La siguiente vez que veas un fantasma, síguelo.
No vale la pena pasar toda la vida huyendo, con miedo. Mientras antes termines mejor.
La siguiente vez que veas un fantasma, síguelo.
No vale la pena pasar toda la vida huyendo, con miedo. Mientras antes termines mejor.
En la quinta elección del Comandante el mundo se dio cuenta de lo ridículo que es esa ficción que es la realidad en el tercer mundo. Y es que el tercer mundo no es más que un contexto hecho
Rita sirve 3 platos de sopa.
Frente a ellos, vapor se eleva del locro de papas que nos ha preparado. Va por algo a la cocina. ¿Ya sabes cómo descubrir si es una robot o no? le dice Gibson. Lo mira con desconcierto. Se ríe. "Nunca sería una robot"
Sirvió 3 platos de sopa.
El último plato, lo sirvió y la olla quedó vacía. Esa precisión no es humana.
No me crean cuando les cuente de la vez que en medio de un viaje en el Amazonas encontramos una tribu no conectada. No me crean cuando les digo que era gente que en su vida habían visto una tijera un cepillo ni una gota de keratina. No me crean si no pueden imaginar los gordos y sucios eran los cogollos de pelo enrredado que colgaba de sus nucas. No me crean. Es para no creer.
Lo que sí es difícil creer es que nos empezamos a entender. Ayahuasca.
Pues porque podemos.
Porque nos devoran desde que nacen solo como una idea de existencia. Desde que son una probabilidad. Yo amo mi monstruo como a mi madre nunca la amé. Nada de Edipo ni Electra, simple manual de supervivencia. El amar un monstruo no es sencillo, pero no es complejo. Hay un gen en nuestro sistema que nos magnetiza a la bestialidad. A lo inexplicable. Como amar algo que no te pertenece. Un crispar de lejanía en medio de un valle de desesperanza. La célula inefable.
Célula miscelánea ejerce diléctica influencia en nosotros. Va a la medula. Al cerebro primitivo. El draconiano. Célula que se degenera para transformarse en lo atroz. Sin molde un Adán de fango y aguas contaminadas. El monstruo se ama porque el monstruo provee refugio, salvación. El monstruo es templo de las almas perdidas. El monstruo protege y ahí es su momento más humano. Más humano que los humanos.
Doña Irene regresa a pie desde el carretero. Camina pesada sobre la grava. El campaneo de un chivo la acompaña. El camino largo porque no puede trepar la ladera hasta su asentamiento.
Una invasión. Un pedazo de tierra. Una parte de lo que gana sirve para pagar al abogado que legaliza el terreno. Casa de caña, sin electricidad. Moscas. Cascajo. Letrina. 12 estalones de madera la separan del suelo para que no se la lleve cuando llega la época de inundaciones. Marzo. Abril. 30 años. El tiempo desde que huyó de su tierra con su hijo luego que su marido la tratara de matar con un machete. La cicatriz. En el cerro se está más seguro.
El abogado Arrata ingresa con su chofer que conduce su auto Mercedes Benz café. Es el único carro de lujo que ingresa al sector. Es el único carro con aire acondicionado que entra al sector. El abogado Arrata luce una inmensa panza redonda. Por arte de magia los botones y la misma tela no estallán. Debe medir unos 50 centímetros de panza el abogado Arrata. El cinturón que usa es de un hombre el doble de su altura. El abogado Arrata compró en una subasta ilegal 100 hectáreas de cerro que pertenecía a una familia de la Costa de Ecuador. El abogado de la herencia, sabiendo que la matrona había quedado sin hijos en el país, decidió engañarla y que cediera sus tierras para desarrollos comunitarios sociales de viviendas populares para sectores vulnerables. O sea, venta de terrenos ilegales. La señora cuando se enteró que había perdido las tierras que les heredó su suegro casi un siglo antes, se lanzó por el balcón de su casona clásica al sur de la ciudad. El Sur de la ciudad era donde antes vivía la gente rica. Pero la ciudad se alejó y con ella la gente rica. Solo quedaba la señora y unas cuantas familias venidas a menos. Todos los que supieron escuchar y ver las señales emprendieron un éxodo al Norte de la ciudad. El Norte de la ciudad tiene a sus espaldas un cerro inmenso que es un brazo fantasma de la cordillera de los Andes. El cerro tiene la capacidad de desaparecer gente. Nadie lo hubiese habitado sino por exiliados, refugiados.
Nadie me creerá cuando les cuente una historia de ciencia ficción en Guayaquil. Una pequeña ciudad en un pequeño país en un inmenso universo de caos. Nadie va a creer que esto suceda en Guayaquil. Al pie del estero. Un estrecho río. Un riachuelo glorificado. Son historias para Nueva York, Praga, Tokio. Allá la gente vive tranquilamente solitaria. En Guayaquil la gente no se aguanta en soledad. Estar solo es el primer síntoma de poder pertenecer a una paradoja tiempo-espacio a nivel interestelar en la que tú seas el epicentro de un evento inexplicable. La soledad le brinda el protagonismo necesario para que el personaje principal tenga que participar de una trama extremadamente difícil de entender. Guayaquil es difícil de entender, pero fácil de aguantar.
Todo empieza en un bar inglés. En Guayaquil eso significa la clase alta. Altísima. Piso 36. No se rían, en Guayaquil eso es casi uno de los edificios más altos. Esto no es Nueva York. Pero igual alto. Muy alto. Altos ejecutivos. Gran sueldo. Metro ochenta. Pero el protagonista es el barman. No nos distraigamos en los ejecutivos. Ellos son música de fondo. Sí, relacionados a la trama pero de manera indirecta. Y solo uno de los dos. El alto. El más alto. Pero, volviendo al barman. Está a punto de entregar un vaso de escocés. Pero es la servilleta el tema que inicia un problema. El hombre bajo, el menos alto, recibe el escocés. Lo lleva a sus labios. La servilleta pegada a la base del vaso. Y el reflejo en el espejo en el que se refleja la espalda del barman. Las iniciales MSPFH. Escrito al revés , para que se refleje en orden. Pero esta imagen no tiene sentido ahora sino más adelante. Solo es parte de esta escena para ser capturada en una foto tomada con flash a los descuidados ejecutivos. El flash, eso es lo que sale mal y alerta al barman. Nadie más lo nota por estar en un local muy iluminado. El bar inglés representa una era que empieza a desaparecer con sus muebles de roble y sus copas de cristal. Colores marrón y bermellón. Ceniceros. Abrecartas. Nylon. Plomo. Asbesto. Anfitrión. Mayordomos. Todo parece de un universo alterno. Tengamos claro que hasta este momento ningún personaje de esta historia sabe de la trama de la que está empezando a ser parte. Algunos nunca lo estarán.
Ellos no sabían qué serían llamados nazis. Para ellos, era una inmensa responsabilidad ser parte del partido nacional socialista. Nacional. Nazionale. Ustedes me siguen la idea. Entonces mi padre no era un buen soldado. Era un soldado raso. Vago, alcohólico, perdido. En nuestra casa un tipo violento. Odiaba que mamá preparase ciertos platos. Le cambiaba el ánimo. Al final eso lo mató. Pero era mejor no comer que tener que aguantarlo. Con el tiempo, ese problema en casa lo convirtió en una leyenda. Sí, soy el hijo del soldado nazi que descubrió más judíos escondidos para evitar el holocausto de la historia. Si no hubiese caído en desgracia creo que habría destruido el mundo.
Verán, su apodo en el partido nazi era Nariz.
Su nariz era pequeña, un poco ancha, su fosa derecha con una leve inclinación hacia arriba. Venas se notaban en la punta. Desde joven su nariz tuvo vellos largos, los cuales prefería arrancárselos cuando los descubría. Luego, científicos sopesaron que ese tipo de mutilación hizo que su riego nervioso estuviese tan sensible a las moléculas de olor.
Y el olor en la guerra era un problema también. Primero porque en los bombardeos, cuando los edificios se derribaban, mataban familias enteras y quedaban atrapados sus cuerpos entre los escombros. Eso nos dejaba días antes que empezaran a apestar. Me refiero a miles de cuerpos apestando todo el tiempo. Fue la primera vez en su vida que mi padre fue bueno para algo. Un coronel se dio cuenta que él iba directo donde estaban los cadáveres.
Empezaría olvidando ese día. El día después de navidad. El de a soledad apacible. El que no tiene acuerdo con el tiempo, el desacuerdo de las glándulas del cuerpo. Ver el mundo desde la ventana para darle sentido al encierro. Callejones sin salidas, uno tras otro. Revisar el teléfono sabiendo de antemano que no se aprenderá nada, nada informará, nada habrá cambiado. El mismo día en el mismo lugar a la misma hora.
Habrá que olvidar las horas. Las que forman el día, las que se pueden interpretar, no como los minutos. Un conjunto habitacional construido con recuerdos. Pronto en desahucio porque empiezan a ser olvidados. Como antiguos conjuntos habitacionales rusos, esos nombrados tras astronautas. La pobreza del primer mundo es la felicidad del tercero. Somos lo que éramos, lo que nunca fuimos. A la orilla decidimos seguir siendo lo que somos. Una cuestión de perspectiva. Horas que dan pasos a días que dan paso a ser olvidados. Horas desperdiciadas al haber sido vividas. Horas bebidas para ser necesitadas. Amparo de desarrollo. Ver siete segundos por la ventana para sacar de contexto el resto. El contexto que hilvanan las horas no permite pretextos. Podríamos seguir contando pero nos cansamos. No son necesarias las horas para ser sinceros.
Luego olvidas los puentes, los ritmos, los tallos, los vestigios, las sombras, los lavabos. Se va olvidando lo que se puede desaparecer, lo que no genera simpatía. Olvidar los rumbos, las rumbas, las plumas, los ceniceros si alguna vez existieron. Las máscaras, las uñas, las trenzas, los cerquillos y las permanentes. Los ascensores solo cuando se anda acompañado, las manijas, los espejos, que nos multiplican como la cópula. Los libros de Borges, de Murakami, de Palacio. Las grietas, los carnavales, los viñedos.
Olvidando nimiedades descomponemos el universo.
Yo solo parí y empecé a escuchar los gritos.
Luego mi hijo en el piso. Bautizado por sangre.
Entro a la habitación en la total oscuridad.
Me la sé de memoria. Entro con los ojos cerrados.
Ventanas selladas. Baby steps. Toco las paredes. Arrastro los pies. Me sé de memoria el camino. Toco el mueble. Sé que está cerca.
Lo escucho respirar.
Está cansado.
Ha estado llorando. Siento la estática en mi piel.
Mis dedos palpan la colcha. Sé que él sabe que estoy presente.
Él que es la nada. Tiembla al olerme. Él que todo lo devora. Que aún no dice mamá, que nunca lo hará.
Avanzabamos por un mar lleno de tiburones. Infestado. El contralmirante cayó con el ancla y duró segundos en ser devorado. Y luego empezó el problema. El yak. Lo que debía ser nuestra fuente de alimento acaba de morir. Si lo lanzamos por la proa atraerá a todos los tiburones del océano. Vamos a tener que convivir con el olor, la pestilencia. Cuando un animal de ese tamaño muere, muere todo lo que lo rodea. Vemos como debajo de su piel algo crece. Billones de larvas de gusano. Avanzamos en silencio en un mar abandonado. Vamos a la deriva. El yak era la salvación. Nuevo mundo. Pero lo hemos perdido. Malditos animales. Tenían que tener el control. No bastaba con la pérdida del capitán, su suicidio. Ni la explosión que nos dejó sin timón, ni el incendio que se llevó la vela. No el ataque pirata. Cada golpe nos alejaba del destino. Los tripulantes perdieron la razón. La muerte habitaba nuestra embarcación. El yak seguía descomponiéndose y aún así era lo más vivo que llevábamos a bordo. Su hediondez se volvió nuestra vida. Arcadas. Espasmos. Vómitos secretos.
Ariela es una niña pequeña, retraída. En estos tiempos la hubiesen diagnosticado de Asperger, autismo. Nunca hizo un solo amigo en su infancia. Esa es la parte que vale la pena contar. Pasaba sola, así que todos pensaban que hablaban sola. Y me refiero a todos en su casa. Casa grande, mansión. Una docena de empleados. Pero esta es la historia de la niña. La historia de la niña que al parecer tuvo un amigo solo en su infancia. Contaba que venía del espacio. Mentirosa. Contaba que su amigo podía hacer levitar las cosas. Malcriada. Nadie le creía. Contaba que su amigo revivió al gato que su hermano mayor mató ahogándolo en su piscina. Sádico. El animalito estaba muerto. Todos lo vieron. Cuando apareció al día siguiente ya sabían que algo estaba mal con la niña. Rara. Loca. Loquita. Luego, algo terrible le pasó a su nana. Se mudaron de ciudad, ella empezó a usar su segundo nombre. Su padre se quedó en la ciudad. Dijo que estaba enferma. Cáncer. Que su madre se la había llevado. Que ella no puedo estar con su nana cuando eso pasó. Lo más raro del mundo.
En el 2050 el planeta tierra ha alcanzado su máximo potencial.
Más de 10 años sin guerras. La fatalidad natal y guerra eliminadas completamente.
Un solo gran país por cada continente. En promedio los habitantes hablan 5 idiomas.
¿Cómo lo logramos? Bueno, ¿cómo lo lograron?
Sencillo. En el año 2025, 4 billones de mujeres empezaron a sincronizar sus ciclos menstruales.
Las mujeres se convirtieron en el organismo vivo más grande del universo. Todas respiraban al mismo tiempo, pensaban al unísono. Así extinguieron a los hombres.
¿Qué ocurre cuando nace uno?
No es momento de hablar de sacrificios humanos.
La misión geodésica ha sido todo un éxito.
Progenia inninterrumpida. Incluidos en Números. Expulsados en Levítico.
Don't be the center, be the middle.
Diáspora nunca fue un buen nombre de niña.
Pero sí lo sería en una adulta bipolar.
Recuerdo el día que de niña mi madre me sacó del partido de fútbol por estar sentada junto a la cancha. Me acusó de no esforzarme por ser escogida. Ese día aprendí que seguir las reglas no era una buena idea.
Di.
Te advierto. Los plot twists me persiguen.
Di era el nombre que amaba. Solo me lo decía la gente que me amaba. No muchos, no muchas, pero los necesarios. Mi corazón latía cada vez que ponía seguro en mi puerta. Porciones descomunales de nimiedades. El simple hecho de que tu nombre no pertenezca a esta dimensión me volvía extraterrestre. Por eso me encantaba Di. Di me hacía mundana.
Ahora, no pertenecer a este espacio tenía sus ventajas. Ser invisible ante los desconocidos. Siempre imaginé que no generaba producción de dopamina en la gente que me veía. Quién sabe. Invisibilidad. El oro intangible.
Dejé de creer en la religión cuando me di cuenta que el deseo que Dios les de cáncer a mis enemigos nunca se iba a realizar. Al menos no hasta este momento. Sería delicioso empezar a ver el pelo caer a mis enemigos un día al enterarme que todos estaban haciendo quimioterapia al mismo tiempo. Obra y gracia.
Las reglas no miden muy bien las responsabilidades. Tanto tiempo perdido en hacer bien las cosas. Al final nadie mide el resultado, solo la presencia. Barroco. Estar tan llena que no se pueda sentir nada, ni lo bueno, ni lo malo. Dark age.
Una patinadora sobre hielo con un arma en la mano toda su coreografía. Para que los jueces piensen 2 veces su votación.
Pero esta historia es sobre mi, no sobre lo que pienso.
En la sala del hospital en la que mi madre me dio a luz mi parto pasó desapercibido. Una bola de demolición saludable de 6 libras. El doctor trató de cortar mi cadena confundiéndola con mi cordón umbilical. La manera en la que mi madre me alimentó sigue siendo un misterio para la ciencia. Dos días después mi madre salió caminando, sola, soltera, cargando su bola de cañón con una capucha por el frío.
Tuve una infancia normal. Aprendía a rodar a los 11 meses. Mami y yo. El mundo entero. Los vecinos me miraban raro. Esperando que algo malo me pasara. Toni fue mi primer amigo. Me llevaba al parque arrastrando mi cadena. Nos reímos tanto. Hasta que me caí del guinguiringongo y le partí la cabeza. Los vecinos nunca se volvieron a asomar.
Iba creciendo e iba haciendo daño. Mi madre perdió el meñique de pie derecho de tanto fracturarse conmigo. Fracturarla. Necesitábamos un departamento con elevador, o una casa de una sola planta. Me tomaba horas bajar las escaleras. Pronto todos se quejaron. Mami trató de cargarme hasta que se lesionó la espalda.
Cuando cumplió 50 años tuve que irme de la casa porque apenas podía pasar por la puerta. Daños estructurales le dijeron los ingenieros. Su casa está a punto de caerse porque usted mantiene una bola de demolición viendo televisión en la sala.
Oye.
Nada.
Oye. Sorpresivo la primera vez que lo escuchas.
Arriesgarse. El lanzarse. Estar tan cerca. Invadir fronteras. Lo que toda la vida nos han dicho que no hagamos por hacerlo. Ser lo más humano posible. Prioste de festejo. Tan cerca y tan lejos, Una misma dimensión. Un mismo cuarto. La misma respiración. El mismo ritmo cardíaco.
Pupilas dilatadas. Inspiración profunda.
Expiración profunda. Mismas hormonas. Mismo dominio hormonal. Siempre llegar después de los Aliens. Miles de años en un segundo. Misma temperatura. El suspiro de lo inevitable. Qué protocolo tomar en caso que un explorador quiera volver con una especie nativa del planeta explorado para que ingrese a una nave nodriza. Saber sin saber. El primer beso es timing, cadencia, tomarse todo el tiempo. Alien, parásito.
Nada.
Delicioso la segunda vez que lo oyes. Compartir ADN. This is how robots experience pain. El nada que es todo. Tomar todo el riesgo y retirarse.
Oye.
Nada.
Oye.
Nada.
Siempre anoto lo que noto.
Cuando creemos vida nos volveremos dioses. Como aún podremos interactuarl con ellos nunca tendremos el valor de nuestro dios: arcano, impredecible, reeditado. Nunca tendremos el mismo valor.
Erisipela.
Cordero.
En contra de la ausencia. Vuelvo a estar de pie. Amalgama y somnolencia. Noche de mucha cadencia. Moche de nucha ausencia. Ciencia que pare libros. Libros de inocencia. Esencia de lares marchitos, con maderos apilados fuera de la estancia. Ansias de que estas letras se multipliquen. Al menos ser algo de cinco mil palabras. Suficientes para escribir planas largas. Suficientes para cubrir la puerta. Ser más grande que la puerta. Ese es el mínimo deseo anhelable. Fórmula matemática para seguir existiendo sin éxito pero sin miedo. Ser libre para temer lo que te dé la gana. Tener dinero para recoger los traumas. Pedazos de vida suelta y dispersa por la sala. Sala donde escribí sin parar. Para de no escribir. Parado sin redactar. Viendo crecer las uñas de estas manos que no son fábricas de libros porque han adquirido el mal de los árboles de dedicar toda su existencia a simplemente crecer. Los árboles solo dejan de crecer porque se les olvida. Se convierten demasiado en nada. Fractal. Lejos y cerca iguales. Igualdades incorrectas. Variables inconstantes. Dedicado a una vaina que es obsoleta al momento de decirlo. Los libros tienen la capacidad especial de ser obsoletos en el momento de ser pensados. Empezar con un error. Si se puede decir en voz alta se puede contar. Si se cuenta se puede dividir. Si se puede fragmentar se puede diagramar. Párrafos alternos. Un soft machine en eterno loop en la misma página. Algo que nunca se detendría. Péndulo. Preparando el alma para escribir un cuento largo
Empieza ese temor que es el cementerio de escritores. Los cuentos cada vez más cortos. Los diálogos cada vez más personales y más masticados. Writers block. El limo de las rocas prehistóricas. Que se entreveren las falanges en una masa homogénea. Que se dañen las letras. Qué suerte tienen los gringos de poder vivir sin tildes. Vivir tranquilo sin saber que se está diacriticando la vida en caso de ausencia. No parar de tener dinero. Olvidar el dinero. Pensar que todo es gratuito. Que todo simplemente puede ser tomado. Etereo stereo. Esto no es un podcast. Lo estás leyendo. No lo estás escuchando. Andar lento y despacio.
¿Sabes como los antiguos sabían que habían viajado en el tiempo? Se miraban las manos. Se miraban las uñas. Si en el instante que se ausentaron habían crecido el viaje había sido realizado. La ceratina no conoce el reino cuántico. Nadie insulta a un presidente. Nadie quiere tener su trabajo. Las uñas que crecen son las de las manos. Una leve línea más clara un día. A mayor espesor más larga la estadía. No recuerdas el otro tiempo pero puedes probarlo. Las uñas crecen con solo cerrar los ojos. Cielos morados. Lata escarlata. Frenesí azafrán. Pantone sin miedo. Las uñas vencen el tiempo. La pesadillas es parpadear y de pronto ver garras y saber que estuviste demasiado tiempo ausente. Ausencia antipresencia. Voy a dejarme crecer las uñas hasta redactar. Así sabré cuánto hace que no se relata. Una medida biorgánica ilimitada. Por centro de gravedad las uñas de los pies se mantienen normales en el tiempo. Antimateria. Eternal lulaby. Celopatía. Vuelto a leer. Uñas del viento que no para de moverse. Movimiento pendular trepidatorio. Almas tectónicas. Uno de los afectados por Chernobyl en reversa. Ir decayendo sano. Posteriores al inicio. Bereshit. Rémoras de remembranzas. Ancas de sol canicular. Uñas que van de retro. Ser garra y luego dedo. Inverso. Cóncavo y perplejo. Árido y convexo. La pasión de señalarlo con el otro dedo.
Las personas y las tildes se notan en su ausencia, cada vez que alguien las nota, sino están ahí, sin estar, llenando un vacío imaginario. Limo a millones de kilómetros de nuestra casa. Nacionalidad y raza. RaaZ. Camisetas baratas de Zara. Vuelve el miedo a quedar vacío de historias. Que la literatura se convierta en un documental. Un diario. El cerebro redacta todo como historia. Se nos olvida el día a día. De pronto nos maravillamos de lo imposible. Que el cuento se encoja. Entrar a una madriguera de un ratón y la madre ratona tenga puesto el gorro de dormir en una cama hecha de una lata de sardinas con retazos de manteles viejos, millones de cuadros, mientras lee un libro. Yo adentro de la madriguera casi no entro y se me va el efecto y empiezo a crecer. Disfruto el evento. Disfruto el crecimiento. Pero cuando reacciono ya soy más grande que el agujero que es la puerta de una madriguera. Más grande que la puerta. No logré salir de este sueño, de esta historia. Es demasiado corta. Su longitud dependía el tamaño de la puerta. No lo logré. Fue demasiado tarde. Por ser escritor de cuentos largos un cuento corto me ha matado.
Ella miraba con ojos de tormenta
su mirada era un huracán
su sonrisa abría ríos
su amor un huracán
Un matrimonio formado por los primogénitos de las dos familias más adineradas de Ecuador tiene problemas con el motor de su avioneta privada piloteado por el esposo. Su mujer revisa bien a sus recién nacidos, los gemelos Ricky y Micky como les puso su prima mayor. Ricardito y Miguel nacieron en el hospital Mount Sinai de Miami Beach. Regresan con los niños en un vuelo sorpresa para llegar con los nuevos herederos del imperio económico más grande del país. Un vuelo sin anunciar, un vuelo que compró al operador aéreo para que no registre la salida del avión. Un vuelo que no existe que ha perdido el motor derecho a 20 minutos del aeropuerto más cercano.
Buscas en tu destino.
Buscas en tu pasado. La historia del Señor Sho. El Mister Shaw.
La historia verdaderamente es acerca de una dama seductora y el caso de su herencia desaparecida. El caso de mi vida. Lo gané todo, lo perdí todo. Creamos cosas nuevas para tener de que hablar.
El doctor Carter diseñó los dos universos exactamente iguales excepto anomalías y patrones para identificar en qué dimensión te encuentras. Por ejemplo, ¿ves esos dos faroles a la distancia? Verdaderamente es un solo farol, lo que significa que en este momento nos encontramos en la otra dimensión.
Con el tiempo aprenderás a diferenciar. Hasta que lo hagas estás atrapado estás atrapado por tiempo ilimitado. En cuanto a las dimensión, existen consensos en la forma de cambiar entre dimensiones, requiere recovecos, espacios poco comunes en los que se interceptan la dimensión, a la vuelta de una esquina poco transitada puede estar tu retorno a casa. Encontrar esa esquina es un arte.
Una actriz es una mujer que puede actuar normal cuando está totalmente destrozada. Y viceversa.
Ver romperse un corazón.
Quedarse trabajo. desbaratado. Eterna sunshine. Animación suspendida. Láminas subterráneas que nos imantan el alta. No he visto la nieve ni la puedo imaginar. Eramos la ceniza de los continentes. Lo que agita los movimientos trepidatorios. Libélulas que pensan toneladas. El lápiz del devenir. Ella suave como la brisa. Del tamaño de la bomba que
La parte de la historia del arte que me encanta ese periodo renacentista iluminado por el barroco comienza aparecer el Cristo con estos ropajes dignos de un rey o sea eso posmortem que parecía muy vívidamente en tu cuadro aunque sea en que quizás es la época en la que la gente era azul y estaba demacrada no recuerdo el nombre de esa era pero me encanta porque aparece el Cristo me estirando su mano derecha y levantando el dedo índice y medio y te está mirando los ojos y no se revés. El Dios te está mirando a los ojos y no al revés la normalidad es nosotros los hombres mirando el cielo en busca de Dios nos mira y levanta todos dedos pero en la forma en la que fue pintado ilustrado es de Cristo muestra una CDA una leve tensión en sus brazos en donde tú sabes que él está haciendo este movimiento y luego tú ves que por otro músculo está moviéndose izquierda derecha y si tú lo quedas viendo fijamente el mueve los dedos haciendo la señal de la Cruz.
La película se basa en un cortometraje llamado shorts. Cómo podrá anticipar el lector se debe tratar de una historia que ocurre en un lugar cálido no es tropical George estamos hablando algo más euroamericano .
Mi trabajo de dirigir un centro de ataque digital y cibernético con el presidente tengo que hacer todo lo posible para hacerle daño yo soy el terrorista no negocia conmigo pero como pertenezco a sus líneas y una línea la que no me paso distraigo distraigo de esa manera y control y se controla el crecimiento.
Comes this new twist.
He is after this massive wreckage. He is trying to save them.
The other twist is that we all know they all are already dead.
El propósito de la comida a 7 tiempos es que puedas explorar las dimensiones, conforme lo ingerido empieza a tener efecto, los sabores explotan en nuevas experiencias para las papilas.
Hay gente que cuando mata a otra gente ve una alucinación de cuando los ángeles se llegan el alma, es tan bello que lo vuelven a repetir. Caravito, un adicto.
It's set.
What?
Now all the women in the planet Earth are pregnant.
And the ment every woman, 11 years old to 60 years old. Al impregnated by him.
We understimated him. We thought he was lying.
Yo tengo un video para una de las canciones del Kid A. How to dissapear completely. Ocurre en un asilo en la Segunda Guerra Mundial.
Siento una tarántula debajo de mi brazo.
En el 2023, la depression también tuvo un hype.
Vemos llamas, rayos y centellas.
Cuando llegaron a la habitación, sintiendo que habían salvado al mundo, se les aparece un ser antiguo. Ellos se quedan asombrados. Si era una escena atemorizante. De la nada junto a ellos un hombre muy alto muy blanco. Blanco leucémico. Junto a él 3 mujeres esculturales cuyas cabezas envueltas en tul, atado a su rostro. Tan sencillo acto, tan violento, tan fatuo. Infraleve. Pero hay algo detrás, un gesto, un rasgo, una intención. Un cuerpo listo para asesinar. El hombre se presenta, Aluel, tercera corte de "El hombre". Así será conocido de ahora en adelante quien auspicia y financia sus empresas. Sus hazañas. Si esta historia fuese contada de su lado tendría un propósito. Quizás ellos serían los héroes de la película. Pero nos tienen acorralados. Antes del primer ciclo, el final inesperado, nos dimos cuenta que para viajar en el tiempo lo tenemos que destruir desde adentro. Así que él es la primera manifestación del hecho. Anuel. Etéreo. Infinito. Una mirada que lo ha visto todo. Que no tiene ganas de ver nada más. Cansada. Millones de años. Siglos de espera. Milenios de olvido. Mirando. Esperando. Una historia que empieza antes de la historia. Sus ropas de siglos atrás. Materiales que ya no existen. Técnicas extintas. Su pecho no se mueve. Ese vaivén de suspiros como el mar. ¿Está vivo? Enigma.
Los felicito. Han eliminado a la creación más bella del Creador. Su orgullo. Su mayor fracaso. Si tuviera manos los aplaudiría.
Son unos héroes. Para eliminarme a mi, al Mejor de la creación, han liberado a lo peor de la creación. Mi trabajo nunca fue ir en contra de la humanidad, mi trabajo fue capturar lo peor de la creación. Me felicito a mi mismo por no tener que existir en el mismo tiempo que las plagas han regresado a la Tierra. Nos tomó 6 días capturarlos y en 1 solo crearlo todo. Ahora es su misión volver a encontrarlos.
Yo quería que el personaje se vea evolucionado, se vea maduro, mayor; dijo el director.
Por eso de una escena a otra esperé un año. Ya no era un chico, era un hombre.
La evolución del personaje según Campbel debería resultar en un ser superior, con dominio de su razón y control sobre sus emociones.
Valía la pena el tedio, la espera.
El personaje caminaba rodeado de perros. El animal tiene un instinto superior en el exterior. Estuvo más tiempo expuesto a la intemperie. Nosotros encontramos confort en las cavernas, que luego se convirtieron en casa, luego en guettos, luego en jaulas. Por eso enjaulamos a los perros, para volver a sentirnos humanos. Lo inhumano nos vuelve humanos.
El guión iba algo así: Joel camina por el campo, ha sobrevivido la dureza de la montaña. Un Frodo de metro ochenta. Melanina. Recuerda un pasado iluminado, un tiempo de paz. Luego la desinformación, los fake news, Twitter, los memes, la guerra. El caos, el miedo, el olvido, la desesperación. La montaña el último bastión.
Sale de la montaña y no encuentra un solo ser viviente.
Encuentra al robot. La robot. Un ser demasiado empático para ser humano. Se enamoran. Pero su batería va a terminarse y su memoria se borrará. Antes de desconectarse, tiene un recuerdo, ¿o es una alucinación? Que él fue quien violó y mató a su dueña, hace muchos años cuando ella era solo un software. Le pide un beso. Y con lo último de electricidad lo electrocuta. Juntos en el olvido.
FIN