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viernes, 2 de agosto de 2019

Lo intrínseco a flor de piel (en un rincón de M.O.M.A.), por @Ed_M_Undo

Intrínseco,
interno,
propio, 
característico, 
esencial, connatural, peculiar, 
privativo, íntimo.
Un tipo graba un documental. Bien malo. Sin narrativa. Una serie de escenas desconectadas, grabadas al azar. Random films. Un sinsentido. Se confunden con films de arte contemporáneo. Esos que te encuentras en un rincón de M.O.M.A. En un recodo. 
Escenas raras. 
Vacías. Blancuzcas. 
Incoherentes. 
Una piedra filmada 12 horas. 
Una mujer caminando en Londres. Un hombre rezando de rodillas. 
Mucha gente descamisada. 
Algunos que parecen encontrarse bajo la influencia del L.S.D. Mi habilidad de introducir el tema de las drogas en cualquier conversación. Cualquier diatriba. Esas que suelto frente a la gente para justificar mi silencio y mi distancia. Lejanía. Films randoms. Disparo una idea. Doblo el sentido de significado. Comparto una epifanía, algo incoherente contado como anécdota. Gente que no sabe si reír. Gente que piensa que el film se podría convertir en snuff antes de llegar al final. Gente que lo busca. Cine de culto. Gente que lo ha visto. Época pre internet. El arte era tangible. Gente recibía el film. Lo veía. Lo ve toda la humanidad. Un sinsentido pero nadie dejaba de verlo. Pasan años. 

Extrínseco,
accidental, 
impropio. Pasan 5 años. Boom. 
Reddit. 
Una tipo en Nueva Zelanda por algún motivo, hace zoom al background, los fondos y descubre que se ven escenas de conversaciones tensas entre personas. Algunos piensan que se van a matar. Mucho maníaco. Mucho depresivo. Mucha gente a punto de explotar. Cada escena se corta en el peor momento. Simplemente mueven la cámara. Este tipo o tipa parece estar filmando con 
un lente, 
un teleobjetivo. Un objetivo zoom desde la azotea de un edificio en Nueva York. El documental mostraba cosas que se habían grabado en el zoom. Por eso no tenía sentido. Por eso ahora todo tiene sentido. Ahora se presenta la pregunta ¿quién es el autor? Los de Youtube inician la búsqueda. Se rastrea la huella digital que dejó a su paso. Flashback. Se camina en reversa. Se debe encontrar a esa gente y saber que pasó. Hay rumores en Reddit. Alguien es el amigo del sobrino del tío que sale en uno de los acercamientos. Lo recuerda. Recuerda su ropa. Su cara.
Su aroma. Su altura. Pero no recuerda su voz
No recuerda su alma.

Local,
particular, 
específico, limitado, 
circunscrito.
Aún tengo mucho por contarte. Existe un tercer documental. Ese sí es fuerte. Alguien en Tumblr inicia una conversación que lleva a la comprobación de la hipótesis. El documental parece estar filmado 5 meses en el futuro. No mucho tiempo como para que cambien las cosas. Pero como puede ser posible. Hasta sale una estatua que no se instalaría hasta dentro de poco. Parecería que los documentales salieron hace mucho tiempo. Los primeros incluso parecen de la década de los ochentas. Betacam. VHS. Laser disc. Pero solo han pasado 2 meses. Es raro. El consenso es que pasaron años. Pero ahora dudamos si esto ocurrió en realidad. Sobretodo porque vemos a personas a punto de morir. Los de Reddit los empiezan a geolocalizar. Los que morirán. Los que se irán. Cuando sabes la fecha es suicidio. Todos recordamos que faltó porque alguien había fallecido en su familia. Lo tratamos de localizar. Podría revelar si todo lo intrínseco de los videos es verdad. Se empiezan a buscar en la morgue en la posible fecha del accidente. Encontramos que ha sucedido antes. Pero ahora sucederá después. ¿Cómo podemos estar viendo el futuro? Al final del tercer documental aparece un actor explicando que no se puede ver al futuro pero una versión del presente que aún no ha sucedido, por lo cual no puede ser futuro si no sucederá. Es la paradoja del video. Es el gato de Schrödinger. Están vivos y muertos a la vez en el video. Peor que Cannibal Holocausto. Cientos de personas. Postulan el suicido colectivo. La muerte a flor de piel. Alguien debe ser conocido. En Twitter aparece la conspiración de que se trata de un founded tape creado por un grupo de teatro que simulan cientos de muertes. Una obra maestra de la producción de tv de los 80s. Impecable. Pero nadie encuentra a ningún actor. Se cumple la hipótesis. No están hoy ni ayer. Sí están mañana. Noir colectivo. Aparecen miles de pistas. Lituma en los Andes. Se despierta el ánimo de ser detective. Pero aún no pasa. Mientras todos mantengamos los ojos cerrados y nadie los abra no pasará.



martes, 12 de junio de 2018

Rise and fall of an empire in ten days or less, una historia de @Ed_M_Undo

Leía una y otra vez la carta de suicidio de su amiga: “Yo te amo no porque quisiera que fueras mi hermana. Yo te amo porque quisiera que fueras mi madre”.

Lina respiraba en una habitación llena de vacío. No había tocado nada desde hace una semana aunque venía cada noche. No despertaba ninguna emoción en ella que su amiga hubiese desaparecido. Eran almas congruentes, más cercanas que las almas gemelas. Desde la primera mirada el primer día de clases supieron que eran de la misma especie. La misma soledad. La misma paciencia. El mismo color de sombra.

Por eso siempre la vió como una hermana que hubiese muerto en el vientre de su madre, demasiado pronto para considerarse embrión. Ectoplasma de la siguiente menstruación. Lina había recorrido con sus dedos miles de kilómetros del cabello de su amiga. Cada huída de su casa como pretexto para enrroscarse en sus muslos y respirar cerca de sus rodillas. Su amiga nació para sufrir. Nunca supo como amar. La amó el chico que conoció en décimo grado y a Lina le tocó sobarle su cabeza luego del primer aborto. La amó su madre en su alcoholismo en el que siempre contaba la misma historia. Con las mismas pausas. Las mismas sonrisas. Las mismas pérdidas de memoria. Los mismos desmayos. Las mismas arcadas. El mismo llanto. La misma vergüenza. 

Su amiga amaba como la gravedad ama a la Tierra. Lina era testigo de la subida y caída de cada amor. Rise and fall of an empire in ten days or less. Todo empezaba de una manera explosiva. Su forma de amar no conocía dimensiones humanas. Era de la talla de semidioses. Su amor destruía la consistencia de los días. La sinapsis de la realidad. One week addiction. No se hablaba de nada más. La misma ansiedad. La misma impaciencia. La misma calamidad una y otra vez. El planeta dejaba de girar. No habían horarios. Faltaban a clases. Inventaba fórmulas para romper con la rutina. Luego la nueva rutina rompía su corazón. Habían laberintos que no existían un suspiro atrás. Lina vivía con el corazón en la mano. Apuntaba las mentiras de su amiga para saber como seguir mintiendo a cada momento. Cada paso era un paso en falso. Tejer una realidad momentánea hasta que ella dijera basta y Lina empezara a recoger los fragmentos de su vida. Un millón de pedazos de su corazón. Cristina y los Subterráneos al cubo. Al final todo pasaba tan rápido que parecía una película de Polanski en la que toda la sala de cine entera se había quedado dormida a la mitad. El final no tenía nada que hacer con el comienzo. 

Su amiga era arrebatada de su enamoramiento por un Deus ex makina tras otro. Semidioses que aplastaban reset. Force quit. Que desconectaban su mundo para que todo se reiniciara de acuerdo al plan maestro. Mismos recuentos. Mismos arrepentimientos. Mismos calmantes. Mismos silencios. A Lina no se le suicidó su amiga. Su amiga suicidó la única vida que Lina había conocido. Ella que fue adoptada. Que no tenía que hablar. Que solo tenía que existir. Que no existía sin su amiga. Ahora se había quedado sola. Con una vida que nunca fue suya. Los mismos recuerdos. Los mismos secretos. Se había quedado con su plan y sus procedimientos. Años de redactar un manual para armar desastres. Tenían la misma talla de pies. El mismo alto. El mismo corte de pelo. Los mismos cayos. Lo único que no tenían igual era el alma. La suya era nueva. Made in Japan. La de su amiga edición limitada. Barroca. Edición defectuosa. Con fecha de expiración. 

Había encontrado a una amiga y ahora en su muerte había encontrado una vida que no le pertenecía, pero nadie la iba a reclamar. Lost and found. Lina se mira al espejo y se despide de esa habitación para empezar una nueva vida. Una vida en la que hasta ese momento había vivido de actor secundario. Una vida que siempre le perteneció de todas formas. La misma vida. La misma muerte. La misma suerte.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Síndrome de muerte súbita, historia de @ed_M_Undo

El taxi Lada se detuvo al pie del edificio viejo con el letrero luminoso que dice anfiteatro. El taxista cuenta los billetes para darle el vuelto a un joven médico. Debe ser médico por su bata, sus ojeras, su ausencia del momento. La estela de humo y el olor a aceite quemado le dan la bienvenida a Aurelio Tobár en su primer día de prácticas forenses en la morgue.

Está ahí porque ningun hospital o clínica, urbanos o rurales lo quisieron recibir. Esta es su última opción. El edificio pertenece al pasado. Capa tras capa de pintura durante 30 años le han dado un aspecto de ser de mentira, de ser de cartón, de ser falso.

En la recepción no hay nadie, ninguna puerta con llave. Aurelio nota que es el primer edificio que ve en Guayaquil que no tiene ninguna reja, este es el único lugar al que ni los ladrones quieren venir. Cuando los ladrones vienen a la morgue lo hacen para quedarse. Vienen chuzeados, disparados, matados, atropellados. Ladrón no muere de forma natural. Aurelio busca en el corredor la prueba de que este no es un lugar abandonado. Que no es el limbo.

Al final del pasillo, donde titila una fluorescente que no tiene cubierta, al empujar la puerta ve la espalda de un doctor gordo y corpulento. Este parece que concentradamente habla en voz baja para si mismo. Aurelio lo contempla, quiere irse, salir corriendo, pero está congelado.

“Pásame la sierra hijo” dice el doctor un poco más alto del zumbido de su trance. “A mi me dice Culebra”. Aurelio entrega el instrumento y se presenta. Le cuenta que nunca ha tenido apodo, que su padrastro lo adoptó y lleva su apellido. Que nunca conoció a su padre.

Este no es el lugar para conversar de la vida hijo, aquí si se conversa es de la muerte. Ahora pásame esa fundita y deposítala en esa camilla. Aurelio carga una funda de comisariato un poco pesada, fría. Vas a inaugurarte hoy con un caso complejo: un niño recién nacido.

El cuidado de Culebra para acomodar el cuerpecito morado del bebé es sobrecogedor, se toma una fracción de siglo ponerlo bocarriba del mesón metálico. Con un escalpelo semioxidado rebana el pecho de la criatura que parece suspirar. ¿Qué ves hijo? Le dice a Aurelio.

Por las señales de contractura pulmonar y la desviación del esternón este niño...murió de asfixia, pero... Aurelio hace una pausa y toma el cuerpito con sus 2 manos. Este niño fue triturado. Culebra lo mira y le dice que tiene 8 días de nacido. Que sus padres tienen 4 niños más.

Que son buenas personas. Que la madre vino devastada. Ellos mismos lo encontraron en la cuna muerto. Que el diagnóstico es Síndrome de Muerte Prematura. Que suele pasar en recién nacidos, que aún se estudian las causas. Aurelio lo mira estupefacto.

No me mires así hijo, dice Culebra. Que no le pueden hacer eso a los padres, que ella no tuvo la culpa, quizás se quedó dormida mientras lactaba, quizás lo puso en la cama y dió media vuelta. Puede pasar. Más a menudo de lo que imagina. Esto no está bien dice Aurelio.

¿Alguna vez has dormido con un niño en una cama de una plaza hijo? Aurelio da media vuelta. Dice que sí, pero que nunca lo mataría. ¿Y por qué has hecho eso si no tienes hermanos menores hijo? Aurelio hace silencio. Te voy a explicar como funciona esto hijo.

Ya cuando pases tantos años como yo en la morgue, empiezas a reconocer las víctimas. Empiezas a diferenciar asesinatos, de accidentes, de homicidio. Los suicidios son los más fáciles de reconocer. Es que uno cuida de uno mismo hasta para matarse.

Yo puedo ver en la paz del niño que era amado hasta cuando su madre lo mataba dormida, que ambos dormían juntos, solo que él para siempre, solo que ella sobre él. Así que apunta la causa de la muerte: Síndrome de muerte súbita. Aurelio le hace caso. Culebra le agradece.

Lo manda a que descanse, que han pasado 4 horas en el caso y que prefiere que esté lúcido por que tienen 2 cuerpos que despachar en la mañana. Aurelio se acomoda en un catre en el cuarto de atrás. Culebra guarda el cuerpecito en una cajita, lo mete en un congelador.

Culebra entra despacio al cuarto donde duerme Aurelio, lo mira con ternura. Le dice que él y su madre se conocieron en la facultad de medicina de la Universidad Estatal hace 25 años. Que con el embarazo ella abandonó la carrera y a él. Que está orgulloso de que sea médico.

De lo que no está orgulloso es de lo que hacía en la escuela en la que trabajaba para pagar su carrera. Esos niños inocentes no merecían eso. Qué sabe que faltó como padre, que pudo haber abandonado la carrera, que no hizo bien en su vida la ausencia de un padre.

Que va a compensar la falta que hizo, que nunca más volverá a abusar de niños, que sabe como los padres pueden matar a sus hijos con amor. Y Culebra con sus 350 libras se sienta encima de Aurelio. No logra más que mover un poco sus brazos antes de morir.

Culebra agarra a su hijo, lo carga hacia su mesón de metal y lo desnuda. Le hace la autopsia y luego crema el cuerpo. Sabe que podrá morir tranquilo ahora que la causa de su muerte ha sido súbita. 

FIN.

lunes, 16 de enero de 2017

Pillow talk, relato de @Lucy_Molly

M: Hola
L: Holi
M: ¿Sigues pensando en él?
L: Si. No. A veces
M: ¿Por qué Lucy?
L: Porque tú tampoco lo olvidas pues Molly!
M: Estás retrasando tus progresos, un día si y un día no, decide ya
L: Si yo decido, ¿tú estás dispuesta a continuar?
M: No me hagas dudar, se supone tu mandas aquí
L: No tienes porque sentir ansiedad, tu empezaste a preguntar
M: Lo sé, sólo no quería sentirme sola con tanto recuerdo rondando
L: Ves que es difícil!
M: Pero no imposible, da el salto, demos el paso
L: Tengo miedo de no poder más, no odiarlo es lo que aún me mantiene cuerda
M: El odio siempre quiere más, revive lo ya cicatrizado, y peñizca las heridas sin sanar
L: Trato de no recordar lo malo, y si lo hago es para no ponerme esa venda que todo dejaba pasar, ya sabes lo mal que nos fue con ese "método"
M: Obvio, escucharte llorar, y sentir tus migrañas fueron parte de las concecuencias
L: Lo extraño
M: Ya no quiero hablar
L: Lo siento, es lo que siento
M: Lo sé, trato de no contagiarme
L: Quiero volver a reirme, a dormir bien, si hay días buenos, pero quiero más
M: Hay que salir de esto, yo también siento un vacío, y el no querer estar sola, pero tenemos que poder
L: Dime que puedo. Dímelo de nuevo, que hoy siento de una forma enfermiza que él también me extraña
M: Calma!
L: Lo sé, lo sé
M: Tranquila no llores, que después no puedes parar
L: Es la ansiedad, es el dolor de cabeza que me hace recaer, creer que reviviendo se va llegar a algo
M: Entiendo, y te doy tu tiempo, que también es mi tiempo
L: Quiero poder, quiero creer en mi otra vez
M: Todos estos días, son pasitos, son logros, no te subestimes
L: Lo sé, aún no me saboteo. No recaigo, ni me arrastro
M: Vamos bien
L: Hoy dormimos escribiendo, creyendo en que la mente y corazón pueden vivir en el mismo barrio, ser de esos vecinos que sonríen y saludan
M: También lo creo, hoy es un (de)nuevo comienzo
L: A empezar que mañana es otro día para comenzar
M: Duerme
L: Sueña por mi

sábado, 7 de enero de 2017

Leer, ficción de @Ed_M_Undo

Recordando todo el tiempo que vivimos, es asombroso pensar lo mucho que sobrevivimos. María iba a cumplir 13 años y estaba aterrorizada. Como mandato toda mujer al llegar esa edad recibía implantes de senos gratuitos, eran subsidiados por el gobierno. A esa edad, el tamaño era ridículo. 10 generaciones de mujeres destruidas desde adentro. Era fácil hacerlo ahora que se había erradicado la lectura, el aprendizaje. 

En el año 2050, cuando el internet consiguió lo imposible: un solo régimen global, un solo presidente que nos gobernara a todos, decidió que no era necesario que aprendiésemos a leer, al comienzo todo era sencillo, íconos, imágenes, animaciones. Igual que el cigarrillo sin publicidad, en 2 generaciones casi nadie sabía para qué servía, por qué lo habían hecho. El internet parecía honesto, que buscaba lo mejor para la humanidad. Estábamos tan equivocados. Nos pedía que volviésemos al origen, a contar historias. Pero nos iba quitando la ciencia, la historia.

Si no sabes leer, crees todo lo que te cuentan.

domingo, 2 de octubre de 2016

Flor de muertos, antología de Virginia Silent por @Ed_M_Undo

imagen de rosto de mujer formado por flores junto al título del cuento Flor de muertos, por Ed M Undo del blog de literatura independiente ecuatoriana Ficcion Dislexica


Y mientras contemplaba la lluvia desde el balcón blanco de la habitación del motel en el que me había hospedado, me daba cuanta que los últimos meses había sido como vivir en un sarcasmo, era la afirmación de lo que podría ser verdad. Y no lo era. Caminaba instintivamente pensando, escurriendo mis pulmones en eternas oleadas de humo de cigarrillo, dándole el aspecto de película extranjera a la habitación en la que me hallaba. Mi celular, mi laptop, mi GPS contrastaban con la rudimentaria televisión que imploraba por no ser prendida y así no aguantar el zumbido de su rigor mortis en celo, la mesita liliputiense, café, gastada y cansada de ver siempre a la misma pared desde que los recuerdos tienen memoria. Me hallaba cabizbajo, sentado en el centro de la cama del colchón de piel de nube, envuelto en una sabana amarillenta a punto de desintegrarse y dar paso al áspero colchón de algún textil extinto y errático de los Himalayas. Me contemplaba a mi mismo desde la desproporcionada silla que custodiaba la esquina menos iluminada del cuarto. ¿Quién era yo y por que me hacía esta pregunta? No lo sé. ¿Qué hacía en ese lugar y por qué había pasado las últimas horas en la espera más impasible de mi vida? No me pregunten, ni el ni yo lo sabemos, simplemente mantenía mi vida en constante tensión, no sé si por la misma razón por la cual había dejado cargada el arma que me entregó Virginia al llegar al extraño lugar donde me había guiado, y más aún con sus últimas palabras antes de desaparecer tras la puerta del derruido cuarto. “No dudes en dispararle a nadie que se te acerque… y si notas algo extraño en mi, no dudes en dispararme”.

Las sombras habían perdidos sus formas y la tarde se fundía en una sofocante noche, que entró con bombos y platillos al candor de las comparsas de grillos sordos, que acribillaban el ambiente haciendo mas difícil respirar la asfixiante calma del lugar. Un ridículo insecto café atravesó sin miedo el maderado piso corroído por las pisadas de antaño. Se movía con elegancia, pero igual lo iba a aplastar “No vaya a querer transplantar sus huevos en mi espalda, no haría una buena madre nodriza…. El bicho zigzagueaba  en la madera asimilando un estado etílico. Me levanté de la cama que soltó un quejido y un bostezo moroncial que hizo erizar la piel de mi nuca. La herida de la pierna había dejado de doler, eso era bueno porque el brujo había dicho que sería un suicidio intentar otro viaje en ese estado. Aparecí erguido y con otro aspecto frente al espejo que dibujaba a quien debería ser yo, pero aún sentía que no lo era. Mi cabello estaba desarreglado, pero eso era normal, bueno, hacía mucho tiempo que lo había sido. A lo que aún tenía recelo mirar era mi brazo derecho, las vendas ensopadas en sudor y sangre dejaban ver parte de la marca negra que había dejado el viaje. Si tan solo pudiera recordar como me la hice. El shamán juro que era la primera vez que había visto algo así, que nunca nadie aparece estigmatizado….o por lo menos esperaba que fuera cierto.

Regrese a rastrear al insecto que intentaba de cruzar todo el piso del cuarto con la parcemonia del que no quiere llegar a su destino final. Di varios pasos tambaleándome y por alguna extraña razón regresé a ver donde estaba la pistola, o por lo menos la almohada. El bicho se metió detrás de la silla que parecía no pertenecer a ningún tiempo, así que decidí moverla para poder pisarlo. Su peso era descomunal y hasta la sentí demasiado fría para el calor que estaba haciendo. Moví la pesada silla con solo mi mano izquierda. Un insípido frío gris comenzó a subir por todo mi cuerpo, arrancando de mis venas la sangre y reemplazándola por desesperación. No sé si dejó de transcurrir el tiempo o simplemente viví el segundo más largo de mi vida, en el que toda tu vida pasa ante tus ojos, pero yo solo recordaba al bicho café volteado sobre su espalda, dando los últimos pasos de su estéril vida, pero cuando mis ojos regresaron a releer aquel mensaje mal escrito tallado en la pared mohosa que ocultaba la silla, no tuve tiempo para volver a sentir miedo, por instinto o por inercia, mi mano seguida de mi cuerpo se abalanzaron hacia la cama en busca del arma. Pero era demasiado tarde, mientras intentaba sacar de mis pulmones todo el aire contenido, mientras intentaba no perder el equilibrio por  apoyar las pocas fuerzas que me quedaban para seguir luchando, ya no por la vida de toda la humanidad, sino por lo mas básico, la mía, mientras  seguía recordando los últimos movimientos del afortunado (por ya no tener que seguir viviendo) insecto, mientras veía la puerta que había trabado, abierta, mientras recordaba su sonrisa empañada de la muerte ingrata que me la había arrebatado y había llegado hasta este pequeño e inmundo pueblo de Ecuador olvidado por la humanidad y los colonizadores blancos, mientras veía a Virginia Silent parada al lado de la cama apuntándome con un arma, mientras observaba la almohada que la ocultaba en el piso, mientras que me enfurecía conmigo mismo por querer reírme de toda esta situación, mientras me preocupaba por haberlo olvidado, no dejaba de repetirse el eco de mi conciencia en mi cerebro, la frase más corta y significativa de lo que intuía quedaba de mi vida “Mira detrás de ti Molina, ya estás muerto”. Su cara se volvió a ver angelical antes de desaparecer en la densa niebla que había invadido el cuarto….era humo y debía de haber salido del arma,  Ya era demasiado tarde, la frase había dicho la verdad…ya estaba muerto.

(Escrita por el lunes 27 de Enero del 2003)



sábado, 11 de junio de 2016

Paciente # 1984, drama noir por Ed M. Undo y Victoria Silent

María tenía su número colgando en su mano, en una tira plástica irrompible. Su número era 1984.

María fue ingresada a las 600 horas. Sus contracciones empezaron mientras dormía. Llegó en un taxi Lada con motor a gas y el conductor solo le ayudó a abrir la puerta cuyo sistema de apertura funcionaba con un alambre.

Luego de una somnolienta espera agraviada por el sopor de la mañana y el sonido del óxido de los ventiladores grises de tanta suciedad, María fue conducida a una nueva sala de espera donde habían 4 enfermeras con guantes negros de fregadero. Cada una de ellas se refería a María como mi amor, mi princesa, mi reina, mi barrigona y mi lucero. En la misma sala habían 5 embarazadas esperando dar a luz en este hospital sacado del peor sueño revolucionario de la Unión Soviética. Pero estamos en el año 2016 y en Ecuador. La espera venció su lucidez y cayó dormida entre contracciones que le refrescaban el cuerpo. Cuando María despertó encontró en su abultada barriga un catéter grueso clavado encima de su ombligo. Parecía que le hubieran hecho un piercing en la barriga. Su catéter estaba vacío, pero el de su compañera de espera tenía un líquido que muy lentamente ingresaba a su barriga y por consiguiente a su útero. Contemplándolo escuchó el leve tamborileo de las gotas de lluvia impactando techos de zinc. El sonido de la lluvia a la distancia le brindó calma. También escuchó una conversación entre murmullos de enfermeras donde mi lucero le decía a mi princesa "le puse oxitocina para adelantarla, tengo que llegar a la casa más temprano". Inmediatamente la muchacha de a lado empezó a gemir fuerte y a sentir una contracción tras otra, estaba en labor de parto. Las enfermeras se llevaron a todas las embarazadas a otra ala del hospital.

El hospital era un monumento a la Guerra Fría. Sus corredores sucios de tantas manos que habían sobado sus paredes no evitaban recordar que eso color café verdoso pegado sobre la pintura que se descascaraba era grasa humana. La grasa humana estaba pegada a distintos niveles, por personas que tocaron la pared mientras caminaban, otras a la altura de manos que se extendieron a nivel de su camilla o silla de rueda. Ciertas luces fluorescentes titileaban, incrementando el parecido a un pasillo de ejecución hacia una silla eléctrica.

María se sentía adormitada, la silla de rueda en la que la dirigieron al consultorio del doctor Mena era empujada con fuerza, era como si no quisiera rodar. María inclinó su cabeza hacia un lado y vio que la rueda izquierda no giraba por la cantidad de pelos que tenía enrollada. Se detuvo en una larga fila afuera del consultorio. Las mujeres de distintas complexiones y bajos estratos sociales entraban con sus grandes panzas, algunas en camilla otras a pie. El rigor del dolor estaba presente en sus caras. Entraban por una puerta y en menos de 5 minutos por la siguiente puerta volvía a salir la madre en una camilla, inconsciente y sin barriga. Al niño no se lo veía salir por ningún lado. Ingresaba la siguiente al consultorio.

Horrorizada María decidió escapar. Se levantó con mucho dolor de su camilla mientras la enfermera se retiró a traer más pacientes al consultorio. María salió sin mirar atrás, nadie la detuvo, nadie la miró. Recordó que ni siquiera alguien la admitió al hospital. María salió a la calle para encontrar el mismo taxi Lada, se subió, sabía como funcionaba el sistema que cerraba la puerta.

María huyó del hospital para darle a su hijo un parto natural, doloroso y paciente. Nunca más volvió a ver a ninguna de las embarazadas con las que compartió esas horas. María no dio a luz ese día, ni el siguiente, aún no era su fecha. Su niño nació sano, su recuperación fue inmediata.

domingo, 28 de febrero de 2016

Debris: Ultraviolencia capítulo 2. Micronovelas por @Ed_M_Undo

imagen de una explosión de colores con el título Debris ultraviolencia capítulo 2 por Ed M Undo para el blog ficciondislexica.com

Mario es policía. Como policía su labor consiste en luchar contra el mal. Su novia, Moma, lo ama. Ella es dulce y su mirada placentera lo convierte en un guiñapo de suspiros. Mario dedica su vida a trabajar, desea casarse, tener hijos, una casa. Suele hacerle dibujos. Mario gana poco pero no necesita nada. Piensa que eso lo vuelve millonario. Poco es tanto cuando poco necesitas. Él solo necesita a su amada. Mario sale todos los días de su casa a las 7 de la mañana, encuentra una sintonía en la ciudad que recién se despierta, como si esta también padeciese catalepsia cada vez que más de la mitad de sus habitantes caen dormidos. La ciudad respira por sus alcantarillas, por sus ventanas. La ciudad pertenece a quien es capaz de domarla.

Mario piensa que la ciudad es indestructible, que nada puede hacerle daño. Lo mismo piensa del mundo, no cree en el calentamiento global. Piensa que lo que construye Dios el hombre no puede destruirlo. Lo han enfrentado aduciendo que el hombre puede separar su matrimonio que Dios ha unido. Mario argumenta que por cada divorcio nacen 100 amores. Que por cada pelea hay 10 orgasmos, por cada grito hay un millón de suspiros. Nada parece afectar a Mario. Pero Mario guarda un gran secreto. Su punto débil es Moma. Si algo le pasara él quedaría inmerso en la soledad. Moma es su brújula, su sendero de migajas en el bosque, su punto cardinal. Ella ejerce tanto poder sobre la vida de Mario que él siente a través de sus sueños. Él quiere tener una casa, hijos. Por eso trabaja duro en la policía.

Un día Mario empezó a investigar el caso de los Dátiles, una desconocida empresa que resultó tener ramificaciones en todos los negocios ilícitos del país. Mario fue sorprendido, secuestrado. Le ofrecieron un trabajo con cuyo sueldo podría comprar la casa que deseaba cada mes. Le ofrecieron comprarle lo único que no puede vender Mario: su conciencia. Mario los entregó, toda la organización cayó por su civismo, su ética, su moral, su mundo perfecto para sus hijos con Moma.

Un mes después de que cayó la mafia y Mario fue ascendido a jefe de la policía de Guayaquil, Moma fue secuestrada. Todos los medios siguieron el caso. Nadie la había visto, no había dejado huella. Todos sabían que la mafia lo había hecho pero todos estaban presos.

Un viernes, un cuerpo fue abandonado en la puerta del edificio de la policía de donde Mario no había salido por semanas, se bañaba y comía ahí, sin Moma no había sentido en volver a casa. El cuerpo abandonado era Moma. Estaba inconciente. Cuando la revisaron encontraron que todo su cuerpo había sido operado, una leve cicatriz milimétrica le daba la vuelta a cada uno de sus miembros. Al meterla a los rayos X descubrieron que cada uno de sus órganos vitales tenía adherido un explosivo, que una red inmensa de finos cables del grosor de un cabello cruzaban su cuerpo y se conectaban a su corazón y cerebro. Aparte de eso Moma estaba bien. No había perdido peso, nadie había abusado de ella. Mario por fin pudo descansar, quedo dormido en la cama del hospital.

El doctor que atendía a Moma lo despertó y le pidió hablar en privado. Explicó que su salud era normal pero no existía forma de operarla para quitarle los explosivos. Que tendría que vivir con eso por siempre, que seguiría una vida normal excepto en un inmenso detalle: si Moma llegase a tener un shock emocional, todas las cargas explosivas se detonarían. En su corazón estaba el gatillo para desatar la misma fuerza que la bomba que cayó en Nagasaki.

Mario quedó a su lado en la cama, tenía que esperar que su amada despertase y nunca, nunca, hacerla enfadar.

domingo, 21 de febrero de 2016

El día más feliz de mi vida, cuento metafísico por @Ed_M_Undo

Dicen que si has sido una buena persona, al morir Dios te permite regresar al momento más feliz de tu vida.

La gracia es un mérito que no se puede comprar. Yo nací dos veces. La primera vez estuve dormido 7 años, demasiado viejo para ser joven, demasiado tarde para vivir siendo inocente pero con una valentía que me permitió ingresar a todos los mundos que convergen en la ciudad. Dormí demasiado. Para cuando desperté tuve que volver a nacer para seguir creciendo. Tuve mis malos momentos. Tuve peores. Pero al fin logré descubrir que la vida es el tiempo que se entrega a otra persona. Que Adán no existió hasta que apareció Eva.

Cuando morí, volví a despertar acostado en un jardín seco, debajo de un árbol que no daba sombra. Al levantarme me sacudí la espalda pero nada se había pegado. Entendí que había muerto y los muertos no se ensucian. Tardé un momento en ubicarme, primero en espacio. Estaba en un lugar inmenso, casi vacío. Frente a mi un carrusel pequeño de hojalata daba vueltas. Luego en el tiempo. Por la sombra entendí que era el mediodía, por la cantidad de padres y madres con sus hijos entendí que era domingo y estaba en un parque. Un bus rojo con verde pasó a la distancia. Entendí que eran los años ochentas, antes de la regeneración urbana. Me sentía como en un sueño. Giré y me encontré un inmenso domo color gris claro. Entendí que estaba en el Centro Cívico de Guayaquil, y el parque era el Parque Forestal. Me embargó una súbita nostalgia, bostecé un deja vú. Entendí que yo había estado ahí.

Caminé hacia el carrusel y niños de todas las edades jugaban. Solo había un niño que parecía quieto en su caballito de madera y metal, concentrado viendo la nada mientras el aparato daba eternamente vueltas. Vestía un trajecito verde con una camiseta, unos zapatos ortopédicos color avellana. Parecía una estatua, su caballito parecía más vivo que él. Seguí caminando. En ese momento entendí que el magnetismo que me atraía a ese niño eran mis propios genes. Ese niño era yo. Ese era el día más feliz de mi vida. No pude contener mis lágrimas.

domingo, 3 de enero de 2016

Lupo "el Lobo" Molina, primera temporada por @Ed_M_Undo

cuadro de El Bosco junto al título de la obra Lupo el Lobo Molina del blog ficciondislexica.com

Lupo el Lobo Molina. Así lo llamaban sus amigos. Digo llamaban no por que Lupo haya muerto. Los que murieron son todos sus amigos, sus enemigos, su familia, sus conocidos. Es como si Dios hubiese querido desaparecer del planeta a Lupo, pero en vez de arrebatarlo, decidió eliminar a los que lo rodeaban.

Si Lupo fuese un diagrama de Ben, él siendo el centro, lo demás siendo el vacío y el olvido. A veces lo recuerdo como si lo hubiese vivido, visto desde mis propios ojos. Lupo es una causa perdida, un alma que ya existía fuera del paraíso, alguien que salió a flote del gran diluvio, el primer y último habitante de Gomorra, el único inocente de Herodes que sobrevivió además de Jesús, no por que los soldados romanos no lo encontraron, lo tuvieron en sus manos, pero algo los hizo arrepentirse. Su error llega hasta nuestros días.

Para que entiendan los hechos que llevaron a Lupo a convertirse en el Lobo, el mejor detective, o como le decimos en Ecuador: pesquisa, debo advertirles de un evento en la vida de Lupo, si a eso podemos decir vida, que marca una etapa antes y después.

Verán, Lupo un día tenía una familia. Una esposa, un hijo. Lupo tenía problemas pero muchos decíamos que los problemas tenían a Lupo. En esa época Lupo era feliz, amoroso con su esposa, firme con su hijo. Dicen que su hijo fue la única persona que amó a Lupo. Pero Lupo tenía muchos vicios, en particular esa tarde había consumido aguardiente con una mezcla de analgésicos y crack. Decía que encontraba una sintonía que encontraba a los malos. Parece mentira, pero Lupo aún tiene el récord de arrestos y crímenes resueltos de todo Ecuador. Parece mentira.

Ese día era el cumpleaños de su hijo. Vivían en un humilde departamento de un conjunto habitacional del sur de Guayaquil, de esos que la gente vivía en su casita pegada a la otra, esas que el techo era demasiado bajo, que había que instalar ventiladores en todas partes para que el calor no se resista a abandonar la casa. Su esposa preparó la torta, sánduches de atún. Llegó la familia, comadres. Lupo no tenía familia. Llegaron los vecinos, los niños corrían en la sala diminuta. Había mucha bulla. Lupo estaba metido en un caso del que les contaré luego, EL CASO como le llamaremos. Lupo estaba intoxicado, pero su gran tamaño le permitía aguantar, no se veía maltratado.

Lupo entra a la casa, sus oídos no pueden escuchar, sus ojos ven borroso, alguien le da una palmada en la espalda, su esposa lo besa, no siente su cara. De pronto escucha un grito, es su hijo que se alegra de verlo. Todo pasa en cámara lenta. Se vira, el niño corre a sus brazos, lo agarra, nunca ha visto tanta felicidad en sus manos, lo levanta, lo alza al techo. De pronto todo se comienza a poner rojo, las caras se transfiguran, cuerpos se contorsionan. La sala se pinta de rojo mientras tiene las manos levantadas. Las aspas del ventilador a toda velocidad le han cortado la cabeza a su hijo. Aún sostiene su cuerpo entre sus manos. Luego todo es olvido.

No volveremos a saber nada de Lupo hasta EL CASO.

sábado, 3 de octubre de 2015

The Expectant doll, cuento de @Kikyome

imagen de ojo de plástico de una muñeca junto al título The Expectant Doll de @Kikyome para el blog de literatura independiente Ficciondislexica.com

Ojos más oscuros que la noche sin estrellas, ni un solo resplandor se reflejaba en ellos, su largo cabello fluía por sus hombros enmarcando su rostro aporcelanado que resaltaba gracias al peculiar color turquesa de su cabellera, imitando a una cascada traslúcida oculta en los más profundos bosques, una visión de perfección y belleza jamás antes vista, así la describían quienes la observaban.
Labios perfectos y siempre dibujando una línea que no era ni una sonrisa ni una mueca de tristeza, sin embargo y aunque era sólo una muñeca en aquella gran tienda que era el mundo, podía oír desde siempre lo que decían al verla “se ve tan triste” “se ve solitaria” “es hermosa pero no parece ser feliz” escuchando estas cosas día tras día, esas y sólo esas palabras sus ojos continuaban oscuros sin fondo y su cabeza ligeramente ladeada como quien no quiere darle importancia a lo que está pasando frente a ella. 

Años y más años pasaron y ella en ese mismo escaparate, muchos la habían comprado cegados por su misticismo  y  sin embargo no había resultado, jamás había llegado a un hogar cálido, jamás una mano realmente amable había acariciado su cabello, es como si viviera en una burbuja de cristal y por más que quisieran tocarla jamás nadie lograba alcanzarla y por eso siempre volvía a aquel estante esperando con un aparente quemeimportismo al siguiente crédulo que viniera a probar su suerte con ella. 

lunes, 28 de septiembre de 2015

Ahora entiendo todo, ficción por Saul Soul

imagen negativo de hombres apuntando con pistola el título de la obra de ficción ahora entiendo todo por Saul Soul autor para el blog ficciondislexica.com


¿Pero qué no lo sabías? me grita el Camaleón apuntándome con sus dos dedos en el gatillo. Lentamente sale del auto sin quitarme un ojo de encima. La mira de hierro del cañón parece un asta. Cierra la puerta tras de sí.  Nunca deja de apuntar. Baja la ventanilla muy lentamente. Desde el marco me sigue encañonando ahora con una sola mano. Liberó la otra para gesticular frenéticamente. Tan estúpido eres como dicen, verdad? No quedó todo sobre entendido? Callabas de tonto. Por eso no me dejas otro camino niño. Tú mismo así lo quieres. Te juro que esto me dolerá a mi por el resto de mi vida. Hubrys es solo una  sugestión colectiva nada más.  Todas esos rumores son verdad. Es obvio no?. Era solo una campaña. Ellos "los bio-tecnócratas¨ eran todos impostores. Hasta los enfermeros eran infiltrados por el Populis.  Yo le puse nombre a todo. Yo y solo yo soy los 5 poderes. Esta es la mayor superproducción de mi agencia. Ya sé que nunca te dejé participar en las filmaciones. Es que siempre salías con tus sugerencias. Estaba prohibido pensar, idiota! O sea, tú creíste que por masticar un maldito chicle saborizado activabas el neocortex . O sea caíste en mi mentira. Para hacerla verdad te la repetiste mil veces. El mayor sugestionado estaba en mis propias filas. Cuando corregías los textos de los tecnócratas nunca se te ocurrió pensar que todo lo escribía yo mismo? No, claro que no. Encima quieres convertirme en víctima de mi propia trampa? Si te atrapan el que termina muerto soy yo verdad? Ahora entiendo todo. Tú eras de los que se lo tragaban verdad?. Iluso! En serio creías que el centro liquido era ideoplasma sintetizado. La revolucionaria formula era solo aloe azucarado.Todo era un magnífico libreto. Tu gramática y sintaxis lo hizo culto además. Ellos se aprendían las líneas previamente. Todo el concurso fue pre-producido. Se supone que debías sospecharlo al menos. Creí que simulabas como todos sobre el tema del casting secreto. Creí que aceptabas participar en la gran simulación. Mi obra maestra. El reparto lo hizo la agencia que los eligió porque tuvieron un nombre.  Eran intelectuales en el olvido. Quién crees que les da las drogas y el alcohol para que se aprendieran las líneas que decían ser suyas. Crees que no los hacía ensayar. Por supuesto que los golpeaba. No hubo ningún atentado. Creí que callabas por miedo. Ellos tenían prohibido pensar. Los hicimos alguien otra vez.  Yo los hice alguien mejor dicho. Porque todos ustedes son unos inútiles y serviles. El primer ministro lo encontramos en un tugurio orinado en sus pantalones. Claro que no hablaba mi media palabra en ingles. Yo, no él fue quien demandé al diario por discriminación del acento. Lo que decían las redes era cierto. Su título era falso. Ya puedes imaginar quién lo diseñó. Ni por aquí se te ocurrió que la Universidad era también de parapeto. Para nada. Si está todo muy claro. Por eso mantenían el secreto. Era un coro de silencio muy bien orquestado por mi. Este dedo que ahora aprieta el gatillo es la batuta. Ellos llevaban la corriente. Como esperaba que lo hicieras tú. La teoría de la conspiración que negamos todo el tiempo era verdad. Que no escuchabas el secreto a voces de la calle?. Fanático! Tonto! Tu ingenuidad me puede costar muy cara. O qué crees de verdad que el Comité Facilitador de la Información no era una comisaría de censura?. Todos eran mis empleados. No daban un paso si yo no lo autorizaba. El secreto a voces era verdad. Eso mismo hacen los medios con los tarados que ayer fueron estrellas juveniles. Que crees que la política no es entretenimiento. Todo lo escribí yo. Las leyes. La carta magna redistributiva. Hasta la sentencia la escribí yo.  Entonces el Camaleón súbitamente calla. Respira profundo tomando su diafragma. Cierra los ojos. Aprieta los párpados como queriendo exprimir la lágrima que le quiere brotar. vuelve a tomar el gatillo con sus dos dedos y descarga hacia mi todas las balas.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Mi último adiós, poesía de Yamid Rodríguez Manssur @y_rmanssur

imagen de atardecer en la playa con vista a una isla junto al título de la poesía el último adiós de Yamid Rodríguez Manssur para el blog ficciondislexica.com literatura independiente ecuatoriana

Siento que la luz se desvanece,
que mi vida ya no te merece,
siento que el recuerdo va y viene,
como tu mirada, como tu voz, como tu alma.

No sé si mi decisión sea la correcta,
el tiempo me dirá si así fue, 
ahora sólo me queda verte partir,
desde la orilla, sabiendo que yo te dejé ir.

Compré ese boleto para ti, mi amor,
sabía que podrías ser feliz allá en el atardecer,
allá en el horizonte, podrás volver a nacer.

Sé que la despedida te ha destrozado,
pero créeme, es la mejor,
como el ave fénix renacerás,
allá donde nace el sol.

Serás más fuerte y feliz,
encontrarás a alguien mejor,
y yo entre lágrimas sonreiré, y satisfecho,
partiré.

Me preguntaré, una vez más,
¿Tomé la decisión correcta?
Pues, en el momento, 
en que vea que tu mirada enamorada pertenezca a otro y no a mí,
entre lágrimas y llanto, me responderé un triste sí.

Adiós vida mía, te veo partir,
con el pañuelo blanco me despido,
sacudiéndolo al olvido, 
y con este poema te digo mi último adiós.

jueves, 27 de agosto de 2015

“Sin lugar para el ruido" parte#4 final, cuento de horror de Jorge Vargas Chavarría @jorgevargasch

fragmento de la pintura flamenca el carro de heno del pintor El Bosco junto al título de la obra sin lugar para el ruido de jorge vargas chavarría parte 2 para el blog ficciondislexica.com

PARTE#4

Si de verdad aspiro poder disponer de la vida de la bazofia que acude a ellos en busca del fin de sus díasporque así lo ha decidido su juicio, tengo que demostrar que soy capaz de entrar, permanecer, y salir con vida de este abismo del horror; un agujero en donde el dolor es solo un elemento vistoso.

Escucho el rugir de la bestia y salgo disparada por la ventana hacia el patio; siento mi espalda amortiguar la caída, y después de un espasmo en el hombro derecho, abro los ojos: todo es nebuloso, pero a medida que pasa el tiempoun tiempo que es incierto, puedo reconocer el bombillo que se movía como un péndulo. Tres hombres aparecen sobre mi cuerpo tendido en el suelo, y escriben sobre tableros de colores distintos mientras me observan sin tocarme.

El esqueleto sigue en orden, nada que no se pueda ensamblar de nuevodice uno de los tipos.

Pero se horrorizó con una simple muerte animal, Ixer, ¿no crees que es débil?pregunta otro de los hombres al primer tipo.


Guardó la cordura después de la primera estaciónreplica el tercer hombre, a quien reconozco: Es el sujeto de la entrevista. Saben bien que la siguiente estación fue una estrategia del Metus conatus para exponer su vulnerabilidadexplica; es joven todavía; arrogante y estúpida también, pero sobrevivió al Bogle.

¡Bah! ¡Fue suerte! Se desmoronó con la hermanita muerta.

Había lazo afectivo allí, Ixerresponde el sujeto de la entrevista. Apuesto que no le quedará compasión para el hombre de estudio que acude a nosotros.
¿Ese que escarba en las narices del tiempo abusando de los métodos inductivo y deductivo mientras pierde el sentido de la vida?
Ese que, con el divorciado, suponen nuestros mejores clientes, Elgort.
Ahora que lo dices, podría resultar sexualmente llamativo morir a manos de una muchacha como estacomenta aquel que parece llamarse Ixer. Las androides con tetas pronunciadas no están más en boga en el negocio de los suicidios premeditados, los hombres quieren algo real.
Es justo lo que intento decirles: Es la única mujer bonita sobre la cual no ha fallado el experimento en los últimos meses, y saben bien que la fosa está a punto de reventar y se acercan las fiestas, así que no podemos darnos el lujo de ponernos exquisitos, caballeros.



La sujeto 378 podría ser el comienzo de una tendencia que atraería incluso a los más jóvenes, que tanto se han alejado del negocio luego del reciente éxito de la secta de origen romano.

— Creo que tienes razón...


¿Qué me dicen de la sujeto 350?pregunta Ixer. También ha superado con éxito el Metus conatus.


Por favor, Ixer, esa mujer apenas respirareponde Elgort. ¿Qué no viste que las arañas casi devoraron toda su pierna? Coja no nos sirveañade entre risas. Estás empezando a encariñarte con las que entrevistas, hombre.


¿Entonces, caballeros?

Aprobada.
Aprobada.

Siento que arrastran mi cuerpo sobre un piso frío y metálico, que me levantan y me colocan sobre una cama. Siento un ligero pinchazo en el brazo, y el pecho me duele menos al respirar cuando me conectan a un equipo. En breve, el aroma a sangre desaparece y se torna agradable; una fragancia parecida a la ya extinta lavanda. Me lavan el cabello con cuidado mientras me revisan el cráneo por si alguna herida se les ha escapado a las enfermeras. Reconozco la sala de cuidados especiales y volteo a mi izquierda casi sin sentir el cuello, pero las cortinas son gruesas y no consigo ver a Nanna, la única amiga que conservo y que puedo llamar por su nombre; que no es solo un sujeto más. Regreso la mirada al techo de donde pende un reflector gigante, y aparece frente a mí el hombre de la entrevista.



Felicidades, 378dice. Ha sido elegida.

Todavía con algunos músculos aplastados, no entiendo del todo lo que significan sus palabras.
Permítame solamente leerle una de las cláusulas con las que ha estado de acuerdo tras su destacada participación en el experimento desarrollado para medir las aptitudes de los aspirantes.
Me limito a escucharlo mientras las enfermeras me siguen suturando.
— “Conforme a la confidencialidad establecida una vez iniciado el proceso de selección, se le recuerda que, de encontrarse favorecido para el puesto de verdugo bajo contrato, conocidos aquí como flagellum, ocupación para la cual usted ha postulado bajo ningún compromiso o amenaza, deberá incorporarse a sus funciones con la brevedad que establezca su empleador. La violación de esta ordenanza es la muerte.” 

imagen: pintura El carro de heno del pinto El Bosco 

martes, 25 de agosto de 2015

“Sin lugar para el ruido" parte#3, cuento de horror de Jorge Vargas Chavarría @jorgevargasch

fragmento de la pintura flamenca el carro de heno del pintor El Bosco junto al título de la obra sin lugar para el ruido de jorge vargas chavarría parte 2 para el blog ficciondislexica.com

PARTE#3


Me sorprende que alguien aquí me llame por mi nombre, así que levanto la mirada y encuentro a la señora Ross, mi maestra de ciencias de la primaria.

Tienes dos minutos para terminar, Cryxtaadvierte. Tus compañeras han concluido ya y han identificado a la perfección los órganos. ¡Muévete, niña!
Descubro mi reflejo sobre uno de los instrumentos metálicos dispuestos a un costado, y me veo chiquitita.



La maestra supervisa a las demás estudiantes como quien vigila una tropa. Las que han concluido ya, juegan con los pequeños órganos de los conejitos adheridos a una tabla con clavos y piolas. La maestra las congratula por su precisión para la identificación de las vísceras y, ahora que juegan con ellas, se asegura de que no ensucien más los mesones del laboratorio de ciencias.

Anda, Cryxta, termina de una buena vezsusurra la niña junto a mí.
— No... yo no puedo...
La mocosa sujeta mi mano derecha y me obliga a agarrar el bisturí. Forcejeamos por unos instantes, pero ella es fuerte y decidida, y mis manos son insignificantes.
Anda, ¡córtala!
¡Suéltame! ¡No quiero!


La maestra aparece detrás de mí y ayuda a la niña. Juntas me someten. La incisión es profunda y violenta, mucha sangre brota del animal. Entretanto, las demás alumnas forman un círculo alrededor del mesón sobre el que lucho contra la maestra y la pequeña lunática; todas disfrutan la escena: ríen y celebran el corte bien realizado sobre la piel todavía caliente del conejo. Y entonces grito, grito agobiada porque la escena se repite, y por más que intento cerrar los ojos y esperar a que el corte por fin concluya, cada vez que miro al frente el bisturí sigue perforando al animal.
Eres débildice la niña sin soltarme, ¿que acaso tu “abismo del horror” no incluía el sufrimiento ajeno?



A sus palabras le sobrevienen las risas de ella, la maestra y las demás niñas. No vuelvo a abrir los ojos hasta que siento libre el brazo. Con los ojos cerrados y llena de lágrimas, intento tranquilizarme; ya no me resulta tan fácil fingir que estoy calmada. Respiro, respiro profundo por varios segundos hasta que mi corazón regresa a su ritmo usual. Abro los ojos despacio y lo compruebo: ya no estoy más en el laboratorio.



La luz de la habitación está apagada. Me recorro el cuerpo con las manos, y ya no me siento tan pequeña. Descubro en mi pecho mis senos: duros y redondos, como si hubiesen acabado de brotar. Además, no me sentía tan delgada desde la pubertad.

Ya duérmete, Cryxta, que mañana es miércoles y tenemos clases.

Con la lámpara sobre el velador iluminándole la cara, me lanzo sobre su cama y la envuelvo en un abrazo fuerte y prolongado tan pronto como la reconozco. Esta vez contengo el llanto porque no quiero que nadie más me crea débil. Suelto a mi hermana tras darle un beso en la frente, y regreso a mi cama.
¿Has tenido una pesadilla o qué?pregunta Ámi, a quien no veía desde su funeral. — Sí, pero aún no termina...



Ámi apaga la lámpara y vuelve a dormir sin mayores interrogantes, pero yo no consigo sentirme cómoda como para conciliar el sueño. Es claro que mi aparición en esta habitación no es precisamente para dormir.


Echo un vistazo al techo y a toda la superficie de mi cama. Espero, guardo silencio y espero. Entonces escuchó un crujidorecuerdo que mi casa tenía el piso de madera, y retrocedo, aún sentada sobre la cama.

Cryxtasusurra mi hermana, no olvides echar llave por favor.

Tras una pirueta apresurada llego hasta la puerta en cuyo cerrojo se encuentra la llave. Muevo la perilla a ambos lados con fuerza y verifico que la puerta está cerrada. Guardo la llave bajo mi almohada y me siento otra vez sobre la cama con el miedo hasta la raíz,

pero el rostro sereno. Me creo lista para lo que sea porque aunque en el fondo estoy muerta de pánico, también hay un rincón en el que subsiste mi convicción; en el que me creo capaz de superar el experimento sin importar las pruebas dispuestas.

Cryxta...


Dime, hermosa.

Ten cuidado, la puerta no aguantará muchodice.
Y me pongo helada cuando escucho de nuevo el crujido. Medito esconderme bajo la cama, pero, ¿qué caso tiene?




Las metamorfosis aquí son temporalesexplica, pero las heridas no. Si te hieren, sangrarás.
La puerta cae, y un grito se atora en mi garganta. Ámi duerme tranquila y los árboles del patio se ven calmados desde la ventana. El crujido se intensifica y anticipa una figura enorme. Muerta de miedo, retrocedo aún más hacia el espaldar de la cama. El crujido se detiene, y da paso a una respiración que siento cercana. No obstante, sigo sin ver nada frente a mí. El sonido desaparece, y me resulta inevitable recordar la primera habitación; ese agujero negro y siniestro. El silencio persiste y, en un impulso precipitado, me paro al lado de la cama sin quitarle los ojos de encima a aquel fondo oscuro que se dibuja frente a las camas de iguales dimensiones, en donde una bestia, todavía invisible, respira y nos observa. Descalza, doy un paso hacia la oscuridad y me hinco con el clavo flojo de una tabla que sobresale del piso. Y entonces escucho su rugido y resuelvo retroceder. En cuestión de segundos, la bestia lanza un zarpazo sobre la cama de Ámi apoderándose de su cuerpo por completo. Mi hermana empieza a gritar cuando se ve cercana a la bestia; observa aterrada su figura, que ahora yo también percibo: cuerpo enorme, ojos saltones y sin pupilas, cabeza pelada, pero con un cuerpo lleno de pelo largo y grisáceo; de sus manos brotan cuatro garras puntiagudas, y su boca es más bien una cavidad sin fondo llena de incontables dientes afilados. Desconcertada, me congelo por unos instantes antes de reaccionar y tirar de la tabla floja sobre el piso. Intento, con todas las fuerzas que restan en mi cuerpo ínfimo y flacucho, golpear el brazo de la bestia. Entretanto, Ámi grita sin consuelo porque la bestia muestra su lengua retorcida. Lo siguiente que sucede me despedaza: la bestia, sin preámbulo alguno, se engulle el cuerpo de mi hermanita de un solo bocado. Devastada, me dejo caer sobre el suelo y, tras el evidente descuido, la bestia me golpea con uno de sus brazos disparándome contra la pared. Ámi tenía razón: aquí no estoy exenta del dolor. Por los próximos minutos dejo de ser un cuerpo vivo, y me convierto en un esperpento que la bestia lanza por toda la habitación. Seguramente con algunos huesos rotos ya, confirmo lo que quizás advertía con desdén el tipo de la entrevista: este sitio no solo se construye con la materia incoherente con que están hechas las ilusiones. El dolor aquí es real.


imagen: pintura El carro de heno del pinto El Bosco