ahora les pertenece.
Lo suben al carro. A su lado van diez, cien, mil maleantes. Humo, gritos, amenazas, risas, cumbia a todo volumen. Le dicen que les pertenece. Que va a convertirse a ellos antes de llegar a la medianoche.
Él les dice que fue criado bien, que no va a convertirse en un criminal porque ellos lo desean. Ahí es donde se equivoca. Ese es el momento en el que los caminos se bifurcan.
El carro de detiene. Se bajan, él es lanzado al piso. El chico que no se graduó. Le dan un revolver y le dicen que va a matar a un hombre. Le gritan que va a matar a un hombre. Si no lo hace van a ir a violar y matar a su madre y hermanas.
Arrastrado de los pelos, lo lanzan encima de un policía. Gordo, sucio, llorando. Tiembla. Está confundido. No hay vuelta atrás. Sin sentido. Qué pasó en su vida que cambió tan rápido. Hace unnas horas hizo planes con su amiga para ir a pasear por el centro. Ahora tiene que matar un hombre que no sabe quién es. Que van a matar a su madre, sus 3 hermanas. Ese es el punto de quiebre. ¿Cómo saben cuántas hermanas tiene?
La ciudad se disemina en el tercer mundo como esporas. Crece en los árboles, en los cerros, colinas y linderos. No se desarrolla. Se contagia. Nadie sabe de donde sale. Simplemente va creciendo de noche. Al día siguiente aparece una calle con unas chozas, se va convirtiendo en escaras. Crece como un coral de concreto y madera.
El cuerpo cae en el suelo. El disparo fue más potente de lo que pensaba. Es como un rayo, un aliento de Dios. Las balas dejan agujeros. El cuerpo es orgánico pero el proyectil es acero. La caída duró la millonésima parte de un siglo.
Tiembla. No tiene la fuerza para soltar la pistola. Es nuevo en esto. Huele a humo pero no se ve humo. Lo que más pesa es el chillido en los oidos. Mira alrededor. Un nuevo aprendizaje: todos los que te rodean a un kilómetro a la redonde te miran con miedo. Si levantas la mirada ellos cambian la suya.
No hay marcha atrás. Un secuestrador le quita la mochila. Se acerca a la ladera, vierte el contenido en la grama. Ya no necesita estudiar. Tiene en su mano el invento más poderoso del universo.
Esta vez se sube caminando a la camionera. La mochila que lleva en su espalda está vacía pero pesa. El revolver es etéreo. Ya empieza a olvidar a su madre, sus hermanas, su pasado.
Se olvida el pasado cuando ya no se tiene futuro.
Una historia real de Ecuador. Capital mundial del tercer mundo.
En un pueblo cerca de Cuenca pagaron cien mil dólares para que se lleven a los Estados Unidos a toda su gente.
Su mercado, su panadería.
La industria de la coyotería
Del barrio y para el barrio.
La voz del cielo no escucha. No habla. Celoso.
El pueblo se llama El Zinchón y es uno de esos puntos en la geografía rupestre que ha sido castigado por cada mal del planeta. La voz del hombre.
Cuando llegaron las bandas de vacunadores empezaron a extorsionar a los empresarios, luego a sus empleados, luego a las casas, luego a los peatones. Se tomaron el pueblo. Ya nada le pertenecía a sus propietarios.
Empezaron a dejar abiertas las casas para que dejen de romper las jambas de las puertas.
Luego llegó la pandemia. Se fueron apagando las voces de los niños, de los viejos. Solo quedó un emparedado de edades desiguales. Se murió la fe y la poca esperanza que siempre hubo.
Sudamérica es una metarealidad.
El espejismo más real que no deja de existir.
"Uno de nosotros dos no existe". Le dije con ternura.
Escampa en la llanura, la lluvia masajea la ventana. Al parante de Avellaneda llega el bostezo de la mañana. Luna es tibia justo a la alborada. Hablo solo, susurrando bajo como cuando hablaba en la montaña, para que todos me escuchen sin lograrlo, dispuesto a fracasar al primer intento.
Lunes por la mañana es espejismo. Fauna no perecible en gestación.
Se ha vuelto blanda la estructura de los días. El hallazgo marcó un nuevo ritmo a la rutina. Afluentes de excusas. No se consigue nada con pelear. El oráculo fue claro, específico, rectilíneo en su explicación. Para llegar a un punto de equilibrio planetario, nos hackearon el sistema duplicándonos. Alguien exacto a mi, a ella, existe en este mismo tiempo y espacio. Duplicado. Y solo uno es real, otro solo blande el pasar de los días en un augurio de lo consuetudinario.
Nos vemos todo el tiempo, ya no hace falta hablar. Dentro de poco el gran sopor de los planetas eliminará la mitad de la población de la faz de la tierra.
Hemos redescubierto Montaner. Hay cierta relatividad intrínseca en sus letras. Perteneciente a otro género musical. Un deseo indebido.
"Si me voy, quiero que me recuerdes en el olvido". Me dijo con tristeza.
Coincidimos en geografía. Solo esperamos que ser el modelo original de cada uno de nosotros. Algo de no creer. Orion pictures. Carolco. Un beneplácito del destino comprendido para empezar a entretejernos en lo desconocido.
¿Seré yo? ¿Serás tú? ¿Y si los dos nos quedamos? ¿Y si los dos nos vamos? Demasiadas posibilidades. Nos abrazamos tanto ahora. Ahora que no hay tiempo. Ahora que solo queda el espacio. Vamos a ser menos de los que somos. Fuimos. Seremos. Un luto anticipado. Familias, vecinos, adversarios, equipos, consejos, colonias. Aquí ya no vivirá nadie, la Tierra nos pertenecerá a los que seremos. Fuimos. Somos.
Cierro los ojos. Los abro. Ya no te veo.
Descubrimos que el ente intergaláctico había duplicado los habitantes del planeta. La mitad de las personas vivas eran imaginarias. Nos quedamos mirando sin saber qué decir pero con miradas que lo decían todo. Esto debe ser un sueño. Esto debe ser una pesadilla.
Una de cada 2 personas podrían desaparecer en vista del terrible peligro que se cierne sobre nuestra existencia.
Truman Show, por su mundo totalmente scripteado.
Children of men, por su Baby Diego.
Southern Tales: la ex actriz porno convertida en gurú del healthy living.
Se llama Truman y toda su vida es irreal.
Se llama Truman y no sabe nadar.
Se llama Truman y su vida es artificial.
Su esposa, su amigo, su empleo
Todo parte de un engaño technicolor.
Buscamos tener un hijo por 12 años. Desde el año uno. Lo raro es que yo en el fondo no quería. Me refiero a un deseo personal. Era algo para nosotros, un deseo compartido. En el fondo con cada mala noticia yo sentía un alivio inmenso. Después de todo, ella era la que lo sufría en su cuerpo. Incluso cuando fuimos por el tratamiento experimental en Japón, cuando tuve miedo por primera vez, ella lo soportó estoicamente. Solo lágrimas de dolor, solo cuando la tortura sobrepasaba lo humano ella lloraría.
Lo vivimos juntos, cada intento, cada fracaso, cada ruina. El ciclo demoledor, la furia encapsulada. La culpa. La duda de nuestros cuerpos defectuosos. Mientras veíamos noticia de la jovencita embarazada en el viaje de fin de curso del colegio. Nuestra empleada doméstica pariendo cada 11 meses. Todo lo soportamos juntos. Nuestras amigas de abortaban sus bebés sanos, concebidos, completos, latentes. Desperdiciaban sus óvulos, sus fetos. Nosotros lo soportabamos juntos.
Entonces esa noticia. El sitio web croata. La búsqueda de testimonios reales. El tema vigente durante meses. El encuentro con alguien que había hecho el tratamiento y de pronto, el clavo que selló nuestro ataud compartido: el llanto de un bebé, ese gemido humano que rasga en lo animal, mamífero en proceso de postcreación, ese sonido ultramarino, algo que todos hemos tenido y nunca podremos recordar. El bebé, la prueba que necesitabamos para saber que nuevo proceso tortuoso experimentar.
Viajamos. Pero yo tuve que faltar la cita inicial. La más importante. La más importante de mi vida. Todo por un maldito paciente al borde de la muerte. Pudo haberse muerto sin afectar mi vida, pero lo ayudé a sobrevivir para arruinar la mía.
Al volver al hotel, las maletas empacadas y el nos vamos de vuelta. Su explicación fue lógica y sencilla. Un charlatán new age buscando sacarnos trescientos mil libras al total por un proceso entre lo chamánico y lo ficticio. Demasiado bueno para ser verdad. En un día estabamos de vuelta en nuestras vidas rutinarias. La primera noche estuve a punto de pasarlo por alto pero de pronto la revelación. Mi esposa levitaba. Un centímetro entre su pie y el piso. Había empezado a tomar una homona que había contrabandeado de Croacia en su bolso de mano. Nadie duda que algo sea peligroso si nunca lo ha vista. Su administración es intravenosa. Sus efectos colaterales aleatorios y desconocidos.
Esta hormona pertenece a un tipo de reptil llamado Varano, un primo lejano del dragón de Komodo. Su mercado negro ha llevado al borde de la extinción a la especie, así que cada vez es más peligoso y más costoso. Por trescientos mil libras mi esposa obtuve un gramo de esta hormona animal.
Los primeros días, los silenciosos, fueron de esperar alguna señal. Debíamos esperar 4 días de ovulación para intentarlo. Fue cuando vi con horror que la vagina de mi esposa se había transformado en un conducto escamoso y movedizo, una especie de hocico animal lechoso y verrugoso. Su aspecto era tenebroso y ella lo sabía. Desde el comienzo sintió que algo cambiaba su ADN, la hormona era una droga transmutante. Era el momento que su sistema reproductor se convertía en un anfibio que debía embarazarla. Penetrar un ser viviente que crece en el útero de mi esposa para darle mi forma y quitarle lo animal.
No hay spoiler.Todo está perdido.
Lo que vemos y vivimos es lo cierto. La irrealidad cotidiana.
Ves una película que la recomienda Stephen King. La ves con miedo. Estrés anticipado.
Cine español. Visto con subtítulos. Todo el panorama sin resplandor.
De pronto un tipo que lucha por algo que no vale la pena. Y es que él es el protagonista sin mucho protagonismo. Un hombre. Mal siglo para ser hombre. Todas las batallas perdidas.
La tensión a cada paso. ¿Tiene razón su esposa en todo? ¿El tipo siempre está equivocado?
Si una niña lo acusa, a pesar que ella sea un narrador no confiable (unreliable narrator), ¿debemos creerle?
El hombre es culpable hasta que pruebe su inocencia. Le teme a todo.
Es mejor morirse antes de admitir un error ante su mujer. Un hombre admitiendo un horror ante una mujer.
Mil años de horrores.
Cien años de errores.
Mal siglo para ser hombre.
La película en cuestión:
No eres tan especial.
No te va a matar un tiburón.
No eres tan especial.
Tu sombra es la metamorfosis que proyecta nuestra alma.
No eres tan especial.
Te vas convirtiendo en polvo estelar. La nada.
No eres tan especial.
Te podemos describir en minúsculas.
No eres tan especial.
El arrebatamiento ocurrió hace quinientos años.
No eres tan especial.
Millones de células empacadas.
No eres tan especial.
Un gran acto ensayado sin público.
No eres tan especial.
Lo erróneo se vuelve cotideano.
No eres tan especial.
Las probabilidades con escasas en la memoria del tiempo.
N.E.T.E.
La vida es un ciclo. Para la persona agresiva, es un ciclo de violencia.
El primer recuerdo del ogro es su padre moliendo a golpes a su madre, luego pateando a su hermano, su hermana gritando enloquecida y él quedando dormido sobre el sofá. No tiene ni un solo recuerdo hasta su adolescencia.
Solo tiene ese recuerdo y la primera vez que vio a Tina. La veía de lejos, por su fragilidad. Para estas alturas el Ogro sabía que a las cosas frágiles él no debía acercarse. Verán, a sus 11 años recibió el nombre de el Ogro. La historia cuenta que masacró a su padre, que vecinos vieron cuando él y su madre arrastraron un cuerpo parcialmente destruido para dejarlo en las vías del tranvía. Al día siguiente, un conductor de tranvía se suicidó luego que cortó por la mitad a un borracho que había amanecido dormido en las vías. El Ogro no lograba contener su furia. Una vez que su sentido de supervivencia se activaba le tomaría 4 horas volver a la tranquilidad. Tiempo suficiente para destruirlo todo a su paso.
El Ogro habita en un mundo de oscuridad. Sus días tranquilos están inundados de una luz lechosa, una nata que ablanda todo a su aalrededor. Pero cuando se desenfrena todo se oscurece, atardece en su interior.
Ogro huyó un primero de enero luego de asfixiar a su esposa. No se quedó para destruir el cuerpo, de pronto, su hija despertó llorando por los gritos y la vio contemplando su inmensidad sobre el cuerpo triturando con su peso a su madre. El Ogro corrió hasta que consumió toda la energía que contenía su cuerpo. Recuerda salir de los confines de su ciudad, internarse en matorrales y dormir en una cueva.
Flashforward 20 años y la niña es la joven aprendiz de doctora Tamara Cohen.
Y aquí empieza otra historia.
Se vino abajo.
No sin antes demostrar a todos que el dinero encriptado es dinero inteligente.
Verán, yo tuve la suerte de ser tan pobre que no pude comprar ni un criptocentavo del gran boom de la primera pandemia por los años 2020. Ni un criptoreal, nada. Ese tren pasó tan lejos de mi estación que no supe de su existencia hasta la doble dosis de vacuna contra el mortal Covid 27.
Pana
crees que es posible tener una carrera musical como Kanye West?
Es una aplicación de una ficción que un millonario pagó para interpretar.
La droga más cara, alterar la realidad con personajes con demasiado poder.
Todos experimentamos el blackout.
Toda la humanidad.
Empezó como un rumor, algo que en cuestión de minutos llamó la atención de todo el planeta. Algo como un parpadeo.
La historia que les contaré es rara.
En mi caso, empieza con una cita. Iba a conocer esta chica con la que llevábamos meses escribiéndonos en Linkedin. Por fin conseguí ser enviado a su ciudad y era el pretexto perfecto para al fin conocernos. Ahí fue cuando empezó. "Estoy en la esquina de la cafetería Naranja y visto una falda larga café y un sombrero blanco. Me detuve en la calle de al frente de la cafetería. Vi como la gente entraba, pero nadie con ese aspecto. - Debe estar demorada- pensé.
- Te espero, le escribí.
- Yo también
Pasaron 5 minutos y ella escribió ¿Encontraste la calle 56?
- Estoy ahí. Frente a la cafetería.
- Yo estoy en la esquina. Sombrero blanco.
No veía a nadie. ¿Estoy en la calle correcto? Quizá es una franquicia y estoy en la cafetería Naranja equivocada.
- Calle 56 y Montoya, tipeé.
- Aquí estoy!, cómo estás vestido?
- Chaqueta azul, pantalón naranja
- JAJAJA LOL. Imposible no verte.
La realidad dejó de existir en el momento que se encendió la primera cámara de cine.
Juan, en serio, ¿esas películas existen?
Porque me cuesta creer que nunca haya visto ninguna.
Vamos, es normal, casi nadie ha visto a Kusturica. Cine de culto.
Te creo.
Has visto la película de los tipos que los contratan para aniquilar a toda la humanidad. Bien freaky. Tiene como 5 escenas de banquetes. Ya sabes, el simbolismo del capitalismo. Resulta que deben armar una especie de equipo élite pero existen en distintos tiempos y dimensiones. Resulta que existe un nueva dimensión en la que existimos sin guerras, sin hambre, sin peste. Todo lo bueno. Así que deben deshacerse de nuestro planeta vintage, la forma es la más loca, mejor dejo que la veas, pero resulta que hemos vivido en la cloaca del universo mientras literalmente, lo bueno de la humanidad ha estado viviendo en otro planeta.
¿En serio no la viste? Juraría que ganó algo en el festival de Cannes films.
Vamos, muy pocos sabemos
La siguiente vez que veas un fantasma, síguelo.
No vale la pena pasar toda la vida huyendo, con miedo. Mientras antes termines mejor.
En la quinta elección del Comandante el mundo se dio cuenta de lo ridículo que es esa ficción que es la realidad en el tercer mundo. Y es que el tercer mundo no es más que un contexto hecho
Rita sirve 3 platos de sopa.
Frente a ellos, vapor se eleva del locro de papas que nos ha preparado. Va por algo a la cocina. ¿Ya sabes cómo descubrir si es una robot o no? le dice Gibson. Lo mira con desconcierto. Se ríe. "Nunca sería una robot"
Sirvió 3 platos de sopa.
El último plato, lo sirvió y la olla quedó vacía. Esa precisión no es humana.
No me crean cuando les cuente de la vez que en medio de un viaje en el Amazonas encontramos una tribu no conectada. No me crean cuando les digo que era gente que en su vida habían visto una tijera un cepillo ni una gota de keratina. No me crean si no pueden imaginar los gordos y sucios eran los cogollos de pelo enrredado que colgaba de sus nucas. No me crean. Es para no creer.
Lo que sí es difícil creer es que nos empezamos a entender. Ayahuasca.
Pues porque podemos.
Porque nos devoran desde que nacen solo como una idea de existencia. Desde que son una probabilidad. Yo amo mi monstruo como a mi madre nunca la amé. Nada de Edipo ni Electra, simple manual de supervivencia. El amar un monstruo no es sencillo, pero no es complejo. Hay un gen en nuestro sistema que nos magnetiza a la bestialidad. A lo inexplicable. Como amar algo que no te pertenece. Un crispar de lejanía en medio de un valle de desesperanza. La célula inefable.
Célula miscelánea ejerce diléctica influencia en nosotros. Va a la medula. Al cerebro primitivo. El draconiano. Célula que se degenera para transformarse en lo atroz. Sin molde un Adán de fango y aguas contaminadas. El monstruo se ama porque el monstruo provee refugio, salvación. El monstruo es templo de las almas perdidas. El monstruo protege y ahí es su momento más humano. Más humano que los humanos.
Doña Irene regresa a pie desde el carretero. Camina pesada sobre la grava. El campaneo de un chivo la acompaña. El camino largo porque no puede trepar la ladera hasta su asentamiento.
Una invasión. Un pedazo de tierra. Una parte de lo que gana sirve para pagar al abogado que legaliza el terreno. Casa de caña, sin electricidad. Moscas. Cascajo. Letrina. 12 estalones de madera la separan del suelo para que no se la lleve cuando llega la época de inundaciones. Marzo. Abril. 30 años. El tiempo desde que huyó de su tierra con su hijo luego que su marido la tratara de matar con un machete. La cicatriz. En el cerro se está más seguro.
El abogado Arrata ingresa con su chofer que conduce su auto Mercedes Benz café. Es el único carro de lujo que ingresa al sector. Es el único carro con aire acondicionado que entra al sector. El abogado Arrata luce una inmensa panza redonda. Por arte de magia los botones y la misma tela no estallán. Debe medir unos 50 centímetros de panza el abogado Arrata. El cinturón que usa es de un hombre el doble de su altura. El abogado Arrata compró en una subasta ilegal 100 hectáreas de cerro que pertenecía a una familia de la Costa de Ecuador. El abogado de la herencia, sabiendo que la matrona había quedado sin hijos en el país, decidió engañarla y que cediera sus tierras para desarrollos comunitarios sociales de viviendas populares para sectores vulnerables. O sea, venta de terrenos ilegales. La señora cuando se enteró que había perdido las tierras que les heredó su suegro casi un siglo antes, se lanzó por el balcón de su casona clásica al sur de la ciudad. El Sur de la ciudad era donde antes vivía la gente rica. Pero la ciudad se alejó y con ella la gente rica. Solo quedaba la señora y unas cuantas familias venidas a menos. Todos los que supieron escuchar y ver las señales emprendieron un éxodo al Norte de la ciudad. El Norte de la ciudad tiene a sus espaldas un cerro inmenso que es un brazo fantasma de la cordillera de los Andes. El cerro tiene la capacidad de desaparecer gente. Nadie lo hubiese habitado sino por exiliados, refugiados.
Nadie me creerá cuando les cuente una historia de ciencia ficción en Guayaquil. Una pequeña ciudad en un pequeño país en un inmenso universo de caos. Nadie va a creer que esto suceda en Guayaquil. Al pie del estero. Un estrecho río. Un riachuelo glorificado. Son historias para Nueva York, Praga, Tokio. Allá la gente vive tranquilamente solitaria. En Guayaquil la gente no se aguanta en soledad. Estar solo es el primer síntoma de poder pertenecer a una paradoja tiempo-espacio a nivel interestelar en la que tú seas el epicentro de un evento inexplicable. La soledad le brinda el protagonismo necesario para que el personaje principal tenga que participar de una trama extremadamente difícil de entender. Guayaquil es difícil de entender, pero fácil de aguantar.
Todo empieza en un bar inglés. En Guayaquil eso significa la clase alta. Altísima. Piso 36. No se rían, en Guayaquil eso es casi uno de los edificios más altos. Esto no es Nueva York. Pero igual alto. Muy alto. Altos ejecutivos. Gran sueldo. Metro ochenta. Pero el protagonista es el barman. No nos distraigamos en los ejecutivos. Ellos son música de fondo. Sí, relacionados a la trama pero de manera indirecta. Y solo uno de los dos. El alto. El más alto. Pero, volviendo al barman. Está a punto de entregar un vaso de escocés. Pero es la servilleta el tema que inicia un problema. El hombre bajo, el menos alto, recibe el escocés. Lo lleva a sus labios. La servilleta pegada a la base del vaso. Y el reflejo en el espejo en el que se refleja la espalda del barman. Las iniciales MSPFH. Escrito al revés , para que se refleje en orden. Pero esta imagen no tiene sentido ahora sino más adelante. Solo es parte de esta escena para ser capturada en una foto tomada con flash a los descuidados ejecutivos. El flash, eso es lo que sale mal y alerta al barman. Nadie más lo nota por estar en un local muy iluminado. El bar inglés representa una era que empieza a desaparecer con sus muebles de roble y sus copas de cristal. Colores marrón y bermellón. Ceniceros. Abrecartas. Nylon. Plomo. Asbesto. Anfitrión. Mayordomos. Todo parece de un universo alterno. Tengamos claro que hasta este momento ningún personaje de esta historia sabe de la trama de la que está empezando a ser parte. Algunos nunca lo estarán.
Ellos no sabían qué serían llamados nazis. Para ellos, era una inmensa responsabilidad ser parte del partido nacional socialista. Nacional. Nazionale. Ustedes me siguen la idea. Entonces mi padre no era un buen soldado. Era un soldado raso. Vago, alcohólico, perdido. En nuestra casa un tipo violento. Odiaba que mamá preparase ciertos platos. Le cambiaba el ánimo. Al final eso lo mató. Pero era mejor no comer que tener que aguantarlo. Con el tiempo, ese problema en casa lo convirtió en una leyenda. Sí, soy el hijo del soldado nazi que descubrió más judíos escondidos para evitar el holocausto de la historia. Si no hubiese caído en desgracia creo que habría destruido el mundo.
Verán, su apodo en el partido nazi era Nariz.
Su nariz era pequeña, un poco ancha, su fosa derecha con una leve inclinación hacia arriba. Venas se notaban en la punta. Desde joven su nariz tuvo vellos largos, los cuales prefería arrancárselos cuando los descubría. Luego, científicos sopesaron que ese tipo de mutilación hizo que su riego nervioso estuviese tan sensible a las moléculas de olor.
Y el olor en la guerra era un problema también. Primero porque en los bombardeos, cuando los edificios se derribaban, mataban familias enteras y quedaban atrapados sus cuerpos entre los escombros. Eso nos dejaba días antes que empezaran a apestar. Me refiero a miles de cuerpos apestando todo el tiempo. Fue la primera vez en su vida que mi padre fue bueno para algo. Un coronel se dio cuenta que él iba directo donde estaban los cadáveres.
Empezaría olvidando ese día. El día después de navidad. El de a soledad apacible. El que no tiene acuerdo con el tiempo, el desacuerdo de las glándulas del cuerpo. Ver el mundo desde la ventana para darle sentido al encierro. Callejones sin salidas, uno tras otro. Revisar el teléfono sabiendo de antemano que no se aprenderá nada, nada informará, nada habrá cambiado. El mismo día en el mismo lugar a la misma hora.
Habrá que olvidar las horas. Las que forman el día, las que se pueden interpretar, no como los minutos. Un conjunto habitacional construido con recuerdos. Pronto en desahucio porque empiezan a ser olvidados. Como antiguos conjuntos habitacionales rusos, esos nombrados tras astronautas. La pobreza del primer mundo es la felicidad del tercero. Somos lo que éramos, lo que nunca fuimos. A la orilla decidimos seguir siendo lo que somos. Una cuestión de perspectiva. Horas que dan pasos a días que dan paso a ser olvidados. Horas desperdiciadas al haber sido vividas. Horas bebidas para ser necesitadas. Amparo de desarrollo. Ver siete segundos por la ventana para sacar de contexto el resto. El contexto que hilvanan las horas no permite pretextos. Podríamos seguir contando pero nos cansamos. No son necesarias las horas para ser sinceros.
Luego olvidas los puentes, los ritmos, los tallos, los vestigios, las sombras, los lavabos. Se va olvidando lo que se puede desaparecer, lo que no genera simpatía. Olvidar los rumbos, las rumbas, las plumas, los ceniceros si alguna vez existieron. Las máscaras, las uñas, las trenzas, los cerquillos y las permanentes. Los ascensores solo cuando se anda acompañado, las manijas, los espejos, que nos multiplican como la cópula. Los libros de Borges, de Murakami, de Palacio. Las grietas, los carnavales, los viñedos.
Olvidando nimiedades descomponemos el universo.
Yo solo parí y empecé a escuchar los gritos.
Luego mi hijo en el piso. Bautizado por sangre.
Entro a la habitación en la total oscuridad.
Me la sé de memoria. Entro con los ojos cerrados.
Ventanas selladas. Baby steps. Toco las paredes. Arrastro los pies. Me sé de memoria el camino. Toco el mueble. Sé que está cerca.
Lo escucho respirar.
Está cansado.
Ha estado llorando. Siento la estática en mi piel.
Mis dedos palpan la colcha. Sé que él sabe que estoy presente.
Él que es la nada. Tiembla al olerme. Él que todo lo devora. Que aún no dice mamá, que nunca lo hará.
Avanzabamos por un mar lleno de tiburones. Infestado. El contralmirante cayó con el ancla y duró segundos en ser devorado. Y luego empezó el problema. El yak. Lo que debía ser nuestra fuente de alimento acaba de morir. Si lo lanzamos por la proa atraerá a todos los tiburones del océano. Vamos a tener que convivir con el olor, la pestilencia. Cuando un animal de ese tamaño muere, muere todo lo que lo rodea. Vemos como debajo de su piel algo crece. Billones de larvas de gusano. Avanzamos en silencio en un mar abandonado. Vamos a la deriva. El yak era la salvación. Nuevo mundo. Pero lo hemos perdido. Malditos animales. Tenían que tener el control. No bastaba con la pérdida del capitán, su suicidio. Ni la explosión que nos dejó sin timón, ni el incendio que se llevó la vela. No el ataque pirata. Cada golpe nos alejaba del destino. Los tripulantes perdieron la razón. La muerte habitaba nuestra embarcación. El yak seguía descomponiéndose y aún así era lo más vivo que llevábamos a bordo. Su hediondez se volvió nuestra vida. Arcadas. Espasmos. Vómitos secretos.
Ariela es una niña pequeña, retraída. En estos tiempos la hubiesen diagnosticado de Asperger, autismo. Nunca hizo un solo amigo en su infancia. Esa es la parte que vale la pena contar. Pasaba sola, así que todos pensaban que hablaban sola. Y me refiero a todos en su casa. Casa grande, mansión. Una docena de empleados. Pero esta es la historia de la niña. La historia de la niña que al parecer tuvo un amigo solo en su infancia. Contaba que venía del espacio. Mentirosa. Contaba que su amigo podía hacer levitar las cosas. Malcriada. Nadie le creía. Contaba que su amigo revivió al gato que su hermano mayor mató ahogándolo en su piscina. Sádico. El animalito estaba muerto. Todos lo vieron. Cuando apareció al día siguiente ya sabían que algo estaba mal con la niña. Rara. Loca. Loquita. Luego, algo terrible le pasó a su nana. Se mudaron de ciudad, ella empezó a usar su segundo nombre. Su padre se quedó en la ciudad. Dijo que estaba enferma. Cáncer. Que su madre se la había llevado. Que ella no puedo estar con su nana cuando eso pasó. Lo más raro del mundo.
En el 2050 el planeta tierra ha alcanzado su máximo potencial.
Más de 10 años sin guerras. La fatalidad natal y guerra eliminadas completamente.
Un solo gran país por cada continente. En promedio los habitantes hablan 5 idiomas.
¿Cómo lo logramos? Bueno, ¿cómo lo lograron?
Sencillo. En el año 2025, 4 billones de mujeres empezaron a sincronizar sus ciclos menstruales.
Las mujeres se convirtieron en el organismo vivo más grande del universo. Todas respiraban al mismo tiempo, pensaban al unísono. Así extinguieron a los hombres.
¿Qué ocurre cuando nace uno?
No es momento de hablar de sacrificios humanos.
La misión geodésica ha sido todo un éxito.
Progenia inninterrumpida. Incluidos en Números. Expulsados en Levítico.
Don't be the center, be the middle.
Diáspora nunca fue un buen nombre de niña.
Pero sí lo sería en una adulta bipolar.
Recuerdo el día que de niña mi madre me sacó del partido de fútbol por estar sentada junto a la cancha. Me acusó de no esforzarme por ser escogida. Ese día aprendí que seguir las reglas no era una buena idea.
Di.
Te advierto. Los plot twists me persiguen.
Di era el nombre que amaba. Solo me lo decía la gente que me amaba. No muchos, no muchas, pero los necesarios. Mi corazón latía cada vez que ponía seguro en mi puerta. Porciones descomunales de nimiedades. El simple hecho de que tu nombre no pertenezca a esta dimensión me volvía extraterrestre. Por eso me encantaba Di. Di me hacía mundana.
Ahora, no pertenecer a este espacio tenía sus ventajas. Ser invisible ante los desconocidos. Siempre imaginé que no generaba producción de dopamina en la gente que me veía. Quién sabe. Invisibilidad. El oro intangible.
Dejé de creer en la religión cuando me di cuenta que el deseo que Dios les de cáncer a mis enemigos nunca se iba a realizar. Al menos no hasta este momento. Sería delicioso empezar a ver el pelo caer a mis enemigos un día al enterarme que todos estaban haciendo quimioterapia al mismo tiempo. Obra y gracia.
Las reglas no miden muy bien las responsabilidades. Tanto tiempo perdido en hacer bien las cosas. Al final nadie mide el resultado, solo la presencia. Barroco. Estar tan llena que no se pueda sentir nada, ni lo bueno, ni lo malo. Dark age.
Una patinadora sobre hielo con un arma en la mano toda su coreografía. Para que los jueces piensen 2 veces su votación.
Pero esta historia es sobre mi, no sobre lo que pienso.
En la sala del hospital en la que mi madre me dio a luz mi parto pasó desapercibido. Una bola de demolición saludable de 6 libras. El doctor trató de cortar mi cadena confundiéndola con mi cordón umbilical. La manera en la que mi madre me alimentó sigue siendo un misterio para la ciencia. Dos días después mi madre salió caminando, sola, soltera, cargando su bola de cañón con una capucha por el frío.
Tuve una infancia normal. Aprendía a rodar a los 11 meses. Mami y yo. El mundo entero. Los vecinos me miraban raro. Esperando que algo malo me pasara. Toni fue mi primer amigo. Me llevaba al parque arrastrando mi cadena. Nos reímos tanto. Hasta que me caí del guinguiringongo y le partí la cabeza. Los vecinos nunca se volvieron a asomar.
Iba creciendo e iba haciendo daño. Mi madre perdió el meñique de pie derecho de tanto fracturarse conmigo. Fracturarla. Necesitábamos un departamento con elevador, o una casa de una sola planta. Me tomaba horas bajar las escaleras. Pronto todos se quejaron. Mami trató de cargarme hasta que se lesionó la espalda.
Cuando cumplió 50 años tuve que irme de la casa porque apenas podía pasar por la puerta. Daños estructurales le dijeron los ingenieros. Su casa está a punto de caerse porque usted mantiene una bola de demolición viendo televisión en la sala.
Oye.
Nada.
Oye. Sorpresivo la primera vez que lo escuchas.
Arriesgarse. El lanzarse. Estar tan cerca. Invadir fronteras. Lo que toda la vida nos han dicho que no hagamos por hacerlo. Ser lo más humano posible. Prioste de festejo. Tan cerca y tan lejos, Una misma dimensión. Un mismo cuarto. La misma respiración. El mismo ritmo cardíaco.
Pupilas dilatadas. Inspiración profunda.
Expiración profunda. Mismas hormonas. Mismo dominio hormonal. Siempre llegar después de los Aliens. Miles de años en un segundo. Misma temperatura. El suspiro de lo inevitable. Qué protocolo tomar en caso que un explorador quiera volver con una especie nativa del planeta explorado para que ingrese a una nave nodriza. Saber sin saber. El primer beso es timing, cadencia, tomarse todo el tiempo. Alien, parásito.
Nada.
Delicioso la segunda vez que lo oyes. Compartir ADN. This is how robots experience pain. El nada que es todo. Tomar todo el riesgo y retirarse.
Oye.
Nada.
Oye.
Nada.
Siempre anoto lo que noto.
Cuando creemos vida nos volveremos dioses. Como aún podremos interactuarl con ellos nunca tendremos el valor de nuestro dios: arcano, impredecible, reeditado. Nunca tendremos el mismo valor.
Erisipela.
Cordero.
En contra de la ausencia. Vuelvo a estar de pie. Amalgama y somnolencia. Noche de mucha cadencia. Moche de nucha ausencia. Ciencia que pare libros. Libros de inocencia. Esencia de lares marchitos, con maderos apilados fuera de la estancia. Ansias de que estas letras se multipliquen. Al menos ser algo de cinco mil palabras. Suficientes para escribir planas largas. Suficientes para cubrir la puerta. Ser más grande que la puerta. Ese es el mínimo deseo anhelable. Fórmula matemática para seguir existiendo sin éxito pero sin miedo. Ser libre para temer lo que te dé la gana. Tener dinero para recoger los traumas. Pedazos de vida suelta y dispersa por la sala. Sala donde escribí sin parar. Para de no escribir. Parado sin redactar. Viendo crecer las uñas de estas manos que no son fábricas de libros porque han adquirido el mal de los árboles de dedicar toda su existencia a simplemente crecer. Los árboles solo dejan de crecer porque se les olvida. Se convierten demasiado en nada. Fractal. Lejos y cerca iguales. Igualdades incorrectas. Variables inconstantes. Dedicado a una vaina que es obsoleta al momento de decirlo. Los libros tienen la capacidad especial de ser obsoletos en el momento de ser pensados. Empezar con un error. Si se puede decir en voz alta se puede contar. Si se cuenta se puede dividir. Si se puede fragmentar se puede diagramar. Párrafos alternos. Un soft machine en eterno loop en la misma página. Algo que nunca se detendría. Péndulo. Preparando el alma para escribir un cuento largo
Empieza ese temor que es el cementerio de escritores. Los cuentos cada vez más cortos. Los diálogos cada vez más personales y más masticados. Writers block. El limo de las rocas prehistóricas. Que se entreveren las falanges en una masa homogénea. Que se dañen las letras. Qué suerte tienen los gringos de poder vivir sin tildes. Vivir tranquilo sin saber que se está diacriticando la vida en caso de ausencia. No parar de tener dinero. Olvidar el dinero. Pensar que todo es gratuito. Que todo simplemente puede ser tomado. Etereo stereo. Esto no es un podcast. Lo estás leyendo. No lo estás escuchando. Andar lento y despacio.
¿Sabes como los antiguos sabían que habían viajado en el tiempo? Se miraban las manos. Se miraban las uñas. Si en el instante que se ausentaron habían crecido el viaje había sido realizado. La ceratina no conoce el reino cuántico. Nadie insulta a un presidente. Nadie quiere tener su trabajo. Las uñas que crecen son las de las manos. Una leve línea más clara un día. A mayor espesor más larga la estadía. No recuerdas el otro tiempo pero puedes probarlo. Las uñas crecen con solo cerrar los ojos. Cielos morados. Lata escarlata. Frenesí azafrán. Pantone sin miedo. Las uñas vencen el tiempo. La pesadillas es parpadear y de pronto ver garras y saber que estuviste demasiado tiempo ausente. Ausencia antipresencia. Voy a dejarme crecer las uñas hasta redactar. Así sabré cuánto hace que no se relata. Una medida biorgánica ilimitada. Por centro de gravedad las uñas de los pies se mantienen normales en el tiempo. Antimateria. Eternal lulaby. Celopatía. Vuelto a leer. Uñas del viento que no para de moverse. Movimiento pendular trepidatorio. Almas tectónicas. Uno de los afectados por Chernobyl en reversa. Ir decayendo sano. Posteriores al inicio. Bereshit. Rémoras de remembranzas. Ancas de sol canicular. Uñas que van de retro. Ser garra y luego dedo. Inverso. Cóncavo y perplejo. Árido y convexo. La pasión de señalarlo con el otro dedo.
Las personas y las tildes se notan en su ausencia, cada vez que alguien las nota, sino están ahí, sin estar, llenando un vacío imaginario. Limo a millones de kilómetros de nuestra casa. Nacionalidad y raza. RaaZ. Camisetas baratas de Zara. Vuelve el miedo a quedar vacío de historias. Que la literatura se convierta en un documental. Un diario. El cerebro redacta todo como historia. Se nos olvida el día a día. De pronto nos maravillamos de lo imposible. Que el cuento se encoja. Entrar a una madriguera de un ratón y la madre ratona tenga puesto el gorro de dormir en una cama hecha de una lata de sardinas con retazos de manteles viejos, millones de cuadros, mientras lee un libro. Yo adentro de la madriguera casi no entro y se me va el efecto y empiezo a crecer. Disfruto el evento. Disfruto el crecimiento. Pero cuando reacciono ya soy más grande que el agujero que es la puerta de una madriguera. Más grande que la puerta. No logré salir de este sueño, de esta historia. Es demasiado corta. Su longitud dependía el tamaño de la puerta. No lo logré. Fue demasiado tarde. Por ser escritor de cuentos largos un cuento corto me ha matado.
Ella miraba con ojos de tormenta
su mirada era un huracán
su sonrisa abría ríos
su amor un huracán
Un matrimonio formado por los primogénitos de las dos familias más adineradas de Ecuador tiene problemas con el motor de su avioneta privada piloteado por el esposo. Su mujer revisa bien a sus recién nacidos, los gemelos Ricky y Micky como les puso su prima mayor. Ricardito y Miguel nacieron en el hospital Mount Sinai de Miami Beach. Regresan con los niños en un vuelo sorpresa para llegar con los nuevos herederos del imperio económico más grande del país. Un vuelo sin anunciar, un vuelo que compró al operador aéreo para que no registre la salida del avión. Un vuelo que no existe que ha perdido el motor derecho a 20 minutos del aeropuerto más cercano.
Buscas en tu destino.
Buscas en tu pasado. La historia del Señor Sho. El Mister Shaw.
La historia verdaderamente es acerca de una dama seductora y el caso de su herencia desaparecida. El caso de mi vida. Lo gané todo, lo perdí todo. Creamos cosas nuevas para tener de que hablar.
El doctor Carter diseñó los dos universos exactamente iguales excepto anomalías y patrones para identificar en qué dimensión te encuentras. Por ejemplo, ¿ves esos dos faroles a la distancia? Verdaderamente es un solo farol, lo que significa que en este momento nos encontramos en la otra dimensión.
Con el tiempo aprenderás a diferenciar. Hasta que lo hagas estás atrapado estás atrapado por tiempo ilimitado. En cuanto a las dimensión, existen consensos en la forma de cambiar entre dimensiones, requiere recovecos, espacios poco comunes en los que se interceptan la dimensión, a la vuelta de una esquina poco transitada puede estar tu retorno a casa. Encontrar esa esquina es un arte.
Una actriz es una mujer que puede actuar normal cuando está totalmente destrozada. Y viceversa.
Ver romperse un corazón.
Quedarse trabajo. desbaratado. Eterna sunshine. Animación suspendida. Láminas subterráneas que nos imantan el alta. No he visto la nieve ni la puedo imaginar. Eramos la ceniza de los continentes. Lo que agita los movimientos trepidatorios. Libélulas que pensan toneladas. El lápiz del devenir. Ella suave como la brisa. Del tamaño de la bomba que
La parte de la historia del arte que me encanta ese periodo renacentista iluminado por el barroco comienza aparecer el Cristo con estos ropajes dignos de un rey o sea eso posmortem que parecía muy vívidamente en tu cuadro aunque sea en que quizás es la época en la que la gente era azul y estaba demacrada no recuerdo el nombre de esa era pero me encanta porque aparece el Cristo me estirando su mano derecha y levantando el dedo índice y medio y te está mirando los ojos y no se revés. El Dios te está mirando a los ojos y no al revés la normalidad es nosotros los hombres mirando el cielo en busca de Dios nos mira y levanta todos dedos pero en la forma en la que fue pintado ilustrado es de Cristo muestra una CDA una leve tensión en sus brazos en donde tú sabes que él está haciendo este movimiento y luego tú ves que por otro músculo está moviéndose izquierda derecha y si tú lo quedas viendo fijamente el mueve los dedos haciendo la señal de la Cruz.
La película se basa en un cortometraje llamado shorts. Cómo podrá anticipar el lector se debe tratar de una historia que ocurre en un lugar cálido no es tropical George estamos hablando algo más euroamericano .
Mi trabajo de dirigir un centro de ataque digital y cibernético con el presidente tengo que hacer todo lo posible para hacerle daño yo soy el terrorista no negocia conmigo pero como pertenezco a sus líneas y una línea la que no me paso distraigo distraigo de esa manera y control y se controla el crecimiento.
Comes this new twist.
He is after this massive wreckage. He is trying to save them.
The other twist is that we all know they all are already dead.
El propósito de la comida a 7 tiempos es que puedas explorar las dimensiones, conforme lo ingerido empieza a tener efecto, los sabores explotan en nuevas experiencias para las papilas.
Hay gente que cuando mata a otra gente ve una alucinación de cuando los ángeles se llegan el alma, es tan bello que lo vuelven a repetir. Caravito, un adicto.
It's set.
What?
Now all the women in the planet Earth are pregnant.
And the ment every woman, 11 years old to 60 years old. Al impregnated by him.
We understimated him. We thought he was lying.
Yo tengo un video para una de las canciones del Kid A. How to dissapear completely. Ocurre en un asilo en la Segunda Guerra Mundial.
Siento una tarántula debajo de mi brazo.
En el 2023, la depression también tuvo un hype.
Vemos llamas, rayos y centellas.
Cuando llegaron a la habitación, sintiendo que habían salvado al mundo, se les aparece un ser antiguo. Ellos se quedan asombrados. Si era una escena atemorizante. De la nada junto a ellos un hombre muy alto muy blanco. Blanco leucémico. Junto a él 3 mujeres esculturales cuyas cabezas envueltas en tul, atado a su rostro. Tan sencillo acto, tan violento, tan fatuo. Infraleve. Pero hay algo detrás, un gesto, un rasgo, una intención. Un cuerpo listo para asesinar. El hombre se presenta, Aluel, tercera corte de "El hombre". Así será conocido de ahora en adelante quien auspicia y financia sus empresas. Sus hazañas. Si esta historia fuese contada de su lado tendría un propósito. Quizás ellos serían los héroes de la película. Pero nos tienen acorralados. Antes del primer ciclo, el final inesperado, nos dimos cuenta que para viajar en el tiempo lo tenemos que destruir desde adentro. Así que él es la primera manifestación del hecho. Anuel. Etéreo. Infinito. Una mirada que lo ha visto todo. Que no tiene ganas de ver nada más. Cansada. Millones de años. Siglos de espera. Milenios de olvido. Mirando. Esperando. Una historia que empieza antes de la historia. Sus ropas de siglos atrás. Materiales que ya no existen. Técnicas extintas. Su pecho no se mueve. Ese vaivén de suspiros como el mar. ¿Está vivo? Enigma.
Los felicito. Han eliminado a la creación más bella del Creador. Su orgullo. Su mayor fracaso. Si tuviera manos los aplaudiría.
Son unos héroes. Para eliminarme a mi, al Mejor de la creación, han liberado a lo peor de la creación. Mi trabajo nunca fue ir en contra de la humanidad, mi trabajo fue capturar lo peor de la creación. Me felicito a mi mismo por no tener que existir en el mismo tiempo que las plagas han regresado a la Tierra. Nos tomó 6 días capturarlos y en 1 solo crearlo todo. Ahora es su misión volver a encontrarlos.
Yo quería que el personaje se vea evolucionado, se vea maduro, mayor; dijo el director.
Por eso de una escena a otra esperé un año. Ya no era un chico, era un hombre.
La evolución del personaje según Campbel debería resultar en un ser superior, con dominio de su razón y control sobre sus emociones.
Valía la pena el tedio, la espera.
El personaje caminaba rodeado de perros. El animal tiene un instinto superior en el exterior. Estuvo más tiempo expuesto a la intemperie. Nosotros encontramos confort en las cavernas, que luego se convirtieron en casa, luego en guettos, luego en jaulas. Por eso enjaulamos a los perros, para volver a sentirnos humanos. Lo inhumano nos vuelve humanos.
El guión iba algo así: Joel camina por el campo, ha sobrevivido la dureza de la montaña. Un Frodo de metro ochenta. Melanina. Recuerda un pasado iluminado, un tiempo de paz. Luego la desinformación, los fake news, Twitter, los memes, la guerra. El caos, el miedo, el olvido, la desesperación. La montaña el último bastión.
Sale de la montaña y no encuentra un solo ser viviente.
Encuentra al robot. La robot. Un ser demasiado empático para ser humano. Se enamoran. Pero su batería va a terminarse y su memoria se borrará. Antes de desconectarse, tiene un recuerdo, ¿o es una alucinación? Que él fue quien violó y mató a su dueña, hace muchos años cuando ella era solo un software. Le pide un beso. Y con lo último de electricidad lo electrocuta. Juntos en el olvido.
FIN