jueves, 16 de abril de 2015

Primer paso, microcuento por Andrés Avilés, tallerista de Palabralab

fragmento del cuadro el jardín de las delicias del pintor el Bosco con el título de la obra primer paso por el escritor Andrés Avilés de Palabralab


Le han dado a entender (amablemente), que si no baja de inmediato, procederán a ir a buscarlo. En el peor de los casos tratarán al menos de vestirlo.

imagen libre de derechos: fragmento del cuadro El Jardín de las Delicias de El Bosco
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lunes, 13 de abril de 2015

Saltando, cuento por Andrea Itúrburu @andreitai, tallerista de Palabralab

Fragmento del cuadro el jardín de las delicias del pintor El Bosco con el título de la obra Saltando de la escritora Andrea Iturburu @andreitai de Palabralab Ecuador

Cada vez que Julito saltaba sentía que podía tocar las nubes. Ese día dio un gran salto y de pronto todo oscureció. Intentó sentir con sus manos dónde se encontraba. Tocó una superficie plana, sentía un teclado, un cuaderno de apuntes y finalmente apareció algo que parecía un botón. Lo apretó y volvió a ver.

Se miró las manos, habían crecido. Afinó su oído y pudo escuchar murmullos. Miró a su alrededor y vio a cientos de personas, sentadas en cubículos reducidos. Él también formaba parte de ellos. Miró fijamente a la pantalla que tenía cerca de él, su reflejo no era el que él recordaba. Se paró y corrió por los interminables pasillos. Pudo sentir como cada latido de su corazón se hacía más fuerte, como una ola gigante de nervios lo había envuelto y sus piernas, pensaba él, parecían estar hechas de mantequilla.

Se detuvo durante un instante, un microsegundo, en medio del laberinto interminable de pasillos. Cientos de personas uniformadas y en perfecta sincronía, escribían sin parar en las máquinas, agarraban las tazas, se limpiaban la boca, volvían a escribir.

Al final del pasillo que había escogido, había un baño. Empujó la puerta y entró. Se miró al espejo. Una vez más, no reconoció su reflejo pero sabía que estaba ahí, muy dentro. Recorría con sus manos su rostro transformado. Tenía pelo en la cara, y había alcanzado tanta altura, que tenía que bajar la cabeza para poder ver el lavabo.

Unos fuertes golpes lo sacaron de su ensimismamiento. Alguien tocaba furiosamente la puerta. Asustado, trató de abrir la pequeña ventana que se encontraba en lo más alto de la pared del baño. Saltaba, pero ya no era liviano. Los golpes se hicieron más fuertes y él estaba aterrado. Tan solo quería alcanzar las nubes, no hacerles daño. ¿Qué habré hecho para hacerlas enojar tanto?

No sabía en qué se había convertido, aunque sentía que él estaba ahí dentro, atrapado. Las ojeras, el pantalón planchado, los zapatos de suela, hace unos cuantos segundos había estado saltando en el jardín de su casa, tratando de tocar las nubes, con el sol golpeándole la cara y los pies descalzos; y ahora estaba en un cuerpo cansado y ese alguien detrás de la puerta, le gritaba que tenía que regresar al lugar donde había empezado su pesadilla.

El día en que todo comenzó, recordó, había saltado toda la mañana. Soñaba con que llegue el momento en que al fin sea tan alto, como para agarrar las nubes y talvez quién sabe, hasta quedarse a vivir entre ellas. De repente sus pies volvieron a tocar el pasto y el sol había aparecido nuevamente sobre su rostro. El cielo lo saludaba con su azul brillante y las nubes con su imponente suavidad. No estaba seguro si había regresado.

imagen libre de derechos: fragmento del cuadro El Jardín de las Delicias de El Bosco
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viernes, 10 de abril de 2015

Pobre Paul, microcuento por @MillaLoffredo, tallerista de Palabralab



fragmento del cuadro El Jardín de las Delicias del pintor El Bosco con el título Pobre Paul de la escritora Milla Loffredo de Palabralab

Policías persiguen prófugo por pasillo. Pobre Paul, pena produce; pierna partida, podrida. Pies pican, párpados pesan. Perdido, por puerta púrpura pasa. Primer piso. Policía perverso, pega. Palo punzante, pulmones pierden porte; Paul perece.

imagen libre de derechos: fragmento del cuadro El Jardín de las Delicias de  El Bosco
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miércoles, 8 de abril de 2015

Cambio de luz, microcuento por @peperina79 , tallerista de Palabralab

fragmento del cuadro el jardín de las delicias del pintor El Bosco que muestra el cielo con el título de la obra cambio de luz y el usuario de twitter del autor @peperina79


Cada vez que Julito saltaba sentía que podía tocar las nubes. Ese día dio un gran salto y de pronto todo oscureció. Una fuerza lo absorbía, no sabía qué ocurría pero era seguro que esta extraña situación sería una travesía para recordar. De pronto esa fuerza que lo transportaba lo soltó. No entendía lo que sucedía. Antes de lograr ponerse de pie escuchó una dulce voz que pronunciaba cánticos que inundaban el lugar.

La angustia y el dolor que sentía por su viaje desaparecieron. Solo quedaba dentro de él una gran paz. Minutos después la voz se silenció. Julito preguntaba: "¿Hola, hay alguien aquí?". La respuesta fue un halo de luz. Inseguro, empezó a caminar y la luz se convirtió en su guía. El tiempo que llevaba caminando empezaba a ser muy largo, él ya quería regresar a casa y seguir jugando. También tenía muchas preguntas sobre lo que estaba viviendo pero nadie aparecía para responderle. Por fin pudo ver una salida a esa tiniebla sin fin. Aquella larga caminata había terminado, o al menos eso parecía. Encontró la entrada a un desconocido pero hermoso lugar. No salía de su asombro, era un gran campo lleno de una luz radiante y cálida. Corrió y saltó riendo sin cesar. Se recostó en el césped para recobrar fuerzas y mirar ese azul intenso del cielo, ciertamente se sentía el niño más feliz. Y así, se quedó dormido.

Por segunda ocasión, la voz se hizo presente con dulces cantares despertando al niño. Al abrir sus ojos se encontró nuevamente con aquel halo de luz. Escuchó una fina y delicada voz de mujer llamándolo, transmitiéndole dulzura y paz. Abrió su boca desatando una lluvia de preguntas que hicieron reír un poco a este ente de luz y le dijo: "Es muy importante que me atiendas antes de que regreses: nunca, nunca dejes de soñar. Tu misión es esa. Algunos sueños se cumplirán, otros no. Tú tienes el poder de crear. Ahora te enviaré a casa, no olvides mis palabras pequeño. Llena estas páginas de color y palabras, es tiempo de soñar!" Nuevamente, se vio envuelto por una fuerza que lo sacaba del lugar al que tanto le había costado llegar.

Esos saltos que había dado tratando de tocar las nubes y que lo habían llevado a ese extraño viaje lo traían de vuelta, cayendo a tierra. Despertó. Sintió un resplandor y una frescura en su cara. En el fondo se escuchaban voces. Por un momento pensó que seguía en el mismo campo y que vería aquel azul del cielo.

Él seguía inmóvil, recordando lo que le habían dicho. Las voces seguían a lo lejos. Escuchó el ruido del aspersor y sintió pequeñas gotas de agua caer sobre él.

―Quiero seguir tratando de tocar las nubes ―dijo y se levantó y se subió a la cama elástica queriendo alcanzarlas.

―¡Julito! ―llamó mamá al pequeño.

―¡Voy mamá! ―respondió. Dejó de saltar. Al bajar de la cama se dijo: "No dejaré de intentarlo".

imagen libre de derechos: fragmento del cuadro El Jardín de las Delicias de El Bosco
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lunes, 6 de abril de 2015

Volver a sentir, poesía por @BebaFerreira

imagen recortada de joven frente al amanecer escuchando música en sus audífonos blancos con el título volver a sentir y el nombre de la autora @bebaferreira

Volver a sentir... Que se te vaya de las manos y que cuando te detengas a pensar en ello, te vuelvan recuerdos, te llenes de escalofríos desde la punta de tus pies hasta la nuca y que en tu cuerpo recorran más que sensaciones. Que se te olvide el mundo por momentos, que se te olvide todo lo que te rodea y todos, porque estás más en el cielo que en tierra.

viernes, 3 de abril de 2015

Desde el borde, microcuento por Alfonsina Punín @alfonsinasinmar, tallerista de Palabralab


"La tercera siempre es la vencida", me repetía papá mientras me retiraba el cuchillo que yo le había ayudado a afilar días atrás. El torpe esperaba que le creyera después de los primeros dos huecos en el pecho y el barrizal de sangre sobre la mesa. “Apunta bien papá, es entre la cuarta y quinta costilla, cuéntalas”.

No, no crean que papá era un psicópata que mataría a su propio hijo; bueno al menos no sin su consentimiento, es decir el mío. Yo, por otro lado, ciertamente tenía algo desajustado en el cerebro. Tras años sin dormir repletos de bisturís, retractores y otras abominables herramientas; luego de incontables cortes y de repulsivos procedimientos para llevar órganos palpitando a mis manos; de gritos, de llantos, de ella y de su muerte… Pero no, papá era simplemente muy bueno con su hijo un poco demente.

No, tampoco soy suicida o masoquista. Todo había sido cuidadosamente planificado: 400 miligramos de lidocaína robada al hospital, para que no sintiera nada; la camilla con amarras; el desfibrilador improvisado con una batería de carro. Papá tendría que resucitarme cuando todo haya acabado. Era muy sencillo, verán, solo tenía que morirme un poquito para encontrar mi camino hacia ella. Estaba desesperado y enviciado, busqué cientos de métodos, cada vez menos ortodoxos, más experimentales. Entonces lo encontré en un estropajo de hojas, de cuando la gente todavía creía en convertir las piedras en oro y en que un clavo en la cabeza aliviaría mi locura. Y claro, papá era el único que me apoyaría.

Papá cuenta y hurga entre mis huesos, como cuando me hacía cosquillas de niño, buscando el lugar exacto para hincar con el cuchillo. No me duele nada por supuesto. Pero siento el cuchillo, afilado con precisión, atravesar pliegues de tejido, grasa y sangre hasta llegar al punto de desborde; siento mis dedos extenderse al infinito, la gravedad le gana a mis pulmones; es como pararse en un banquito y caer al vacío; caer en sus sonrisas y en sus cabellos. Me abraza.

Ya les había explicado que no era suicida. Solo tenía que llegar a ella.

“¡Julián!”, veo a papá abofetearme. Veo su cara de alivio. Todo ha salido como habíamos planificado; excepto, claro, ese par de huecos extras. 

imagen libre de derechos: fragmento del cuadro El Jardín de las Delicias de El Bosco
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miércoles, 1 de abril de 2015

Limbo, cuento de José Sánchez, tallerista de Palabralab


I
Morirse es una experiencia traumática. Eso fue lo mejor que se le ocurrió decirme. Traumática. Linda forma de introducirlo a uno en el mundo de los no vivos, de los no lugares. Y después, que me calme. Que ya pasará. ¡Que la vida sigue! Supongo que sigue para los demás, los que aún no se enteran de la insignificancia de nuestra existencia. Gloria debe estar preocupada. O debió preocuparse cuando no llegué. O no me desperté. O cuando la llamaron a avisar que no llegaba. El tipejo que me recibió con categoría de ángel o como miembro del equipo de inducción para el más allá, ni siquiera sabía cómo fue que me morí. Bueno, a decir verdad la aparición era amable. Es muy gentil esperar horas hasta que alguien termine de llorar. Aunque deben estar acostumbrados. ¿Cuánto nos podemos tardar en llorar nuestra propia muerte?, habrá de todo. Yo sólo tardé unas horitas. Unas horitas para alcanzar la paz. Hasta parece título ridículo de programa evangélico. Lo que me molestaba mientras lloraba era no entender en qué momento vine a parar aquí, como a los que asisten a los programas evangélicos, ellos también tienen inconformidades, lo sé, porque muerto, uno adquiere una claridad meridiana, casi divina. Lo único oscuro en las imágenes acumuladas de todas las desgracias y aventuras sin fin sobre la tierra es la manera en cómo uno muere. Tal vez por eso es que me levanté con este papel en la mano: Entrada sin restricciones a todas las localidades del entierro de Lucio de la Garza.
¡Sin restricciones!
II
No sé qué sentir o qué decir. Quisiera decir que la reacción de mi familia es satisfactoria. Plenamente satisfactoria. Inclusive de los que partieron antes de mí. Mis seis hermanos y mis dos hermanas. Todos presentes sobre los árboles de claudia acostados en las ramas. Todos viendo el féretro con pena, con tristeza, sin lástima ni atisbos de alegría. ¡Qué solos están!  Cada uno en su copa, sobre su hoja, sin poder verme ni a mí, ni entre ellos. Pero yo te reconozco Arturo, Jaime, Jorge Luis, Pablo, Juana, Marcos, Alex y Victoria. A la final no ganaste Victoria, a la final te moriste primera ¿no?
Todos lloran. Sin excepción. Es un día triste. Menos para el que parte. Porque el que parte sabe que sigue aquí y aunque ya no pueda hablar con nadie, le queda el consuelo del llanto sincero de sus familiares y conocidos así como alimento final de su vanidad. Gloria está deshecha. Mi Glorita. Siempre te quise más que a mi primera esposa, la Juana. Será que tú me diste a mis maravillosos hijos. Todos buenos, todos pobres. Siempre dijiste que la fuerza de carácter viene de la mano con la estabilidad económica. Y ya ves que no. Ya me vine, liberado de responsabilidad sobre ellos. Y siguen siendo honestos, altruistas, académicos, talentosos, humildes y pobres. Pobres los cojudos. Espero que no se enemisten por lo poco que dejo. Hace años tuvimos mucho Glorita, ojalá pudiera preguntarte si te acuerdas. Y con el tiempo y tus consejos se los regalamos todo. Y ellos lo consumieron todo, con el mejor ánimo tratando de salir adelante. No pudieron no más. Y cuando tú partas Gloria, cuando tú partas, sólo quedará el multifamiliar donde todos vivimos como prueba de lo que un día tuvimos innecesariamente. Hice lo que pude Gloria. Se ve que me quieren, y es porque hice lo que pude.
¿Quién sería el que puso mi cinta de tela sobre el ataúd? Seguro que fue Cesitar. Seguro que pidió permiso. Él sabía lo que guardaba en mi mesa de noche. Mi amuleto de la suerte. La cinta con que mi viejito amarró el primer paquete de camisas que vendió, me decía siempre. Me la pedía como única herencia y yo se lo concedía. Debería haberse quedado con ella. Esa cinta es muestra de mis días mejores, de mis días de juventud y energía, cuando podía vender camisas o frutas a punta de grito.
Se me ve flaco en esa caja. Después de 40 años se me vuelve a ver flaco. Si me viera la Juana, que me dejó por descuidar mi peso, en una de esas y se viene con el muerto. Y si viene que traiga las llaves de mi camioneta, no quisiera que alguien la use. En ella me monté más veces que en la misma Gloria y tuve más aventuras que todos los desquiciados negocios de mis vástagos… En fin, no hay nada que ver aquí. El espectáculo terminó. Gracias por llorar.


imagen libre de derechos: fragmento del cuadro Cristo en el limbo por El Bosco de 1575 
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Palabralab y su microliteratura en Ficción Disléxica


Tenemos el honor de compartir los microcuentos de una de las organizaciones que más impulsan la literatura en Ecuador: Palabralab, un espacio cultural dedicado a generar actividades literarias como deporte extremo; promotores de Ciudad Mínima, un evento anual dedicado a la microliteratura en la que han participado grandes de los cortos de ficción y drama como Alberto Chimal entre otros.

Palabralab desarrolla talleres para promover la literatura entre futuros escritores quienes tendrán un espacio siempre en este blog. A partir de hoy se publicarán microcuentos de sus talleristas quienes buscan entre las letras y palabras, el sentido de su escencia como escritores, como portales a otros mundos que durante un instante, existen y son parte de nuestra vida.

Para conocer más de Palabralab visita su sitio web http://www.palabralab.com/ y síguelos en redes sociales: twitter y facebook

sábado, 28 de marzo de 2015

Fantasmas, micro literatura por @Ed_M_Undo

Con el tiempo todos nos convertimos en fantasmas, no me refiero a la manera Poltergeist. Somos víctimas y circunstancia del tiempo. El tiempo nos define, nos ampara. Un fantasma es alguien que ha sido olvidado pero se rehusa a desaparecer.

Un hecho cómico: los fantasmas se popularizaron con la aparición de los automóviles. Verás, las casas antes no tenían cercas y sus ventanas daban a la calle, muy cercanas al suelo. Cuando un vehículo giraba en una esquina sus faros iluminaban transeuntes cuya sombra se proyectaba dentro de casas, esas sombras eran los fantasmas. 

Un fantasma que retorna a la vida física genera ectoplasma, materia mucopurulenta que deja su rastro por rehusarse a dejar de existir. Tanta gente que no quiere seguir viva y quiere suicidarse en estos días, son el inverso a un fantasma. El fantasma quiere vivir, pero está en un punto sin retorno, bueno, excepto para pocos.

lunes, 16 de marzo de 2015

La Vie en Noire, cuento por Ilan Goldenstein @ilanJakob

Negro era lo que siempre vestía. Aquella larga cabellera que le llegaba casi hasta la cintura era su vestido favorito, y le quedaba a la medida. Mujer de portada. Lo tenía todo. Unos ojos transparentes que dejaban ver su lado angelical. Una boca sonreída que dejaba ver su lado demoniaco. Pecas, regadas en un armonioso caos por todo su cuerpo, esperando un pincel que las uniera. Pero sobre todas las cosas, una mente perfecta. Educada y siniestra. Justa y maquiavélica. Inocente pecadora. Cuando hablaba, no había reproche. Cuando callaba, derrochaba humildad. Esta noche, aquella mente seductora tendría su debut.

Desde su ventana, la noche era tan negra como el café en su taza. Debía mantenerse activa. En cualquier momento apagarían la última luz y entonces tendría que actuar. Gata de pasarela. Huía de los flashes de cámaras extrañas y se erizaba con las preguntas de siempre. ¿Quién te vistió? ¿Sigues comprometida? ¿Cuándo piensas volver a la gran pantalla? Con una sonrisa manejaba el silencio y el engaño. Esa noche prometía ser inolvidable para todos los tabloides.

Se vistió para la ocasión. El glamour, su promesa de vida. La elegancia, su sello en el mundo. Guantes negros de seda. Aquel vestido que mejor se ajustaba a su cuerpo. El de la espalda semi desnuda. El de hombros descubiertos. El que dejaba ver una de sus piernas con cada paso que daba. El que usó en aquella película en la que desayunaba un pan frente a la vitrina de una de las más prestigiosas joyerías del mundo.

El mundo aún no estaba listo, pero ella sí. Ya era tarde para arrepentirse. Su clásico Número Cinco dejaba una estela de seducción que parecía darle más luz a aquella luna cosida a ese interminable paño negro. Los tacos de sus zapatos eran la música que ponía ritmo a sus pasos. Todo parecía conjugarse en armonía. En su cartera tipo sobre, regalo de aquel amante del que nadie volvió a escuchar, su objeto más preciado. La Smith & Wesson de apenas 15cm cabía perfecto, pesaba muy poco y se acoplaba con gran sutileza a su pequeña mano. Irónicamente, el arma parecía el complemento perfecto de su vestuario. La delgada empuñadura se perdía dentro del guante de seda negro que la sostenía.

Un taxi amarillo la espera frente al hotel donde se había hospedado. Por las ventanas del auto se escapan tonos de una trompeta que imita a Edith Piaf. El chofer parado junto a la puerta trasera del auto, procede a lo evidente y con mucha educación le pregunta: “¿Adónde la llevo, señorita?” Con una sonrisa pícara y subiéndose al auto amarillo, ella responde en medio de un rapto de nostalgia: “A decirle a alguien que lo amo… por última vez.”

El taxi se aleja por la calle desierta y silenciosa. Solo la luna y una trompeta ronca que se va perdiendo en la distancia al sonido de 'La Vie en Rose’ son testigos. El resto es todo negro.

Cuento publicado en Revista I'mSky Black Edition Más acerca de Ilan Goldestein en http://linkd.in/1EhKEYD

jueves, 5 de marzo de 2015

Sobrepoblación, literatura indie por @Ed_M_Undo

Encuentro difícil creer que hace 80 años el planeta era redondo. He visto unas reliquias que muestran una esfera de cristal que demuestra que esa era su forma pero no lo encuentro lógico.

No quedan sobrevivientes del evento. Sucedió un solo día pero no dejó nada de pie. Ni todos los terremotos y todas las bombas nucleares lo igualarían. Le dijeron la ira de Dios y es que devastó todo, era como si quisiera borrar del mapa toda creación. Dicen que eran rayos que caían del cielo y buscaron a cada persona y la destruyeron, los pocos sobrevivientes fueron protegidos por los escombros que los atraparon. Era como si desde arriba un gigantesco rayo láser fuese buscando todo lo que existía y lo eliminase. Nadie intentó mirar el cielo durante años. El planeta quedó tan destruido que perdió su forma. Ya ni siquiera podía llamarse planeta Tierra, hoy lo llamamos planeta Aire.

Entre los pedazos de tierra árida lo único que los conecta son antiguas tuberías de agua, cuando existía el agua. Mi abuelo murió a los 39 años. Para poblar de nuevo el planeta todos debían empezar a procrearse apenas una niña se convertía en mujer, se calculaba que si lograba vivir hasta los 20 años podría dar a luz 5 veces. Nunca la libertad fue tan desesperante. Una vida valía más que nunca por que nada quedaba. Un día escuché un chiste: Hace 100 años, había sobrepoblación.

martes, 3 de marzo de 2015

Mi única certeza por @bebaferreira

Cuantas cosas perdemos por miedo a no ver a los ojos,

cuantas cosas nos duelen por no dar abrazos más largos,

y es que al final, la belleza está en el ojo del espectador,

y el espectador es siempre alguien más.

sábado, 28 de febrero de 2015

El color del vestido, micro literatura por @Ed_M_Undo

La noticia se soltó en redes sociales y fue como lanzar fuego a un barril de pólvora que iba dentro del mismo avión que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima: El color del vestido.

Muchos lo veían blanco con dorado, otros lo veían negro con azul. Unos hablaban de cromática, otros un efecto visual, otros de contraste de colores del lente, lo cierto es que el mundo se dividió en 2 tipos de personas: los que ven el vestido blanco con dorado y los que ven el vestido azul con negro.

Pasaron los días y el tema fue olvidado. Ese domingo unos científicos de Oslo dieron la terrible noticia: Todos los que ven el vestido azul con negro tienen cancer terminal al cerebro.

Una semana después, un centro de investigación de Yemen dio la otra noticia: Los que vieron el vestido blanco con dorado tienen leucemia.

Así se extinguió la raza humana, por culpa de un vestido.

jueves, 19 de febrero de 2015

Constelaciones por @bebaferreira

Hay razones por las que no se cuentan las estrellas,
y es porque por cada una que cuentas, aparecen más,
aún así hay constelaciones que sí podemos mirar,
pero hay cosas que él nunca podrá contar,
porque tiene besos por cada estrella del cielo,
porque tiene abrazos por cada peca en su espalda,
porque tiene te quieros, por cada rayo del sol
y tiene tanto, y yo tanto también.
imagen de mujer con corona de luces de navidad que acompaña un poema

lunes, 16 de febrero de 2015

La importancia del viaje en el tiempo por @Ed_M_Undo

El tiempo es dinero. Desarrollar nuevas ciencias y tecnologías toma mucho de ambos. Tardamos años en perfeccionar un dispositivo para luego probarlo. Un ciclo de un invento revolucionario toma 10 años.

Buscamos nuevos medios para mejorar nuestra vida en el planeta Tierra. Por eso desde hace 4 años empezamos a sondear la galaxia y nos dimos cuenta que hasta que nuestros navíos contacten inteligencia de otros planetas nosotros ya estaríamos muertos, las ideas originales morirían. Así que decidimos enviar al pasado las sondas para que el tiempo que tardan en llegar al final de nuestra galaxia no afectara el tiempo que necesitamos para analizar la nueva data.

Así que en este momento hay sondas desde el año 9mil antes de Cristo, hay sondas enviadas 100 años antes que el inventor de las sondas espaciales las invente.

lunes, 26 de enero de 2015

Pablo, por @bebaferreira

Cuando me dijeron que tenía que hablar frente a las personas que me habían señalado por la muerte de Pablo, sólo se me ocurrió escribir un discurso en una hoja, así tendría la excusa perfecta para mantener la cabeza agachada, con la única intensión de esquivar las miradas acusadoras. 

Pablo, sólo pensaba en la manera en que todos estarían sentados observándome, hablando entre sí y murmurando sobre el error que había cometido al venir a casa conmigo, imaginaba las cámaras y grabadoras que pondrían frente a mí, con la única intención de causar en mí, remordimiento y logrando que tartamudeé mientras leía lo que ellos querían escuchar.


Apenas tuve fuerza, agarré el marcador negro y una hoja, empecé a dibujar cada palabra. Recordé las respuestas que nunca me dio y las preguntas que nunca hice, es que al final de todo lo que ellos querían escuchar era lo maravilloso que había sido él conmigo, y por última vez yo estaba dispuesta a mentir.

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domingo, 25 de enero de 2015

Por siempre virgen, por J. Christian Deux

Imagino el desconcierto en el Vaticano cuando se descubrió que una traducción de la Biblia vendía más que otra, luego de revisada la única diferencia que se halló fue que usaba la palabra virgen en lugar de joven, mozuela.

Todo padre debe querer que su hija conciba sin tener sexo, un deseus interruptus, corruptus de la negación del deseo, de la carne con aplomo, que satisface su ego y se le presta atención al cuerpo, el templo del espíritu, que celado por la obsesión cerebral, recibe más sangre cuando se convierte en relación carnal que cuando el cerebro se lleva la sangre hacia arriba, lo desangra como vampiro vertical.

martes, 20 de enero de 2015

Rafa el monstruo, por @Ed_M_Undo


Rafael Correa ha logrado engatusar a toda una sociedad, ha invertido en convertirse en un mito: un tecnócrata disfrazado de monstruo.

La sociedad ecuatoriana, a diferencia de la japonesa a la cual la sombra de la destrucción la representa un reptil gigante que destruye siempre los avances sociales, vive a la espera de que un monstruo la salve.

Culpo a todas las madres ecuatorianas y su constante canción de cuna "si no viene el coco, te va a llevar". Irse, que te lleven, alejarse es condicionante de un mejor vivir. Cualquier lugar menos en Ecuador es el mantra de la clase media cuya aspiración máxima es ser burguesa.

Aspiramos al monstruo por envidia, por que aquí nuestros dictadores fueron cómicos y no fatales como en Chile, España, Argentina. 


Votar por un monstruo es pueblo, ver a Rafael Correa convertirse en monstruo a lo largo de los años es signo de madurez política en la sociedad más inmadura de Sudamérica.

miércoles, 14 de enero de 2015

Y nunca dijo nada por @bebaferreira


Tengo un par de palabras que decir,
palabras formadas por letras claro está,
consonantes y vocales, perfectamente sincronizadas,
algunas se tildan, otras se empieza con mayúscula,
hay signos de puntuación; mis favoritos, por cierto.
Palabras de gran importancia en las que haré énfasis.
Habrá signos de exclamación, interrogación también,
Y las comas, que me fascinan y yo a ellas,
lo de los puntos suspensivos no pienso usarlos en esto,
pues la verdad no pienso dejar nada a medias
lo que de seguro encontrarás es punto y coma,
pero cuando llegues a ver un punto a parte, preocúpate.

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jueves, 8 de enero de 2015

Mario decide dormir, por @Ed_M_Undo

Mario tiene un vida ocupada. Amanece leyendo un libro, luego va a su oficina donde trabaja a full todo el día, incluso tiene su cepillo de dientes allá. Regresa se dedica a su casa, su esposa, sus hijos, sus blogs, a veces trota en las mañanas.

La gente siempre le dice que como hace para lograr tantas cosas. Nadie sabe que Mario no duerme. Para Mario siempre es de día, no es miedo a la oscuridad, es que tiene tantas cosas en la cabeza que un día su cerebro decidió hackearle la vida y para él siempre es de día, a veces sueña despierto que está durmiendo, pero nunca ocurre, simplemente alucina estar en la cama junto a su esposa.

Mario no sabe que no duerme por que piensa que nunca está despierto.

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lunes, 5 de enero de 2015

Los buenos deseos por @bebaferreira

Empiezo con lo que comúnmente empezarían otros, que es broma, eso va al final.

Nunca he visto mal eso de dar regalos en fechas que ya están socialmente aceptadas, tampoco considero mal la idea de adoptar estas fechas como punto de partida de algo bueno, de algo que va a empezar y que a su vez sirve para recordar y reflexionar.

Al fin y al cabo no es mas que otra medida de tiempo, una referencia como señal de algo nuevo, y lo de regalos, tortas y cartas lo acepto, no porque espero recibir regalos y tarjetas navideñas, si no porque intento conseguir sonrisas y recuerdos.

Y esta vez me uno a muchos, me uno a la costumbre y buenos propósitos, porque los tengo y los doy. FELICIDAD, Felicidad todos los días y que valgan la pena; ALEGRÍA, alegría para repartir sin mezquinar; PAZ, paz para hacer las cosas una vez mas; y lo de AMOR, eso cada cual sabe como encontrar.

Hoy les sonrío, mañana lo haré un poco más.

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