domingo, 28 de junio de 2020
¿Dónde se lo transfiero?, cuento de @Ed_M_Undo
Sin preámbulo, mientras un ejército de camareros sirve exóticos cocteles hechos a la medida de cada invitado, el anfitrión principal sale en escena. Bajo, arrastrando un inglés británico con una lengua española, mister Harris da la bienvenida y va al grano.
Explica el proceso de creación del petróleo, proveniente de fósiles naturales. Va directo al protozoario que por decenas de millones de años sedimentó los bajos de la corteza terrestre en Medio Oriente, el origen de las reservas agotables pero lucrativas de la región. Subraya: agotables. No renovables.
Damas y caballeros, estamos a 9.000 trillones de dólares que se acabe el petróleo del mundo. Así que les traemos la solución. Por favor aceptaremos cheques y transferencias a cualquiera de nuestros 12 bancos suizos en las próximas 2 horas, luego se cerrará la propuesta. Nadie podrá invertir agotado el tiempo. La cuota de participación es de 5 billones de dólares.
Un zumbido y risas se escuchan en el oscuro salón, decenas de meseros son llamados con apuro a distintas mesas.
Verán damas y caballeros. Hoy existen 7.000 millones de habitantes en el planeta Tierra. 7 billones de personas. Para el 2050 seremos 10 billones de pasajeros de este planeta en cuenta regresiva a la extinción.
Hemos creado una máquina que cumple una doble función: viaja en el tiempo a una dimensión paralela. En esa dimensión solo hay 1 billón de habitantes, los polos no se están descongelando y la capa de ozona es tan gruesa que se la puede ver claramente con la aurora boreal.
Hemos decidido exterminar toda la vida en este planeta, en esta dimensión. 7 billones de cadáveres que se sedimentarán creando la mayor reserva de petróleo del universo conocido.
¿Les comenté que la nueva dimensión en la que migraremos el petróleo está por ser descubierto?
Damas y caballeros, les hablo de fortunas inimaginables. Los fósiles naturales creados por nuestros coterráneos, nuestros habitantes que este contaminado planeta valdrán una fortuna. Nuestra máquina del tiempo viajará 10.000 años en el futuro y empezará con robots a explotar los yacimientos petrolíferos que serán trasladados a nuestra nueva dimensión por nuestro acelerador de partículas cuántico.
Solo necesitamos la vida, que llegará a su fin, para hacer petróleo.
Con eso doy por terminado nuestra propuesta damas y caballeros, disfruten su cóctel.
Le levanta una mano en medio de la audiencia. El señor Harris ajusta sus anteojos y señala al interlocutor quien exclama en voz alta: ¿Dónde se lo transfiero?
sábado, 21 de diciembre de 2019
See you at 28. Rant de @Ed_M_Undo
miércoles, 16 de octubre de 2019
Set this book on fire. Por @Ed_M_Undo
Las primeras 10.000 personas que suban su video quemando su libro aparecerán en el documental SET THIS FILM ON FIRE. Una compilación de un complot mundial para desestabilizar los medios masivos. La manifestación pública será prohibida en 17 países. En otros, se realizarán marchas, rallies: A demonstration is action by a mass group or collection of groups of people in favor of a political.
10 razones para quemar este libro.
Live book burning.
El libro incluye fósforos escondidos.
Se acuerdan de que 10.000 personas aparecerían en el documental. La primera edición del libro solo tendrá 5.000 libros. Entre los que serán conservados, están escondidos y serán usados para promocionar el libro se calcula que se podrían quemar unos 3.000 libros. Ahí es cuando llega a los medios digitales. Tierra de nadie donde todos están.
jueves, 3 de octubre de 2019
Algo que ella odiaría. @ed_M_Undo
Pasa el tiempo y ahora son conocidos. A veces se ven en el mismo club. A veces en las mismas fiestas. Ella puede hablar con él. Él puede hablar con ella. Esos 50 minutos al año que ella disfruta tanto. Buscar pretextos para hablar. No buscarse, solo encontrarse. Cada día puede ser una oportunidad. Casi todos los días nada. Ella es la esposa perfecta. Dos hijos. La parejita. La casa frente al mar. La casa en la montaña. La casa en Miami. La casa en Santa Mónica. El departamento en Nueva York. El departamento en Mónaco. El pilates. El windsurf. El snowboarding. Un día después de más de 10 copas de champagne se lo pregunta. Lo ha tenido en la garganta casi dos décadas. ¿Sabes que existo? Él la mira. No se había dado cuenta. La reconoce. Todo el mundo en su mundo y él, por primera vez en su vida, atrapado en el mundo de ella.
Solo creo si estoy solo. Por @Ed_M_Undo
Pero solo crea si está solo.
Estar con las aves y los peces es estar solo.
Por eso odió a Adán. Por eso odió a Eva.
Con Adán se acabó la creación.
Pudo haber creado todo el universo.
Pero se hizo adicto a la humanidad.
Sus pixeles. Sus cromosomas.
Dios ama el drama humano.
Él creo al protagonista. Así que creó a la antagonista.
Culpar a Eva de todo lo malo.
De la debacle. La fuga. La pérdida.
Pero sin ella se acaba la humanidad.
No se la puede desechar.
Estamos condenados a estar juntos por toda la eternidad.
Mientras Dios mira en silencio nuestro drama.
Las fuerzas que nos gobiernan.
En silencio el drama sale mejor.
50% probabilidades que intervenga por ti.
50% probabilidades que no mueva un dedo.
Eso es fe.
miércoles, 18 de septiembre de 2019
Violable. Rant de @Ed_M_Undo
Es como una serie de asesinos en serie. Serie en serie. Se necesita el personaje experto en Freud porque tenemos la fijación que todo debe estar relacionado al sexo. Es la versión más convincente de la psiquis de un asesino. Le buscamos sentido. Algo debió incitar esto. No puede una persona simplemente empezar a matar. Algo debió condicionarlo para que actúe así. Pavlov en tv. Justificar a asesinos es el sueño americano. Alguien que haga justicia. Alguien que dé su merecido. En la historia real fue un affair entre asesinos en serie y los medios de comunicación. Eran una mina de oro. La violación no es tan mediática. La violación no vende. No saben como marketearla.
Así es la violación. Los chicos siempre serán chicos. Boys don't cry. Algunos hombres simplemente violan. Urgencia animal. No saben lo que significa no. Simplemente no pueden detenerse. 37% de la primera relación sexual de chicas es una violación. ¿Por qué se metió en su cuarto? No es culpa del violador. ¿Por qué caminaba sola por ahí? No es culpa del violador. ¿Por qué se puso ese vestido? No es culpa del violador. ¿Por qué bebió de su botella? No es culpa del violador. ¿Quién la manda a emborracharse? No es culpa del violador. ¿Por qué se subió en ese carro? No es culpa del violador. Cuando te viola un hombre, te viola la sociedad. Te viola el machismo. Te viola la ley. Te violan la indiferencia. Uno tras otro. Gangbang. Te viola y eres la culpable. Tu culpa por ser mujer.
lunes, 9 de septiembre de 2019
El sonido de sus vísceras al chocar contra el piso, fragmento de Ian Tate Polanski de @Ed_M_Undo
A segundos de que cada uno sea enviado a una dimensión paralela, separados por una membrana de aire que no permite que se toquen pero se escuchan, ella hace la revelación
"Ian, yo siempre te he amado. Desde la primera vez que te vi lo he hecho. Perdóname por decírtelo demasiado tarde. Solo no quiero morir y llevarme esta emoción en el pecho. Tengo que sacármela antes que sea demasiado tarde. Pero es justo contigo que me toca morir. Yo moriría por ti, mi amor. Lo he hecho. Por eso te he seguido a este infierno. Por eso he tomado tantas almas. No lo hubiera planeado en mis sueños más salvajes. Este es el fin, y me alegra, porque es nuestro fin."
Ian Tate sintió que su corazón se salía de su cuerpo.
Sin saber qué decir, sintió un inmenso vacío, como si sus órganos del cuerpo se desplomaran de pronto. El hígado, el bazo. El sonido de sus vísceras al chocar contra el piso. En ese momento empezó a existir. Se existe desde que alguien te ama. En la mayoría de casos desde el nacimiento en el que tu madre te ama por haberte creado. Pero el no nació de madre, fue criado por ciegos, aceptado por freaks. No sabe pero está a punto de irse a un segundo infierno. Un nuevo infierno. Su efecto de gravedad afectado. Su densidad alterada. Su génesis realineado. Un pensamiento de que eres el idiota más grande del universo. Buscando su amor y su amor estaba a su lado.
miércoles, 14 de agosto de 2019
Kripton, por @Ed_M_Undo
Desde niño fue apreciado por sus habilidades especiales.
El mundo lo vio crecer.
Nos vimos creer.
Pensamos que por primera vez en la historia estábamos a salvo.
La humanidad tenía esperanza.
Y llegó su adolescencia.
Un desastre natural.
Una fuerza de la naturaleza descontrolada.
Tsunamis a su paso.
La catástrofe de Venecia.
Lo que nunca le perdonaremos la humanidad.
Exiliado.
Billy que todo lo podía se había enamorado.
Sus emociones eran sísmicas.
Trepidatorias.
Oscilatorias.
Ver a la chica y saber que algo malo nos pasaría.
Perderla.
Ese día perdimos parte de la luna.
La edad del burro en esteroides.
Cuando se enamoró decidió terminar todas las guerras.
Paz marcial global.
Celebrar sus meses nos unía como humanidad.
Estábamos atrapados en el mismo planeta con un héroe adolescente de historieta.
¿Quién es ese niño venido de Kripton?
Criado por una pareja de ancianos.
Lo aman como a un hijo.
Lo aman como un ser humano.
Pero este niño es especial.
Tiene poder sobrenatural.
¿Será que este niño un día será Supermán?
viernes, 2 de agosto de 2019
Lo intrínseco a flor de piel (en un rincón de M.O.M.A.), por @Ed_M_Undo
interno,
Local,
jueves, 27 de junio de 2019
Noir. Testimonio de @Ed_M_Undo
Es vivir en una dimensión paralela demasiado cercana.
Requiere planificación,
coordinación extrema,
cuerpo de espíritu,
triangulaciones,
códigos,
confianza a ciegas,
recomendaciones,
alquimia,
experimental,
estado etéreo,
el lo más trivial se vuelve fundamental de Héroes adquiriendo sentido.
Inversión.
Inmersión.
Hálito de profeta.
Horarios propios.
Predisposición a lo inmaterial.
Desapariciones, apariciones.
Aparecen oportunidades obtusas, sin huella.
Número borrado.
Volviéndome experto en el arte de introducir a la conversación el tema de las drogas, quizás refiriéndome a Gaspar Noe, otro noir como David Lynch, el maestro del noir.
Alguien tenía que decirlo.
Noir.
Lo intrínseco.
miércoles, 22 de mayo de 2019
Las de Venus y los de Marte. Ensayo, por @Ed_M_Undo
¿Qué se sentirá ser mujer y pasar por todas esas emociones?
Lo que para ellas es natural, nosotros solo lo alcanzamos a través de la química.
Si yo me desdoblase y poseyese a una de ellas,
¿sentiría el equivalente a estar drogado?
¿Qué se sentirá estar high o down a cada momento?
Ser dominadas por sus emociones.
Su fulgor inició la conquista del mundo. Necesitábamos nuestro tiempo a solas, nuestro we time.
Juntos pero con distancia. Ellas todo lo contrario. Juntas, una a lado de la otra. Ellas con su me time.
We agree to disagree.
La afinidad se nota, no al conocernos, sino cuando nuestras sombras se interceptan.
Imagina una serie en la que ves que todas las personas son vloggers, youtubers, etc.
Varios capítulos más adelante alguien de Reddit hace notar que nadie sale de su casa.
Ahí lo revelan.
Todos están atrapados en sus casas. Drones les llevan la comida, robots limpian la vereda.
Un día, un sobre aparece bajo la puerta. Puede salir. La ciudad es toda suya por 24 horas.
Lo que no sabrá es que todo será transmitido en vivo a cada hogar.
El liberado no sabrá de este subterfugio.
Su vida pasará por los ojos de los cautivos.
Sus anhelos,
sueños,
miedos,
nostalgias.
Todo catalizado y comprimido en hiperespacio.
Ser ellas un rato.
Sus cárceles: la sociedad, la transgeneracional, la del espejo, la de su imaginación.
Nosotros creamos lo que ellas sueñan. Ellas sueñan que lo creamos.
Syzygy.
Desalineados al unísonos.
Los seres más distantes que habitan el mismo planeta.
Ellos con sus planetas: deportes, amigos, silencio, autonomía, independencia y soltería.
Nadie escapa a pesar que no hay barrotes salvo los más seguros: los de la mente.
La puerta está abierta, pero nadie sale.
Se han enamorado.
Las de Venus y
los de Marte.
sábado, 16 de marzo de 2019
Manada. Relato de @Ed_M_Undo
Hacía horas que había alcanzado calidad de tormenta.
El mismo día del gran concierto. La ciudad se había detenido en expectativa.
Era bastante predecible pero el encanto del artista mueve montañas.
La gente salía del concierto en manada. Desilusionada.
El pasto del estadio convertido en lodo. En barro.
Todo adquirió una cromática antidiluviana.
Van sin rumbo, pero van acompañados.
Vagan hasta encontrar su destino.
Llueve cuando la energía se hace trizas.
Llueve cuando el sonido de la ciudad se desafina.
Anomalisa.
Viven lejos del puente. Dónde la calle está limpia.
Dónde no todos son similares. Pares e impares.
Sin señales se abren paso a la vía.
Su vida es la réplica constante de alguien más.
Idolatran. Solo por eso se enlodan las bastas.
Andan juntos para dispersarse.
Lluvia que nunca conoce a nadie bajo el puente.
Se alejan.
Felices de separarse.
domingo, 10 de marzo de 2019
Mercados. Análisis de los noventas por @ed_m_undo
sábado, 2 de marzo de 2019
Semidioses, cuento de @Ed_M_Undo
lunes, 25 de febrero de 2019
Mr. Robot, ensayo de @Ed_M_Undo
Cuando lo ves en ácidos a Mr. Robot se le endereza la cara. Un fantasma a sueldo. Luego de 3 años de ver televisión habían desarrollado su propia filosofía mediática. Ellos esperaban un gran negocio. Decían que esperaban al niño. Luego entendimos que se refería a El Niño. Esperaban algo mientras todos les decíamos los vagos. El afrentoso. Los chiros. Malas influencias. Solo las mamás que los conocieron antes de los 16 se los calaban. No hacían nada. Esperaban,
Ser un hacker es ingresar al Matrix para desprogramar lo programado. Saberlo todo, porque Google sabría todo. Pero saber más. Lo intrínseco, los patrones característicos. Las métricas. Los hábitos. Saber leer las huellas digitales. Interpretar deseos ocultos. Rami Malek es desdibujado. Tomas de su rostro. Cercano. Se puede sentir la ansiedad almidonada por la medicina psiquiátrica que infectó el recuerdo del pasado. Se despintó el capó del carro. La vida del hacker. Solo en una playa desierta. Desierto.
Libelula, animal de muchas eles, alas. Hilo de twitter hecho película.
Era como si Kubrick dirigiera una telenovela uruguaya. Esas que ni los uruguayos ven. Pero era Kubrick el director
A este man le gustan las dañadas así como la ñaña de Mr. Robot. Se difumina. La hermana es cópula exacta a la de tu mejor amigo. Mismos genes, mismo techo.
jueves, 21 de febrero de 2019
Los noventas, reseña de @Ed_M_Undo
viernes, 23 de noviembre de 2018
Mota, cuento de @Ed_M_Undo
La casa era de madera a excepción de los pilares y los balcones. Recuerdo que en un año nuevo puse 2 chispeadores en unos de sus grandes ceniceros de cristal y se cortó por la mitad, no tanto como una rotura sino como un desensamblaje, como si los átomos del cristal decidieron frente a mi separarse haciéndome pensar que había sido mi culpa esa acción. Lo que menos me gustaba era el perro pequinés de mi abuela que siempre me gruñía cuando lo encontraba mientras jugábamos a las escondidas. Ella la llamaba La Mota.
Mi abuela nunca tuvo buen gusto, todo su piso desde el piso a mitad de la pared era color café oscuro y su color tenía la habilidad de absorber toda la luz, nada brillaba en casa de mi abuela. Tenía una extraña cantidad de ceniceros pero ella nunca fumó. Me llamaban la atención los grandes ceniceros de bronce en forma de mosca gigante. ¿Por qué pensaría que una mosca gigante podría ser una pieza de decoración? Lo más extraño aún es que nunca se lo dije y cuando murió se los heredó a mi madre, así que un día cuando ya no vivía en su casa husmeando en su gran mueble aparador me encontré esas moscas que con sus opacos ojos metálicos me miraban desde otro planeta.
La casa olía a viejo y era larga como un chorizo que con mi prima y mis hermanas podíamos hacer competencias de atletismo por el corredor que daba a una puerta clausurada que un día descubrí daba a un minúsculo patio interior que tenía dos lavaderos. ¿Por qué instalar un fregadero frente a otro en el mismo patio que no tenía espacio para colgar la ropa? A veces pensaba que esa casa era el muestra absoluta del antidiseño. El cuarto de dibujo de mi tío era también diminuto, su enorme mesa de dibujo ocupaba casi todo el espacio y me encantaba la ventanita como de cuento de hadas que daba al gran comedor familiar.
Pero lo que más me llamaba la atención era la claraboya. Incluso el nombre claraboya me parecía especial. Este espacio con salida al techo era un ducto que conectaba los dos pisos de la casa que de niños nos había prohibido asomarnos. Tenía cuatro pequeñas ventanillas y a veces escuchaba a la familia de abajo.
Un día de curioso le pregunté al inquilino de abajo hacia donde llegaba la claraboya y me dijo que al piso subterráneo. En ese momento se abrió en mí la misión que debía resolver cuanto antes pues nunca hubo un patrón de visitas donde mi abuela porque vivíamos en Urdesa. Podían pasar meses sin visitarla para que luego lo hiciéramos de 2 a 3 veces por semana. Luego de fallidos intentos por encontrar el camino un día la vecina nos mostró una pequeña puertita que estaba al pie de su cocina. Me advirtió que nadie entraba ahí salvo un empleado que desapareció hace años. Entramos con miedo al pasadizo que olía a humedad y en en fondo encontré todas las fundas de caramelo que había arrojado por la claraboya, un par de juguetes que había perdido años atrás cuando escuchamos un sonido que nos heló la sangre, luego el agitado suspiro de algo en la oscuridad que estaba cerca de nosotros. Era La Mota con sus ojos rojos que paseaba por ese laberinto de concreto y no entendíamos como había llegado allá abajo sin pasar por la puerta.
Lo que verdaderamente nos asustó fue que al salir su abuelo contó que el empleado que había trabajado durante décadas era un hombre del campo que no sabía leer ni escribir, hablaba poco y cuando lo hacía nadie entendía y siempre se la pasaba tosiendo. Lo que nadie hizo fue llevarlo a un médico para que le diagnosticara la pulmonía que lo fue consumiendo. Él vivía en el pasadizo y luego de un feriado nunca supieron más de él. Años más tarde al bajar un día al pasadizo al fondo encontraron su cuerpo momificado. Había muerto y nadie lo había notado. Se había convertido en huesos que calzaban su única ropa. Que él fue uno de los encargados en sacar el cadaver y no lo nunca pude olvidar fue la descripción de una media que al inclinarla caían los huesos de la mano.
Esa historia sin duda nos dejó sin sueño un par de noches pero el miedo hacia la Mota y su aparición por arte de magia allá abajo nunca la olvidé. Cuando murió no puedo mentir que me sentí mejor. Lo malo es que a las pocas semanas mi abuela vendió la casa y nunca pude volver a verla.
martes, 20 de noviembre de 2018
¿Por qué se cortó las uñas esa semana?, narración canibal de @Ed_M_Undo
En cierto lugar de Rusia que prefiero no imaginar, en una bodega digamos, dos familias se reúnen, hablamos de familias rusas que son el equivalente a dos pueblos. Todos se casan entre ellos. Una cuestión de endogamia. En la mitad de la bodega una mesa enfrenta a dos personas, suelen ser hombres jóvenes con todo el futuro por delante pero a punto de tragárselo. Es una cuestión de compromiso. Lo que haga el uno tendrá que hacer el otro. Sino empezará una carnicería que quizás extermine las dos familias rusas. Es una cuestión de lealtad. No se puede sacrificar a tanta gente. Alguien tiene que estar dispuesto a sacrificarse por ellos.
Los individuos suelen tener algún entrenamiento militar. Su quijada erguida. Su columna estirada. Imaginemos que la escena da vuelta ante ellos para que podamos cubrir todos sus ángulos. El primer ruso saca de su bolsillo una navaja y procede a cortarse el lóbulo inferior de su oreja. El dolor es visible, palpable, tangible. Sostiene el pedacito de carne mutilada entre sus dedos mientras circunnavegamos esta situación inaudita. El contrincante que sienta frente al mutilado cierra los ojos y gritos de apoyo, insultos, escupitajos provenientes de su familia lo incitan a abrirlos. Al hacerlo, ve directamente como el primer sujeto se come su propia oreja. Pero esperen, eso no es lo peor. Él ahora deberá hacer lo mismo, sino una a una cada mujer de su pueblo serán degolladas frente sus ojos. Niños serán desmembrados. Viejos quemados vivos. Todo frente a él. Toma la misma navaja y sin pensarlo más se mutila no solo el lóbulo inferior sino toda la oreja. Se la introduce en la boca, la mastica. Sangre rueda por las comisuras de sus labios. El oponente lamenta lo sucedido. Ahora con su media oreja palpitante debe cortar cartílago. Con dificultad para desgarrarla, tendrá que proceder a arrancársela. ¿Por qué se cortó las uñas esa semana?. El dolor es imposible, pero lo utiliza como impulso para con la navaja ensangrentada, lubricada por sus propios fluidos, amputar el dedo meñique de su mano derecha. Un grito al unísono copa el eco de la bodega. Con su pulgar y dedo índice de la misma mano sostiene su dedo. Una papa frita bañada en salsa de tomate. En una situación demoníaca, es mejor usar la imaginación para redireccionar al subconciente lo que está pasando. Procede a morder su dedo. La carne cruda es tan difícil de masticar. Caucho. Hule. Poliuretano. La primera arcada viene cuando el diente toca el hueso. La falange humana es tan suave como un huevo de pollo. Olviden lo dicho, sino nunca volverán a comprar en Kentucky Fried Chicken. La cámara gira alrededor de este escenario caníbal, autocaníbal, autoantropofagia.
La carnicería dura solo un poco más antes que uno de los dos cae desmayado. En el piso lamenta que no lo haya logrado. Que su mano pudo salvar a sus abuelos, que su pómulo pudo salvar a su madre. Que la grasa de su estómago pudo salvar a sus hermanos. Que una tira de su muslo pudo salvar a todos. Ahora, mutilado, tendrá que vivir con la culpa del genocidio que ocurre por no haber tenido el estómago lo suficientemente fuerte para haberse devorado.
viernes, 12 de octubre de 2018
Súbditos. Cuento de @Ed_M_Undo.
Un día un pasajero decidió continuar el trayecto del tren. Siendo el último pasajero avanzó hasta las afueras de la ciudad, donde no recordaba que hubiesen vías ferroviarias. Al llegar a la estación salió y fue recibido por una pareja de ancianos de muy poca estatura. Se tuvo que agachar para escuchar lo que decía. Empezó a correr repitiendo en su mente "esto no puede estar pasando". Corría sin sentido por un camino deseando que lo condujese de vuelta a la ciudad.
Ser un súbdito requería de mucha tenacidad. Usualmente viven debajo de largos maderos mojados, negros como el anochecer, abandonados sin un propósito. El súbdito abandona su cubil el día que decide empezar a morir.
El pasajero llegó a un pueblo que pensó reconocer como el sitio donde los buses paran para que los ocupantes usen el baño. La escena solitaria infringió un nuevo temor a nuestro héroe, quien decidió mirar atrás. Su miedo infundado lo llenó de valor, al encontrar la calle abandonada, pero al mirar de frente sintió un latido doloroso en el pecho, sintió sus piernas perder la gravedad. Frente a él, la pareja de enanos, esta vez claramente eran unos jóvenes enanos, lo miraban con ojos huecos. A sus pies, un gato muerto lleno de hormigas. Las hormigas subían a un pan, no tocaban el fresco cuerpo del animal. Se resignó. Nada tenía sentido, pensó que debía tratarse de un sueño y que su verdadero ser debía estar en el tren.
Mi momento del año más feliz era navidad porque podía comprar fuegos artificiales. Llenaba de petardos los maderos y veía volar en cámara lenta miles de pedazos, corazas y patas de los súbditos. Una emoción que perdí con la edad y por la mudanza a una zona más pobre de la ciudad junto a mis padres. No solo dejé la casa de Urdesa, dejé mi reino abandonado.
La historia del pasajero no tiene un final feliz. Un enano muere en la persecusión. El pasajero se culpa y decide lanzarse por un puente en el momento que pasaba un camión lleno de maderos negros mojados.
martes, 11 de septiembre de 2018
Aerodinámica noruega. Cuento de @Ed_M_Undo
miércoles, 15 de agosto de 2018
jueves, 2 de agosto de 2018
Día mundial de la bicicleta. Un cuento de @Ed_M_Undo
El salón Imperial del hotel Villanueva empezaba a presentar un estado de deterioro que pasaba inadvertido por la decadencia de su decoración. Dragones de mármol de Chile, tapices de lentejuelas de Kuala Lumpur, mimbre chino y baldosas de algún archipiélago sueco mejoraban su presencia ante la luz púrpura que ocultaba las manchas de las alfombras y las paredes.
Las primeras en llegar fueron las tías. Ellas llegan dependiendo de su grado de soltería. Una vez que se establecen en sus mesas correspondientes, empiezan a negociar el centro de mesa. El salón se fue llenando armoniosamente. Todos querían pertenecer a la celebración y sobretodo, descontar su regalo con el buffet y el whisky que había prometido el desdichado suegro.
Luego de una efímera ceremonia, Tiempo de Vals de Chayanne, y Un Hombre Divertido de Wilfrido Vargas, se consideró oficialmente iniciada la celebración de la boda. Un baile en pareja, sobretodo un merengue, debe ser danzado bajo una coordinación de pelotón de fusilamiento. Basta que una bala o movimiento de cadera salga antes de tiempo para convertir un hermoso espectáculo en una masacre. La primera bala mata al fusilado, el resto, despedaza el cuerpo sin misericordia, igual que el contoneo de los ritmos dominicanos.
El vino afloja la lengua mientras que el whisky afloja la cadera. Hay que conocer la alquimia de los licores que convierten la conversación en oro o simple plomo.
Lo extraño ocurrió luego del buffet, que suele ser acompañado por bosanova para estimular la digestión. Mutis que presagia una tormenta. De lejos, sin previo aviso y a un volumen muy bajo que pasó desapercibido por un buen rato inició la canción Rompe la piñata. La canción se empezó a notar con el primer charolazo que rompió 27 copas llevas de champagne acompañado del "vivan los novios" iniciado por los padrinos. Este tipo de accidentes suele ser atribuido a meseros enamorados. Pero cuando las esquirlas del primer centro de mesa cayeron sobre el sombrero de la abuela del novio, fue cuando empezamos a notar zafarrancho. La canción fuera de tempo intoxicó a todos. Folklore transformado en killing spree. La olla frágil se volvía un tesoro que debía ser encontrado así fuese socavando el mismo salón hasta sus cimientos.
Ancianos usaban sus bastones para desgajar los candelabros que pendían sobre la mesa de dulces. Un zapatazo tumbó la réplica de la vasija de la dinastía Ming ubicada en el corredor del baño.
¡Que la rompa Felipe! Y Felipe el primo zapateó la estatua de hielo que acompañaba la mesa de quesos. Don Miguel se sacó el cinturón y con la hebilla fue arrancando cada pico de botella de vino que asomaba en el bar. El barman abría los cojines de los sofás con el picahielo.
¡Que la rompa Isaito! Isaías, vecino y amigo de toda la vida de la novia fue el primero en lanzar una silla contra el bar y despedazar el espejo junto a decenas de botellas de licor. Fue el primer beso de Olivia cuando tenían 8 y 11 años respectivamente.
¡Que la rompa Julito! Y cuatro Julios lanzaron con todas sus fuerzas la mesa móvil de los postres contra el espejo de pared completo que desapareció junto a sus reflejos hecho añicos contra el suelo.
¡Que la rompa Jaimito! El novio estrelló su frente contra la estatua de mármol que decoraba junto a la cascada la entrada al salón. Cayó desmayado con un chorro de sangre que manchó el frack, perdiendo la garantía al mismo tiempo de la lividez de su frente. La cicatriz lo acompañaría hasta que las arrugas de su cara lograran hacerla desaparecer en su vejez.
Una frenética y caótica escena. Batrachomyomachia. Pintura negra de Goya. Dos familias unidas por la destrucción. Mayhem colectivo. Lazos de sangre solidificados por perniciosa brutalidad. Ansiedad sin contratiempos. La necesidad de romperlo todo, un deseo incomprensible por encontrar dulces se apoderó de la turba enardecida. Abuelas haciendo añicos la cristalería. Niños dormidos en dos sillas mientras sus madres arrancaban las cortinas y sus hijos adolescentes acercaban las velas para en una hoguera desaparecer todo aquello que no escondiera los dulces. ¿Dónde estaba la piñata de la que tanto habla la canción? Una rebelión de 15 minutos digna de otra historia de Süskind. El perfume en un hotelucho. Pasión de multitudes. Una canción popular en el momento y lugar equivocados podría acabar con toda la ciudad.
martes, 12 de junio de 2018
Rise and fall of an empire in ten days or less, una historia de @Ed_M_Undo
Lina respiraba en una habitación llena de vacío. No había tocado nada desde hace una semana aunque venía cada noche. No despertaba ninguna emoción en ella que su amiga hubiese desaparecido. Eran almas congruentes, más cercanas que las almas gemelas. Desde la primera mirada el primer día de clases supieron que eran de la misma especie. La misma soledad. La misma paciencia. El mismo color de sombra.
domingo, 6 de mayo de 2018
Vuelvo a ser fantasma, cuento de @Ed_M_Undo
Acabo de pasar entre vagones y de nuevo se siente como si lo hubiese hecho dos veces seguidas. Justo al momento de entrar a un tunel. Oscuridad temporal. Conato de ceguera. Turquesa, verde y amarillo. Una aproximación a la claridad. Colores fríos que al mismo tiempo son cálidos. El sonido ensordecedor de las vías. El peso del paso de la locomotora que se come kilómetro a kilómetro la geografía para vomitarla al volver al lugar de partida.
Al abordar el nuevo vagón y cerrar la compuerta la misma sensación de vacio. La sensación de una premonición equivocada. Pero el día es soleado a pesar del frío del clima. Nos dirigimos de Parma a la Spezia. Vamos a pernoctar en Cinque Terre. Quizás no es mi plan predilecto pero Moma ha estado incómoda por mis perdidas. Prefiero darle el gusto. Decirle sí a todo lo que diga. Esconderme detrás de mi sonrisa.
Camino por el vagón. Veo al tipo que duerme con su abrigo esquimal. La chica que sigue en la misma foto de instagram de cuando pasé antes de mi paseo por el tren. Oscuridad efímera de un nuevo tunel. Otro temblor que se desvanece al nacer.
Llego a mi puesto y encuentro a una señora maciza junto a sus dos maletas viejas. Es raro que Moma se mueva cuando yo me vaya, sobretodo por su fijación con el orden y los puestos del tren predestinados. Me paro al final del vagón junto a la puerta a esperarla. Escucho la conversación de unos españoles acerca de la diseñadora famosa que depila a su hija de dos años. La mujer le pregunta a su pareja si eso es legal.
Un empujón me saca del trance. El oficial del tren me pide mi boleto, le digo que lo tiene mi novia, que debe estar en el baño. No se la cree. Balbucea en italiano que volvera. Io ritorno. Miro encima de nuestros asientos y no están nuestras maletas. Eso es más raro aún. Moma tiene la habilidad de planear todo el viaje en su cabeza pero incapaz de hacer una maleta. Yo empaco lo que ella necesitará en una pasarela imaginaria.
Me acerco a la señora y le digo que ahí estaba una chica sentada. No habla ni pizca de inglés ni ápice de castellano. Su italiano debe ser muy de provincia por que no entiendo ni una palabra. Pregunto al tipo que iba a mi lado por Moma y me dice que ahí siempre estuvo la señora. Eso es raro. Él llegó cuando nosotros ya habíamos abordado. El español me mira de reojo, evita contacto directo, ve mi reflejo en la ventana. Me siento de nuevo vacío. La decepción que deja la falsa expectativa. Pregunto a cuatro personas más. Nadie la ha visto. Ni siquiera a mi. Vuelvo a ser fantasma.
Sin saberlo, pienso en el cambio de vagones. Pienso que he cambiado de dimensión. Que he encontrado una nueva forma de hacerlo: quedarme entre vagones al entrar a un tunel en un tren regional de Italia. Si tan solo lo hubiese hecho en Suiza. No está mal Italia pero he desarrollado una segregación geográfica. Una alergia a todo lo que no sea primer mundo. Pienso que no tiene sentido todo lo que acabo de pensar. Moma se debió cambiar de vagón y simplemente nadie estuvo atento a su partida ni a mi llegada.
Solo por si acaso volveré a cambiar de vagón antes de entrar a un tunel, para reencontrar a mi novia, poner las maletas donde deberían estar y volver a experimentar el deja vú que me traiga de vuelta a mi primera dimensión.
Lo intento pero ha perdido efecto si lo hago concientemente. Los que crean el universo no dejan nada al azar. Se me viene a la mente el segundo disco de Weezer. Se me viene a la cabeza Tired of sex. I know i’m a sinner but i can’t say no. Debo concentrarme. Ha pasado media hora desde que Moma desapareció luego que yo desaparecí. La tranquilidad inicial de que no hay paradas por una hora llega a la mitad.
Si mi mente fuera una jaula para mis ideas. Decido recorrer el tren para encontrarla. Espero no encontrar al oficial, tengo 50% de probabilidades de que no vaya en mi misma dirección. No sabría que decirle acerca del ticket, mi novia y mi ausencia de puesto.
Primera puerta. El espacio que separa los compartimientos. En Italia no hay primera clase, solo te mienten que hay primera. Segunda clase es igual a primera. Se ve más cómoda. Un pequeño segmento de pocas sillas vacío. Se ve tan acogedor. Me topo con la puerta del conductor. No recuerdo que estuvieramos a la cabeza del tren. Pero últimamente no recuerdo nada. Regreso a mi vagón. Ahí nadie me conoce. Solo compartimos el mismo oxígeno y los mismos rumores. La mamá que juega con el niño en su tablet, comparten un lenguaje desconocido. Se comunican sin comunicarle a nadie. Eso debe ser amor. La pasajera asiática con su cara nivea y su maleta pequeña que parece pesar una tonelada.
Aprovecho que paso por un baño para desahogar. Los grafitis a mano. El agujero negro. El letrero de no drinkable water. Me miro al espejo. ¿He cambiado? Un grupo de siete niños ingleses que juntos suman 800 pecas. Son idénticos, más parecidos entre ellos que los chinos entre chinos. Otro cambio de vagón. Anhelo por un puente y un deja vú. Moma no está en ninguna parte. En medio de Europa, más perdido que millonario en el Gran Cacao. Temo que en el resto del tren no encuentre a mi novia. Pero continúo. El ugandés que podría ser una sombra bien vestida. El señor que empieza el libro de mil páginas. Cambio de compartimiento. Veo a la mujer con cara desesperada por un cigarrillo. Sus dedos medio y índice engarrotados a la espera de la siguiente parada para encender sus pulmones. Los que duermen con gafas pero podrían estar despiertos y observándome. Nadie me ve pero todos me miran. Miro† un reloj. Faltan 10 minutos para nuestro destino. No llevo reloj. Empiezo a percibir miedo. En mi. En los pasajeros que no me han visto. La pareja que pelea en silencio. El niño que duerme en los pechos de su madre. Los pechos de su madre. El holandés tatuado. La belga tatuada. La americana sin un tatuaje ni cejas. Vagones de colores pasteles. Túnel. Vagón túnel. Salimos de uno y escucho el final de un mensaje en altoparlante que dice en italiano que se me acaba mi tiempo. De nuevo túnel. La gente se empieza a levantar de sus puestos. Me cruzan maletas. Carryons. Bolsos. Mochilas. Me choco con la suiza de dos metros. Pido disculpas en español, en inglés, en francés, en italiano. La mirada de desprecio tiene un solo lenguaje. Corro. Pasamos un tren. Pasamos otro. Tropiezo. Pasamos otro tú`nel. Escucho como el tren desacelera. Entro a un vagón donde todos están de pie. Los europeos tan puntuales ya están listos antes que el tren llegue a su destino. Siento que se me acaba la vida. El tren se ha detenido. He perdido mi novia. Mis maletas. Mi todo. Detrás de una gran maleta aparece Moma. Me recibe con un dónde te has metido. Es una estupidez que te desaparezcas cuando estamos por llegar. Me da la espalda y me vuelve a abandonar. Seguimos nuestro largo viaje. Otro deja vú.
miércoles, 31 de enero de 2018
Sombra, cuento infantil de @Ed_M_Undo
Creado el puma, este, empezó a jugar con su sombra. A su creador le causó tanta gracia que decidió convertirla en un animal y la llamó pantera. La pantera vive en una constante noche sin luna. La pantera aprende a caminar antes de respirar. La pantera duerme en sueños por que prefiere estar despierta en la realidad. La pantera no se esconde, todo el universo se confabula para esconderla entre arandelas de bosque. Es tan negra que a veces las hormigas no la ven y le caminan encima en su caravana sin peso que dura mil años.
¿Quieres ver a mi pantera? Mírala en el cuarto oscuro, a veces me visita de su jungla. Le dejo la puerta entreabierta y se acomoda al pie de mi cama. Es tan rápida que si quiero encender la luz ya está en su rama en todos los bosques del mundo y en ninguno. Por eso no la busco, mi pantera siempre me encuentra.
martes, 30 de enero de 2018
Se busca guardián, cuento de @Ed_M_Undo
Nántier, el pescador del pueblo, siempre contaba ese chiste del que nadie nunca se reía. Acusaba a la ausencia de alcurnia de sus convoyantes, que su humor británico era muy poco apreciado en estos lares. Que es un claro mensaje que su destino es en otra parte menos aquí.
Era famoso por que un día regresó de su jornada con un pez espada y sin su compañero, Duval. Insistió que había capturado el enorme pez luego que escuchó el grito de su amigo apagarse en las fauces del enorme animal y que de la furia lo atravesó 10 veces con un harpón (la verdad es que nadie en el pueblo tenía harpón) y con la fuerza de 27 niños arrancó del bravo mar al espécimen que luego donó al museo de Valdivia para que sea exhibido a todos los niños estudiantes como advertencia que al mar hay que saberlo respetar.
Han pasado 30 años desde que se colgó la cabeza disecada del pez espada en el museo y aún no consiguen un solo guardián que dure más de un día. Todos huyen al pasar la medianoche insistiendo que el grito que sale de cráneo les hace helar la sangre.
viernes, 29 de diciembre de 2017
Síndrome de muerte súbita, historia de @ed_M_Undo
Está ahí porque ningun hospital o clínica, urbanos o rurales lo quisieron recibir. Esta es su última opción. El edificio pertenece al pasado. Capa tras capa de pintura durante 30 años le han dado un aspecto de ser de mentira, de ser de cartón, de ser falso.
En la recepción no hay nadie, ninguna puerta con llave. Aurelio nota que es el primer edificio que ve en Guayaquil que no tiene ninguna reja, este es el único lugar al que ni los ladrones quieren venir. Cuando los ladrones vienen a la morgue lo hacen para quedarse. Vienen chuzeados, disparados, matados, atropellados. Ladrón no muere de forma natural. Aurelio busca en el corredor la prueba de que este no es un lugar abandonado. Que no es el limbo.
Al final del pasillo, donde titila una fluorescente que no tiene cubierta, al empujar la puerta ve la espalda de un doctor gordo y corpulento. Este parece que concentradamente habla en voz baja para si mismo. Aurelio lo contempla, quiere irse, salir corriendo, pero está congelado.
“Pásame la sierra hijo” dice el doctor un poco más alto del zumbido de su trance. “A mi me dice Culebra”. Aurelio entrega el instrumento y se presenta. Le cuenta que nunca ha tenido apodo, que su padrastro lo adoptó y lleva su apellido. Que nunca conoció a su padre.
Este no es el lugar para conversar de la vida hijo, aquí si se conversa es de la muerte. Ahora pásame esa fundita y deposítala en esa camilla. Aurelio carga una funda de comisariato un poco pesada, fría. Vas a inaugurarte hoy con un caso complejo: un niño recién nacido.
El cuidado de Culebra para acomodar el cuerpecito morado del bebé es sobrecogedor, se toma una fracción de siglo ponerlo bocarriba del mesón metálico. Con un escalpelo semioxidado rebana el pecho de la criatura que parece suspirar. ¿Qué ves hijo? Le dice a Aurelio.
Por las señales de contractura pulmonar y la desviación del esternón este niño...murió de asfixia, pero... Aurelio hace una pausa y toma el cuerpito con sus 2 manos. Este niño fue triturado. Culebra lo mira y le dice que tiene 8 días de nacido. Que sus padres tienen 4 niños más.
Que son buenas personas. Que la madre vino devastada. Ellos mismos lo encontraron en la cuna muerto. Que el diagnóstico es Síndrome de Muerte Prematura. Que suele pasar en recién nacidos, que aún se estudian las causas. Aurelio lo mira estupefacto.
No me mires así hijo, dice Culebra. Que no le pueden hacer eso a los padres, que ella no tuvo la culpa, quizás se quedó dormida mientras lactaba, quizás lo puso en la cama y dió media vuelta. Puede pasar. Más a menudo de lo que imagina. Esto no está bien dice Aurelio.
¿Alguna vez has dormido con un niño en una cama de una plaza hijo? Aurelio da media vuelta. Dice que sí, pero que nunca lo mataría. ¿Y por qué has hecho eso si no tienes hermanos menores hijo? Aurelio hace silencio. Te voy a explicar como funciona esto hijo.
Ya cuando pases tantos años como yo en la morgue, empiezas a reconocer las víctimas. Empiezas a diferenciar asesinatos, de accidentes, de homicidio. Los suicidios son los más fáciles de reconocer. Es que uno cuida de uno mismo hasta para matarse.
Yo puedo ver en la paz del niño que era amado hasta cuando su madre lo mataba dormida, que ambos dormían juntos, solo que él para siempre, solo que ella sobre él. Así que apunta la causa de la muerte: Síndrome de muerte súbita. Aurelio le hace caso. Culebra le agradece.
Lo manda a que descanse, que han pasado 4 horas en el caso y que prefiere que esté lúcido por que tienen 2 cuerpos que despachar en la mañana. Aurelio se acomoda en un catre en el cuarto de atrás. Culebra guarda el cuerpecito en una cajita, lo mete en un congelador.
Culebra entra despacio al cuarto donde duerme Aurelio, lo mira con ternura. Le dice que él y su madre se conocieron en la facultad de medicina de la Universidad Estatal hace 25 años. Que con el embarazo ella abandonó la carrera y a él. Que está orgulloso de que sea médico.
De lo que no está orgulloso es de lo que hacía en la escuela en la que trabajaba para pagar su carrera. Esos niños inocentes no merecían eso. Qué sabe que faltó como padre, que pudo haber abandonado la carrera, que no hizo bien en su vida la ausencia de un padre.
Que va a compensar la falta que hizo, que nunca más volverá a abusar de niños, que sabe como los padres pueden matar a sus hijos con amor. Y Culebra con sus 350 libras se sienta encima de Aurelio. No logra más que mover un poco sus brazos antes de morir.
Culebra agarra a su hijo, lo carga hacia su mesón de metal y lo desnuda. Le hace la autopsia y luego crema el cuerpo. Sabe que podrá morir tranquilo ahora que la causa de su muerte ha sido súbita.
viernes, 20 de octubre de 2017
Año nuevo, cuento de Pablo Echeverría.
viernes, 13 de octubre de 2017
Cofradía, cuento de Martín Torres
Acta oficial.
Hora: _12:13_
Celador número: __4___
Registre, en las siguientes líneas, los eventos observados:
El jardín, en medio del sol blanco, espera pacientemente las pisadas de dos miembros de la Cofradía. Sus nombres no son importantes, en realidad. Ambos, casi de la misma estatura, aunque con un par de décadas de diferencia en su edad, se han encontrado en situaciones muy distintas anteriormente.
En este lugar, ni siquiera la muerte termina por igualar a los individuos: son iguales y la idea es diferenciarlos. Cada paso que se ha extendido por estos jardines calcinantes es distinto al anterior, paralelo a las promesas que se dejan atrás con el polvo. Este tiempo, que transcurre despacio y perpetuo entre las hojas secas que son las sombras de las nubes, profana toda la carne que toca. Cada pequeña arruga, cada mínima marca en la piel y cada cabello que palidece ante el terror de la vejez marcan con su propio tambor lo inevitable.
Ambos, el Viejo y el Joven, pasean con la tranquilidad de quien camina su laberinto. Sus piernas podrían ser fauces que se abren y se cierran de forma vertical, que cortan sus vidas en pequeños fragmentos. Aquí, no se persiguen el uno al otro. No escapan más que para poder encontrarse, del mismo modo en que los desquiciados y los malditos caminan los rieles del tren: de frente ante el encuentro de todos los instrumentos de la decisión.
Durante toda una vida, o dos, o tres, o ninguna (que es lo mismo) se han caminado a distancias similares. Se han dado cuenta de lo inesperado que resulta despertar en un cuarto cubierto por una película en blanco y negro, a la madrugada, y atender al llamado del deber, de la pobreza o de la ley; a cualquiera de las dos orillas que los conducen al acantilado polvoriento de la acción.
Ambos han sido bastardos viviendo en un traje miserable, recorriendo el crimen, uno más profundamente que el otro. Ambos han escuchado los alaridos del ebrio que cantaba y paseaba mientras todos dormían para darse fuerzas. Ambos han dejado botellas a medio acabar, mujeres a medio complacer, cigarrillos humeantes… ambos han sido prófugos pero de diferentes demonios. Ambos han rezado también, han tratado de desmenuzar las flores que los cadáveres de los niños olvidaban al ver a Medusa a los ojos, al convertirse en lágrimas pulverizadas por lo que un dios retorcido y demente considera justo.
¿Quién está en lo correcto? Lo único que separa a un criminal de un policía es el latido que llega primero, o el suspiro que llega al bajar el rifle: el momento en que las almas se alivian o se agitan después de tomar la vida de un hombre y llevársela al infierno que nos sonríe cada día.Ese mismo infierno, también espera las pisadas de la juventud y la vejez.
Los actos que caminan fuera de la obviedad no les interesan a los hombres que sirven a la justicia. Es precisamente el criminal el que repta dentro de las fauces de su propio frenesí. Solamente cuando el policía se da cuenta de que debe pensar como un criminal para atrapar a su presa se libera ante su propia función. El criminal, por otro lado, se deja llevar ante el impulso de su propia racionalidad: planea, prevé, analiza, contempla y define el sendero casi invisible que se teje como una mecha ardiendo en medio de la chispa universal.
El Viejo y el Joven se arrastran hasta que se pueden poner de pie, hasta que el peligro ha pasado. Se dedican palabras amables ante el respeto que sienten el uno por el otro, porque ambos entienden que debajo de todos los conceptos reside la carne: saben perfectamente que no somos más que tumbas móviles que infectan el vacío con la nada, la materia con lo efervescente.
¿Quién guardará silencio primero? ¿En qué encrucijada el camino se desgarrará y llevará a uno de los dos al caudal infinito de un silencio superior? El Joven se atraganta con el polvo que se levanta mientras el Viejo cierra sus ojos gastados para evitar que sus pupilas se laceren: en el fondo, les gusta el sabor de la tierra y las lágrimas contaminadas que les obligan a ver el horror de un mundo que decidió por ellos.
Las plantas que se abren paso entre las fisuras de la piedra los observan. Se abren para escuchar la conversación cordial y para tragarse los rayos de sol que las alimentarán lo suficiente como para arrastrarse en el suelo. Saben perfectamente que ambos miembros de la Cofradía han sentido el beso frío y efímero de una bala hirviente, el acero helado que destripa los tejidos de un cuerpo jadeante.
Eso es lo que hay pendiente entre los dos: una mirada, una palabra y todos los caminos que conducen a este camino. Y este camino, a su vez, esconde la brutalidad salvaje y melosa de una decisión que cambiará el horizonte entero. Tal vez las nubes no son los sueños de los que sí pueden dormir. Tal vez son los suspiros de resignación de los que caminan. Tal vez son todos los sonámbulos, todos loscadáveres condenados. Todos dioses. ¡Todos en la honda sima de la humanidad! ¡Todos ahogándose contra el fantasma de lo que creen correcto!
El Viejo llevará al Joven frente a un pelotón de sus pares y esperará a que lo aniquilen o lo olviden (que también es lo mismo). El Joven degollará al Viejo y teñirá un camino con su sangre. Pero no este, no hoy. No hoy.
Hoy, los pasos de ambos están a salvo, como los dedos del malabarista cuando el último cuchillo se ha dormido y el semáforo ha cambiado de color. Hoy, este jardín se ha ahorrado el horror de ver a dos hombres perderse en medio de la bruma helada y amarilla que cobija al sepulturero. Hoy, el tiempo también puede esperar.
viernes, 29 de septiembre de 2017
генезис, el buque ruso. Ficción de @Ed_M_Undo
Nuestro personaje que no es ruso, necesita de este navío para completar su experimento. En el puente de control todo marcha según lo planeado: a las 7 horas del 7 de julio del 2077, estallará su reactor nuclear. Nuestro héroe estará en el buque ruso, pero no se encontrará con vida. Va a suicidarse minutos antes de la reacción en cadena. Sus cálculos son exactos, la ubicación será el centro de la Tierra. La mitad. Todo el periplo para lograrlo le ha tomado 17 años. Cuando se está solo en la Tierra y se cuenta con todo el tiempo, el tiempo pasa tan lentamente que los años empiezan a parecer siglos.
Una vez que el experimento se realice, el científico regresará al momento exacto en el que inició la humanidad, en el vientre de un ser casi humano que llamaremos Eva.
¿Por qué un buque ruso, en medio del mar, reiniciaría la existencia? Su reactor es el mismo que explotó en Chernobyl. La respuesta no es sencilla de explicar, pero es para desencadenar la energía necesaria para viajar en el tiempo.
¿Recuerdan Hiroshima y Nagasaki? Fueron los más grandes intentos de viaje masivo en el tiempo. ¿Se dieron cuenta que después de la Segunda Guerra mundial todo el desarrollo humano y tecnológico se aceleró? Avanzamos en 60 años más que en los últimos 60 siglos.
El problema del viaje en el tiempo es que requiere demasiada energía. Debe ser descomunal, un estallido supersónico. Para transportar un átomo se necesita el equivalente a un taco de dinamita. Para que nuestro amigo viaje en el tiempo se necesita a Chernobyl.
El buque ruso estallará para que se pueda reiniciar el proceso evolutivo, enviará al último viajero del tiempo al principio de la humanidad y mientras sus átomo son el combustible para una gran ignición, su destino efímero tiene la mayor de las responsabilidades de la historia humana, no debe ser coincidencia que su nombre, el del buque, al español, significa Génesis.
viernes, 8 de septiembre de 2017
Siempre pudiste leer las mentes, crónica de Ian Tate por @Ed_M_Undo
Se abre una puerta descomunal, imposible. 6 metros de largo. Sabe que no hay perspectiva para que se haya abierto toda. Entra Rauchen, su jefe. El hombre que consiguió contratarlo para un trabajo que nadie puede lograr. Nadie excepto Ian. El pago no se realizará en dinero, a pesar que tiene a su disposición recursos económicos ilimitados, un avión privado, yates, helicópteros, autos y aún no lo cree pues podría tratarse de una exageración: una bomba nuclear.
Rauchen se sienta frente a Ian y le sonríe. Le cuenta que el menú que han preparado hoy su enjambre de chefs es digno de la última cena de una escuadra Seal directo a una misión suicida.
"Es lo que usted quiere que yo haga" le dice Ian. La conversación ocurre como si nada, como si hablaran del clima, del programa de tevé de anoche.
"Sr. Tate, he esperado 35 años para encontrarme con usted, siempre lo supe. Mi propuesta es sencilla para un hombre de su poder. Solo le pido me entregue el Sagrado Cáliz, no el falso atractivo turístico de Roma, yo quiero el verdadero, el que está custodiado en Teherán, en un bunker bajo los escombros de un edificio. Usted verá, mi cliente ya intentó recuperarlo pero ha fallado en cada intento. Mi cliente es alguien también poderoso, de un poder digamos, ancestral. Pero aún así no tiene lo que se necesita para reposeerlo".
Ian se levanta, explica que él simplemente es una persona que siempre está en el lugar equivocado en el peor momento.
"Ahí se equivoca Señor Tate. Usted es una de esas creaciones de los dioses, digamos, edición limitada. Único. El primero en su especie. El último de su especie. Usted ni siquiera nació. Su madre ya estaba muerta cuando vio la luz de la vida. Yo lo que le propongo es que use ese don que siempre ha tenido para que nos ayude a recuperar algo que, digamos, siempre nos ha pertenecido".
Ian insiste en lo imposible de la misión.
"Tendría que ser un fantasma". Ya lo es, responde Rauchen.
"No se puede sobrevivir a ninguna de las pruebas que hay que superar". Usted ya ha pasado muchas en su vida Señor Tate, solo que no se ha dado cuenta aún.
"Tendría que adivinar lo que piensan los sabios a los que debo enfrentarme, es simplemente imposible". Siempre pudiste leer las mentes Ian, solo que no estaban conciente".
Disculpe por tutearlo Señor Tate. Verá, ya nos conocemos, digamos, yo lo conozco de toda su vida. Lo he cultivado para esta prueba. Solo piense en cada vez que caminando se encontró con otra persona de frente. ¿Verdad que siempre da el paso al mismo lado que esta persona? ¿Se encuentra atrapado en una danza improvisada que debe esforzarse por escapar al tercer o cuarto paso? ¿Se da cuenta que cada vez que olvida marcar el piso en el ascensor la otra persona va justo donde usted necesita subir?
Ese ha sido usted siempre manipulando sus mentes Señor Tate. Ahora simplemente le pido que haga lo mismo por mi, por mi cliente. A cambio, usted recibirá la llave para ingresar a la siguiente dimensión, donde se encuentra raptada su amada. De donde nadie nunca ha podido regresar, pero como usted no sigue las reglas de esta o ninguna dimensión, espero volver a verlo mi querido amigo, y que me cuente como se ve el infierno en verano".
Ahora, ya que estoy seguro se ha decidido por el trabajo, comamos.
domingo, 27 de agosto de 2017
Union Square, por @Ed_M_Undo
Pasa el moreno con rastas en un traje a la medida de corte italiano. Pasa la rubia en bicicleta, tamaño extra large pero de proporciones exactas. La chica en el short jean con lentes para que se vea bien aunque no la ayuden a ver bien. La asiática de blusa de lana demasiado blanca a la sombra. Chicos en pantaloneta. Chicas en faldas. Alegres. Desconcentrados. El domingo es un día que convierte a Nueva York en una dimensión paralela. Me queda viendo una chica. Presiente que sé sus secretos. Gringos pasan rápido. Gringas que pasan lento. El fondo es una pintura de arte moderno cuya única distracción es el kitsh de los taxis y carros. Nadie lleva pasajeros. No saben que yo sé a todos los que han matado. Pasa la chica hablando por teléfono, pero sé que está apagado y habla con la voz en su cabeza para que nadie la mire raro. Padres y madres. Hermanos y hermanas. Amantes y esposos. Todos en la vereda del frente. Nadie se me acerca. Nadie quiere pasar cerca del indigente. Miro el globo que se desinfla lentamente en el árbol. Lo puse ahí para recordar donde te enterré en Union Square a comienzo de verano. Pasa la pelirroja de los jeans negros apretados. Pasa la pelirroja con sweater sobre su vestido largo. Pasa de nuevo el moreno del traje. Esta vez viene fumando un cigarrillo. Creo que me ha descubierto. Tendré que eliminarlo.


