Esta es la historia.
La metahistoria.
La historia del escritor que encuentra fama sin esperarla. Su obra empieza a ser vendida. Su amigo lo busca, le dispara, se suicida, uno de los personajes de su libro. El amigo, no el personaje.
Esta es la historia.
La metahistoria.
La historia del escritor que encuentra fama sin esperarla. Su obra empieza a ser vendida. Su amigo lo busca, le dispara, se suicida, uno de los personajes de su libro. El amigo, no el personaje.
¿Recuerdas el tatuaje del prisionero judío en el campo de Austwich?
No es registro. Es algo llamado, algoritmo.
Cuando las pupilas dilatadas del shamán vieron por tercera vez el amanecer, vio la historia el universo pasar antes sus ojos. Al cerrarlo, la historia empezó de nuevo.
La ayahuasca en gravedad cero incrementa su potencial mil veces.
Los tenemos atrapados en un time loop de 20 años para que nadie recuerde lo que hicimos.
Se repite una y otra vez, ya no hay más humanos.
La serie de sucesos que han sido analizados y documentados por una eternidad siempre nos llevan a la misma configuración: somos los clones de alguien más.
Mimi es tan guapa que tiene un diente partido y nadie se da cuenta.
Mimi es tan guapa que en su primer día de trabajo ascendió. Una maestra en captar la atención para liberar su verdadero poder: el comentario con naturalidad.
Su naturalidad es sobrenatural.
Así es el mundo de los guapos. La mayoría se quedan en el tener una vida fácil, todos de aman, nadie te odia, todas las puertas se abren. Pero existe el otro tipo de guapos: los guapos que están despiertos. Son como cuando Neo puede ver el Matrix. Los guapos con cerebro. Causa indignación que una sola persona tenga los 2 factores de éxito en uno mismo: estética y mental.
Tienen ventajas sobre toda la humanidad.
Y en el caso de Mimi, bella e inteligente, el doble que toda la humanidad.
Abro mi correo.
Un mensaje sin título.
Abro y es mi dirección. Dónde me encuentro en ese momento. Es mi número de teléfono y mi código de votante activo.
Raro. ¿Será una falla de algún sistema estatal? Información confidencial, enviada desde un correo gratuito de Google.
Abro X. Tendencia mundial.
A cada usuario que leo le ha llegado el mismo correo. Mi piel se eriza. No se erizaba hace años. Había olvidado la sensación de crepitar en mi piel.
Cada usuario dice que recibió el mensaje. Todos distintos. Patricia Balmoor de Irlanda dice que recibió el peso y longitud de su hjia. Han Ku Lu, de Costa de Marfil, con 78 años de edad, dice que recibió el teléfono que solía tener en su casa hace 50 años. Esos números no existen hace 30 años. No hay forma de que exista registro digital de esa información. Liliana Murillo de Perú dice que recibió el número de sus últimas 14 tarjetas de crédito. Jackelline O'Hara de Canadá recibió mensajes que fueron enviados a su beeper en 1996.
No sé cuanto tiempo he estado leyendo las historias. Pero empieza a atardecer. Ni un solo mensaje en todo el día. Se sigue sintiendo extraño. Cómo un sueño pero demasiado largo y común para ser un sueño. Demasiado convencional. Demasiada luz artificial. Demasiado sentido. Los sueños deben tener edición. A diferencia del despertar, el dormir sí tiene caducidad diaria.
Escribo a Jorge. Mi compañero. No se me vino a la mente ningún amigo. He dejado de salir de casa y de hablar, solo escribo. Mi departamento está lleno de espacios para sentarme a leer y redactar. Todo en silencio. Me he convertido en un vegetal con extremidades. No he visto a ningún ser humano en semanas. Cómo esa película japonesa de los tres directores. Creo que uno era Gondry.
Abro mi ventana. Parece de noche.
Abro la puerta. El pasillo en silencio.
Abro Youtube. Alguien debe estar hablando de lo mismo. Pero ningún video ha sido subido a Youtube en las últimas 11 horas. En ese momento entiendo que algo demasiado raro está sucediendo.
Abro mi teléfono. Sin señal. Pero un mensaje SMS sin leer: Abre la puerta.
Golpes en la puerta. Se me sale el corazón. Con la luz apagada y el silencio nadie debería saber que estoy dentro.
Un coral.
En eso se fundamenta el tercer mundo.
Resulta que todo el coral que ha existido en la historia es un solo ser. Un solo individuo. Que no para de crecer ni expandirse. Si no lo depredáramos, rompiéramos, sería más grande que Godzila.
Inicio esta breve introducción con el coral para que hagan la imagen mental que debe predominar al hablar del tercer mundo. Un solo gran organismo tercermundista.
Me gustaría que me crean.
No es sencillo escribir acerca de "eso".
De cómo enterraron el más grande secreto de la humanidad en el único género de cine que no se había producido en la historia: ciencia ficción del tercermundo.
El film en cuestión fue decomisado por la dictadura que gobernó Ecuador en los setentas, en el boom petrolero. Hubo tanto dinero que se pudo hacer ciencia ficción en el tercer mundo.
La historia sorprendió a todos y se dice que se hizo un único breve pre-estreno en una villa en las afueras de Cannes.
Así empieza la historia. Un grupo de jóvenes cineastas son llevados en bus a las afueras de Cannes para ver un filme nunca visto. Algo que podría alterar el rumbo de la historia del tercer mundo.
Algo que nos esconden en sus suburbios, sus barrios de chavola, en sus fabelas. Algo que está escondido a plena vista.
El giro es inesperado. Eso que son ellos los que nos manejan a nosotros. Que la riqueza, el jet set, los bankers clubs solo son personajes que interpretamos en sus sueños lúcidos. Es una nueva droga, una nueva técnica, un placebo, un hobbie, algo como una adicción.
Filnic. Fue tecnología descubierta en Polonia. Delirios de posguerra. Mandaron a los científicos a investigar qué nos mantiene en pie en el tercermundo. Sin sistemas. Sin leyes. Sin calles. Vivimos.
Por eso crearon el mundo imaginario donde todo funciona. Y su primera idea fue nombrarlo First World. Primer mundo. En ese entonces no nos decíamos tercer mundo. Pero como todo en el tercer mundo solo funciona al inicio, al poco tiempo los servidores se sobrecargaron y se trató de dar alto al juego.
Aquí es donde empieza la historia que nos interesa. Ingresa Mario a la escena. Joven humilde de sonrisa fácil, vive en un sueño de que debe existir algo más que vender plátano en el mercado. Hasta que un día un turista que toma notas.
En resumen: le ofrecen que puede vender su sombra que se paga muy bien en el Primer mundo.
Vaya nombre.
Así fue como el tercer mundo se convirtió en la red más grande de vigilancia del planeta. Más de 6 billones de personas conectada, la verdadera red neurológica de silicona. Silycon Volley. Buen nombre para juego de Super Nintendo. Arquímides miente. Vaya nombre de banda de rock español post millenial, de esos que todos suenan a Coldplay. Ver sin ser visto. Una habilidad que desarrollamos los pobres. Nos volvimos paisaje. Menos relevante que el letrero de McDonalds de día. Ahí sin ser visto. Escondido a plena vista.
Imagina el accidente de los jugadores de rugby en los Andes. Ese en el que sobrevivieron comiendo la carne de los muertos. Después de todo tenía sentido: el hielo mantenía la proteína.
Pero hagámoslo aún peor.
Los muertos empiezan a revivir en el orden que fueron muriendo.
Zombies en los Andes.
Si fuese película se podría llamar ¿Viven?
La primera droga del metaverso fue Vietnam. No no es coincidencia, era una droga que te conectaba con un universo de guerra. Sí, la misma idea de los juegos masivos online. Pero a través de la química.
Traficantes de conciencia.
Fade to Pink, así se llamaba el canal del Deep Web que te permitía ingresar a canales en los que se comentaba en blogs de internet, unas personas habían descubierto un universo de guerra.
Vivía en mansiones. Mi papá era ingeniero civil en el tercermundo. Todo en vías de desarrollo. Construía casas muy grandes antes que se supiera que se puede hacer dinero con eso. Por eso no tuvimos dinero. Solo espacios. Durante hasta 2 años. teníamos el control de una obra en construcción. Hablo de casas gigantes, de dos mil, tres mil metros cuadrados de construcción. Terrenos de media hectárea.
Vivía en mansiones y no lo sabía. Eran espacios infinitos. Incluso cuando ya estaban habitables y tenían el aire acondicionado encendido al máximo todo el día, no los iban a visitar. Pasabsn hasta dos años más vacías, limpias, inhabitadas. Algunas tenían servidumbre. Pero nadie las habitaba. Un ejército de sirvientes para mantener en perfectas condiciones algo que nunca ha sido usado.
Amoblado. Recuerdo entras a una mansión, que había sido invadida por mis amigos Lene y Carlota. Cuando vives en un suburbio vives solo desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche. Medio día, Lagos de la Ría era habitado por niños, jóvenes, niñeras, mucamas y jardineros. Los papis y las mamis se iban a la ciudad a trabajar, a reunirse, a vivir. Verán, un suburbio en el tercer mundo es una pieza exótica de arquitectura inmobiliaria. Una proeza del capitalismo. Un retoño del liberalismo. Los rezagos del boom petrolero. Estragos de una democracia post-dictatura, con el bono de los gringos de consumos, consumidores y endeudamiento. La gran década de fiesta. El dinero que nunca se acababa. Nunca se acabaría. Al menos por algunos años.
Vivíamos en un suburbio al otro lado de Guayaquil, cruzando el nuevo puente sobre el viejo río. El nombre no es relevante hasta más adelante, así que solo nos referiremos como "la isla". Y los niños de la isla eran llamados los niños de la burbuja. Luego vendría la enfermedad de la muerte, el legado del olvido, el chiste que termina mal, la noche infinita, el tirabuzón del tiempo. Esos son nombres de capítulos, pero falta mucha historia hasta entrar en esos temas. Digamos que estamos en la introducción del primer libro de Dune, el que casi todo es introducción. Un verdadero manual de uso y abuso de esta historia, única, inagotable, incuantificable.
Lene era el hijo de un embajador. Una vez vivió 4 meses en su casa, con su chofer, sus mucamas, sus niñeras, sus jardineros. Sus padres encontraron rastros de droga en su baño el día que regresaron de sorpresa y al día siguiente desapareció. Nos dijeron que había sido llevado a una escuela en Estados Unidos cuando en verdad, lo llevaron al Internado de Huigra. El lugar más inhóspito de Ecuador, un páramo incompatible con el costeño. Nadie lograba escapar. Con una tasa de 4 visitantes de Guayaquil al año, 100% dedicados a la venta de suministros de limpieza. Ni siquiera miraban. Como nadie les compraba porque nadie de ese lugar confiaría en un costeño, ni se animaban a preguntar en qué lugar estaban.
Pero la historia aún no tiene un comienzo. Quizás no lo tenga. Pero empecemos dándole un inicio. Un punto de arranque. Eso será esa noche. No es el comienzo cronológico. Algo como un dramón de Almodobar. El comienzo no es el inicio sino un momento en la trama. Este será conocido como la noche infinita.
Y así empieza.
Literalmente, el propósito del juego era deprimirte. No lo pudieron banear de todo el planeta, con VPN podías deprimirte en otro lugar, como desdoblamiento, tu cuerpo deprimido en un universo artificial.
Bueno, lo que te voy a contar no es algo que puedes contar en una cena familiar. Definitivamente no lo puedes soltar en tu ambiente laboral. Es algo como para contar a las 4 de la mañana cuando estas con gente contando esas cosas que no puedes creer. Verás, me contrataron para encontrar un video en internet. Solo eso. Un video. Siete mil dólares. Ease peacee japanesee. Un fucking video que me arruinaría la vida. Cuando acepté el trabajo recibí la visita de un abogado. Personaje extraño. Salido de una de Lynch. No tenía proporciones normales, traje de tela estival. Maletín de un material que nunca había visto de cerca. Piel de lagarto. Una textura animal en mi sala. Algo que parece demasiado real, demasiado cercano. El animal amenaza incluso después de muerto. La piel de lagarto es simbiótica. Te vuelve amenazador. Sangre fría. En mi sala. Que los papeles que debo firmar me impiden de hablar nada de lo que ocurra en mi tarea. Misión. Esa palabra usa. Misión. El pago lo deja en efectivo. Por adelantado.
Llegó un momento de la historia en la que cada persona en edad razonable veía la Serie. Simplemente la Serie. La historia era tan larga, profunda e intrínsecamente compleja que al momento de empezar a verla que nadie había podido salirse, era una pirámide, en la que solo ingresaban cada vez más espectadores. Fanboydom a escala mundial. Lo único que se hablaba. Dicen que era inglesa, pero cuando la quisieron eliminar apareció al otro lado del mundo en otro idioma, así que todos tuvimos que aprender a entender hindú. La historia empezaba de lo más normal una serie dirigida al olvido. Mala como no se pueden imaginar. Incluso un capítulo se repetía. Suena a chiste, pero el capítulo 8 era exactamente al 7 excepto que ciertas escenas eran protagonizadas por otro de los actores. Un sin sentido. Pero el último capítulo de la primera temporada, hombre, era el momento en el que todos nos volvíamos locos. Solo les puedo decir algo: delete the blog. Cuando entiendan lo que dice se van a volver locos. Y así empezamos. Pero para que sigan haciendo la serie cada vez más rara.
Eramos una secta. Nos convertimos en población
Yo la vi correr y desaparecer.
Pasé 3 meses de investigaciones y nadie me creía. Ver y desaparecer son 2 verbos que solo un mago puede conjugar juntos. Ver y desaparecer. Observar e al momento no aparecer.
Es difícil porque luego tú empiezas a tratar de convencerte que eso nunca había aparecido.
La chica de otro mundo que vino a contarte cosas que pasarían y terminó con un pedido de un suicidio fugaz. Demasiado para digerir. Lo mejor será que empiece por lo más atrás que puedo relacionar esta historia a lo que pasó.
Mi infancia, adolescencia y adultez hasta los 30 años fue un largo lunes.
Aún recuerdo.
Primero fueron 3 horas.
Luego 6. Los cortes de luz duraban conforme nos acostumbrábamos. Cada semana, la semana anterior no parecía tan mala.
Nos iban preparando.
Luego fueron 9. Luego fueron 12.
La tecnología casi se desvanecía.
Las baterías empezaron a fallar. No estaban diseñadas para no recibir suficiente carga. Al mes de cargarse a medias empezaron a fallar.
Se acabó el combustible.
El ejército resguardaba las estaciones mientras solo los vehículos importantes, luego los oficiales, luego los de defensa y por último ninguno pudo seguir conduciendo. Se había acabado.
Luego fueron 15. Luego fueron 18.
Me refiero a horas. La electricidad primero solo en lugares importantes, luego en lugares oficiales, luego en lugares de defesa y por último nadie tuvo electricidad.
Aún recuerdo la última pantalla que vi. Mi mamá nos llamó y nos sentamos alrededor de ella en el piso. En esa época nos bañábamos cada 2 días. Nos bañábamos. Me gusta recordar que en esa época nos bañábamos. No recuerdo el color del agua potable.
Nos sentamos a contemplar el smartphone. Nunca había admirado su belleza arquitectónica. Nos lo pasábamos de mano en mano para sostenerlo. Recordar su peso, luego vimos todas las fotos, desde el día que lo compraron hasta el último selfie que nos tomamos en ese momento. El último selfie de nuestras vidas. Años más tarde la llamamos la guerra de los espejos. Personas empezaron a romper todos los espejos y los últimos hubo que resguardarlos con la policía. Recuerdo cuando existía policía. Al final ninguno quedó completo. Al final había atentados terroristas en museos, bancos, donde hubiesen puesto a buen recaudo cada espejo. Se volvió en un delirio. La mayor inquisición de la historia. Se decía que fue nuestra vanidad la que llevó al colapso de la sociedad como la conocíamos. Que fue nuestro desprecio a todo lo que atrajo ese apocalipsis. Aún recuerdo el apocalipsis. No era lo que esperábamos. En las películas toma unas horas, máximo 28 días. Pero acá ni siquiera se sintió. El apocalipsis en cámara lenta también fue más fácil de sobrellevar. Esperamos una castigo divino y simplemente nos fuimos calentando, como una olla al fuego más lento. Duraríamos veinte o treinta años en matarnos. Era demasiado lento. Luego vino la sequía seguida por inundaciones. Recuerdo cuando no vivíamos en extremos. Cuando estar seco era la norma. Recuerdo lo que era no estar mojado.
Liego fueron 21. Al final, 24 horas. Aún recuerdo el día.
El último día con algo de electricidad. Solo fue un foco. Lo vimos durante horas hasta que empezó a parpadear. Se apagó y descubrimos un silencio. Nos habíamos vuelto sordos del sonido de la electricidad burbujeando en los postes de luz, en los cables de alta tensión. Llevaban ahí decenas de años, nadie recordaba no tener electricidad. Y de pronto. Silencio. Desde entonces la gente empezó a hablar poco. No había que compartir. Sin electricidad no existen las trivialidades. Hablar consume energía. Hablábamos hasta los codos. Recuerdo haber hablado por hablar. Sin importar no ser escuchado. Hablaba en el carro mientras conducía solo.
De pronto todo se apagó. Para siempre. Nunca volvió a zumbar y las muertes por electrocutación se dispararon a cero. Ya nadie muere electrocutado. Esos eran lujos de un mundo más rico. Antes que se le acabara cada mineral y nutriente a la tierra. La secamos con nuestra voracidad. Con nuestra incontinencia de consumirlo todo, el tiempo, la comida, lo etéreo. Recuerdo cuando existía arte. Cuadros de cosas lindas que colgaban de todas partes. Lo que nos quitó la falta de electricidad.
Todos bajamos a la base de la pirámide de Maslow. Recuerdo el existencialismo. Solo sobrevivíamos. Se acabó el coaching, se acabó la innovación, Silicon Valley y las redes sociales.
Recuerdo recordar. Porque ahora no sé si lo que he dicho es cierto.
Es un Matrix medieval.
Como siempre, no hay ser más maravilloso que un elfo. Arcana belleza estival.
Una elfa. Visión de otro tiempo. Inmaculada.
Un tiempo de paz.
Por poco tiempo.
El héroe descubre que su mundo es manejado por los bardos. En serio.
Se necesitan 150 personas para sostener el espíritu humano. En Dubrovnik, Croacia, la profesora Van Gedde ha documentado a 211 personas que perdieron un ser querido muy cercano como un padre o una esposa, que luego de un año de su fallecimiento, vuelvan a reunirse las personas que lo acompañaron en el sepelio. En promedio 150 personas acuden al llamado de la pena de la pérdida, momento altamente vulnerable que demuestra que el ser humano puede regularse colectivamente. Igual que una pandemia nos puede sumir en una depresión masiva, el experimento que realizó la doctora Van Gedde con su colega Irina Isgadrivof de la faculta de ciencias del conocimiento y robótica introspectiva, conducen una maratón de comediantes trivializando todo suceso en el mundo. Buscan el lado divertido aunque a veces cruel declaran las profesoras, al medir las ondas cerebrales de las personas que en una audiencia que conjuntamente recibe y explora el significado de las palabras en la infraestructura de un chiste, logrando ver desde otro punto de vista todo lo que ocurre a nuestro alrededor, con propósito de entrenar a los habitantes de una pequeña comunidad comunista de las riveras del Duero en la meridional provincia de Cataluña. El instituto Godory Almunede Riocuritamarú
Explícame como esta persona puede estar al mismo tiempo en un submarino ruso en 1984 y en este mismo salón. Cómo puede ser una guerrera viquinga a punto de dar a luz en el campo de batalla y una chica más caminando de regreso de la peor fiesta de su vida a su casa?